La posibilidad de que un objeto espacial golpee el planeta no pertenece solo al terreno de las películas. De acuerdo con recientes declaraciones de la Nasa, miles de asteroides de gran tamaño aún no han sido identificados y podrían representar un riesgo real para la Tierra. Algunos tendrían la capacidad de arrasar áreas completas si llegaran a impactar.
La advertencia fue expuesta por Kelly Fast, responsable de defensa planetaria de la agencia estadounidense, durante un encuentro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Phoenix.
Allí explicó que el mayor desafío no son los cuerpos espaciales gigantes registrados ni los fragmentos pequeños que se desintegran al entrar en la atmósfera, sino aquellos de tamaño intermedio que podrían causar daños regionales severos.
El enemigo que aún no vemos
Según los cálculos actuales, existirían cerca de 25.000 asteroides próximos a la órbita terrestre con dimensiones suficientes para provocar destrucción significativa. Sin embargo, apenas se ha logrado ubicar con precisión alrededor del 40 %. Eso significa que hasta 15.000 permanecen fuera del radar.
Estos objetos, que pueden medir alrededor de 150 metros de diámetro, no son fáciles de observar. Muchos son oscuros, reflejan poca luz y siguen trayectorias complejas alrededor del Sol. Incluso con tecnología avanzada, detectarlos con anticipación continúa siendo un reto.

Para cerrar esa brecha, la Nasa prepara el lanzamiento del telescopio espacial Near-Earth Object Surveyor, un instrumento diseñado para identificar asteroides a través del calor que emiten, lo que permitirá localizar aquellos que hoy pasan inadvertidos.
El objetivo del telescopio es poder ampliar el registro de estos cuerpos potencialmente peligrosos antes de que sea demasiado tarde.

Alertas recientes y estrategias ante una posible amenaza
La inquietud de los científicos no es hipotética. Un caso que reactivó el debate fue el del asteroide YR4, observado de manera constante desde 2024 debido a una leve posibilidad de que impacte la Luna en 2032.
Si bien ese escenario no implica un peligro directo para la Tierra, el monitoreo permanente confirma la importancia de mantener sistemas de seguimiento activos y precisos.

Ante situaciones más delicadas, los expertos han analizado opciones como alterar la trayectoria de un cuerpo espacial o dividirlo utilizando tecnología especializada. Sin embargo, cualquier plan de acción parte de un principio básico: identificar la amenaza con suficiente anticipación para poder reaccionar.
