El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, reconoció ante un jurado en Los Ángeles que la compañía tardó en reforzar los mecanismos para detectar usuarios menores de 13 años en Instagram. Durante su testimonio en un juicio clave sobre adicción a las redes sociales, el empresario admitió que, aunque se introdujeron mejoras con el tiempo, “podríamos haberlo hecho antes”.
La declaración se produjo en medio de cuestionamientos sobre si la empresa hizo lo suficiente para impedir que niños accedieran a la plataforma, pese a que sus normas prohíben el registro a menores de 13 años.
Un testimonio esperado y cada vez más tenso
Zuckerberg era el testigo más esperado en este proceso judicial en California, el primero de una serie de casos que podrían sentar precedente para miles de demandas contra las principales tecnológicas en Estados Unidos.
Es la primera vez que el fundador de Meta comparece ante un jurado para responder directamente por la seguridad de sus plataformas, que incluyen también Facebook y WhatsApp.

Según constató un periodista de AFP en la sala, el directivo se mostró reservado al inicio, pero luego evidenció incomodidad: negó con la cabeza, agitó las manos y se dirigió con visible tensión a los 12 miembros del jurado mientras respondía a los señalamientos del abogado demandante, Mark Lanier.
Lanier lo presionó sobre los controles de verificación de edad y sobre la filosofía empresarial detrás de las decisiones que rigen a Meta.
El caso Kaley G.M. y el debate sobre la verificación de edad
El jurado deberá decidir si YouTube, propiedad de Google, e Instagram son responsables de los problemas de salud mental que sufre Kaley G.M., una joven de 20 años que comenzó a usar redes sociales desde la infancia.
Kaley empezó a utilizar YouTube a los seis años e Instagram a los 11, antes de sumarse también a TikTok y Snapchat. Aunque Instagram prohíbe el acceso a menores de 13 años, la demandante logró registrarse sin mayores obstáculos, pese a que las restricciones estaban incluidas en el acuerdo de usuario.
Durante el juicio, se presentó un documento interno que señalaba que Instagram contaba en 2015 con cuatro millones de usuarios menores de 13 años y que el 30 % de los niños entre 10 y 12 años en Estados Unidos utilizaban la aplicación.
Ante estos datos, Zuckerberg sostuvo que “ahora estamos en el lugar correcto” en materia de verificación de edad y aseguró que se seguirán incorporando nuevas herramientas y métodos.

Diseño, algoritmos y tiempo de uso en el centro del debate
Lanier argumentó que, cuando los controles eran más laxos, jóvenes como Kaley estuvieron expuestos a estrategias destinadas a aumentar el tiempo de permanencia en las plataformas. Zuckerberg reconoció que “antes sí teníamos objetivos relacionados con el tiempo”, aunque defendió que la meta principal siempre fue “crear servicios útiles que ayuden a las personas a conectarse con la gente que quieren y a conocer el mundo”.
El juicio, que se extenderá hasta finales de marzo, busca determinar si Meta y Google diseñaron deliberadamente sus plataformas para fomentar un uso compulsivo entre los jóvenes, con efectos negativos en su salud mental.
La querella se enfoca exclusivamente en el diseño de las aplicaciones, los algoritmos y las funciones de personalización, dado que la legislación estadounidense otorga a las plataformas amplia inmunidad frente a responsabilidades por contenidos generados por usuarios.

Mientras TikTok y Snapchat alcanzaron acuerdos confidenciales antes del inicio del proceso, Meta enfrenta además otros litigios similares, incluido uno en Nuevo México, donde fiscales acusan a la compañía de priorizar las ganancias sobre la protección de los menores.
El veredicto en Los Ángeles podría marcar un antes y un después en la responsabilidad legal de las grandes tecnológicas frente al impacto de sus plataformas en la salud mental de los jóvenes.
*Con información de AFP.
