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Azúcar alta: cómo identificar las señales de alerta de la diabetes

La diabetes es una enfermedad que no tiene cura, pero se pueden adoptar diferentes acciones para mantenerla bajo control.


La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre, es demasiado alto. Esta sustancia es la principal fuente de energía del organismo y proviene de los alimentos.

La insulina, una hormona que produce el páncreas, ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese en las células para ser usada como energía. Sin embargo, algunas veces el cuerpo no produce suficiente o no la produce o la produce pero no la usa adecuadamente y la glucosa se queda en la sangre provocando complicaciones de salud, según indica el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, de Estados Unidos.

Esta es una enfermedad que no tiene cura. No obstante, las personas que tienen este padecimiento pueden adoptar diferentes acciones para mantenerla bajo control. Es posible que haya quienes padecen de diabetes y no lo sepan, por ello es importante estar atentos a algunas señales de advertencia que pueden indicar su presencia.

Los síntomas de la diabetes pueden ocurrir después de mucho tiempo o pueden aparecer rápidamente. Los diferentes tipos de diabetes pueden tener señales de advertencia similares o diferentes. Algunas de las más importantes, según el portal especializado en salud Healthline son las siguientes:

- Sed extrema - Boca seca - Micción frecuente - Hambre - Conducta irritable - Visión borrosa - Heridas que no cicatrizan rápidamente - Piel que pica o está seca - Candidiasis

En el caso particular de la diabetes tipo 1, que es más común que se diagnostique en los niños y adultos jóvenes, aunque puede ocurrir a cualquier edad, los principales síntomas se ven reflejados en una pérdida de peso repentina e involuntaria, infecciones por hongos en las niñas prepúber y malestares similares a los de la gripa, que incluyen náuseas, vómitos, aliento con olor a fruta, dificultad para respirar y pérdida del conocimiento.

De acuerdo con los expertos, los síntomas similares a los de la gripa se producen cuando la diabetes no diagnosticada provoca la acumulación de cetonas en el torrente sanguíneo. Esta condición se llama cetoacidosis diabética y es una emergencia médica que requiere tratamiento de manera inmediata.

Señales de la diabetes tipo 2

Para el caso de la diabetes tipo 2 es posible que la persona no note síntomas repentinos, pero las señales de advertencia mencionadas anteriormente pueden alertar sobre una afección subyacente. Los especialistas indican que es posible que a una persona le diagnostiquen diabetes cuando acude al médico por problemas de salud, como infecciones persistentes o una herida de curación lenta, entumecimiento u hormigueo en los pies y problemas cardíacos.

Tratamiento

La diabetes se puede tratar de varias maneras. La dieta, la actividad física y el control cuidadoso son determinantes sin importar qué tipo de diabetes esté afectando a la persona. Por ejemplo, si es de tipo 1, la persona deberá tomar insulina por el resto de su vida, según Healthline. Esto se debe a que el cuerpo no produce esta hormona que se encarga de enviar la glucosa a las células y convertirla en energía.

Si se padece de la tipo 2, es posible controlar esta condición con cambios en el estilo de vida, como dieta y ejercicio. También existe la posibilidad de que la persona deba tomar medicamentos orales o inyectables, como insulina o metformina, para controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Cuando una persona padece de diabetes debe llevar un seguimiento cuidadoso de su dieta, esto para evitar que los niveles de azúcar en la sangre aumenten demasiado. Por lo general, esto significa vigilar el consumo de carbohidratos, así como limitar los alimentos sobreprocesados y bajos en fibra, consumir muchas frutas y vegetales y realizar actividad física.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales indica que el control de la diabetes es determinante, pues con el paso del tiempo puede generar enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, afecciones en los riñones, problemas de los ojos, enfermedades dentales, lesiones en los nervios y problemas de los pies.