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Ataque de pánico: cómo detenerlo según expertos

El trastorno de pánico es dos veces más común en las mujeres que en los hombres.


Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente, de acuerdo con Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

Además, los ataques de pánico suelen comenzar de forma súbita, sin advertencia como, por ejemplo, cuando se está conduciendo, en un centro comercial, cuando se está profundamente dormido o en medio de una reunión de negocios.

Asimismo, la entidad explicó que los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Estos son algunos signos:

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente.
  • Miedo a perder el control o a la muerte.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sudor.
  • Temblores o sacudidas.
  • Falta de aliento u opresión en la garganta.
  • Escalofríos.
  • Sofocos.
  • Náuseas.
  • Calambres abdominales.
  • Dolor en el pecho.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos.
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo.
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión.

Sobre la misma línea, Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señaló que el trastorno de pánico es dos veces más común en las mujeres que en los hombres, y los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años de edad, pero pueden ocurrir hacia los 35 años. Además, también se puede presentar en niños, pero no suele diagnosticarse hasta que son mayores.

No obstante, la causa se desconoce, pero los factores que aumentan el riesgo de padecer ataques o trastorno de pánico comprenden los siguientes:

  • Antecedentes familiares de ataques de pánico o trastorno de pánico.
  • Factores de estrés importante en la vida, como la muerte o una enfermedad grave de un ser querido.
  • Un suceso traumático, como una agresión sexual o un accidente grave.
  • Cambios considerables en la vida, como un divorcio o la incorporación de un bebé a la familia.
  • El consumo de tabaco o cafeína en exceso.
  • Antecedentes de maltrato físico o abuso sexual en la niñez.

Por tal razón, el portal Healthline reveló algunas maneras de detener un ataque de pánico:

1. Respiración profunda: es una de las mejores maneras de reducir el estrés en el cuerpo.

2. Reconocer que se está teniendo un ataque de pánico.

3. Cerrar los ojos, pues esto puede “bloquear cualquier estímulo adicional”.

4. Enfocarse en un objeto y detallar cada parte.

5. Practicar técnicas de relajación muscular como masajes, meditación, taichí, yoga, biorretroalimentación, musicoterapia o terapia de arte o aromaterapia.

6. Pensar en un lugar donde se sienta paz y tranquilidad.

7. Hacer ejercicio para liberar endorfinas.

8. Oler lavanda, ya que su aroma se caracteriza por ser calmante y aliviar el estrés.

9. Repetir un mantra internamente, como “esto también pasará”.

10. Reconocer y reemplazar los pensamientos que causan pánico y disminuir la sensación de indefensión.

De igual forma, la biblioteca indicó que lo siguiente también puede ayudar a reducir la cantidad o la gravedad de los ataques de pánico:

  • No beber alcohol.
  • Comer a horas regulares.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Dormir lo suficiente.
  • Disminuir o evitar la cafeína, ciertos medicamentos para los resfriados y los estimulantes.

No obstante, es importante señalar que hay que comunicarse con un especialista de salud si los ataques de pánico están interfiriendo con el trabajo, las relaciones interpersonales o la autoestima.

Complicaciones de los ataques de pánico

Los ataques de pánico pueden provocar o estar relacionados con las siguientes complicaciones:

  • Manifestación de fobias específicas, como miedo a conducir o a salir de casa.
  • Atención médica frecuente por preocupaciones de salud y otras enfermedades.
  • Rechazo de situaciones sociales.
  • Problemas en la casa y en la escuela.
  • Depresión, trastorno de ansiedad y otros trastornos psiquiátricos.
  • Riesgo elevado de suicidio o pensamientos suicidas.
  • Consumo inadecuado de alcohol u otras sustancias.
  • Problemas económicos.