Aunque aún faltan algunos días para que los amantes de la astronomía disfruten de un evento extraordinario, es importante prepararse para la próxima lluvia de estrellas, conocida como las Líridas, que promete iluminar el cielo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que su visualización siempre dependerá de qué tan despejado esté el cielo en ese momento.

Pero, ¿qué son estos destellos? Durante una lluvia de estrellas, estos destellos corresponden a diminutos restos de cometas que, al ingresar a la atmósfera terrestre, se queman y desaparecen. Estos fragmentos, al entrar en contacto con el aire, producen los característicos trazos luminosos.
Por esta razón, cada año se repiten lluvias de meteoros en fechas similares, ya que la Tierra cruza de manera periódica las mismas zonas llenas de partículas espaciales en su recorrido alrededor del Sol.

Desde el punto de vista del observador, los meteoros parecen surgir de un sector concreto del firmamento. Este punto recibe el nombre de radiante y su ubicación cambia según la época del año. Para localizarlo, los astrónomos toman como guía la constelación más cercana, motivo por el cual muchas lluvias de estrellas reciben nombres relacionados con agrupaciones estelares reconocibles.
En el caso de las Líridas, su denominación proviene de la cercanía de su radiante con la constelación de Lyra, más visible desde el hemisferio norte. Cada mes de abril, el planeta atraviesa la estela de partículas dejadas por el cometa C/1861 G1 (Thatcher), lo que da origen a este espectáculo astronómico que ilumina el cielo nocturno.

En este contexto, según estimaciones del blog Star Walk, las Líridas se desarrollarán del 14 al 30 de abril, con pico entre el 21 y 22 de abril. Con una luna iluminada solo en un 27%, las condiciones serán más propicias para la observación. Se trata de una lluvia de meteoros de intensidad moderada, apreciable sobre todo en el hemisferio norte, aunque también podrá distinguirse desde algunas regiones del hemisferio sur.
Para disfrutar de una mejor experiencia, los expertos recomiendan iniciar la observación después de las 22:30, hora local, en el hemisferio norte, y entrada la madrugada, entre la 01:00 y las 02:00, en el hemisferio sur. En esos horarios, el punto radiante se encuentra a mayor altura en el cielo, lo que incrementa las probabilidades de apreciar un mayor número de meteoros.










