El envejecimiento es un proceso natural que todas las personas tendrán que abordar en algún momento de sus visas; sin embargo, puede surgir de manera prematura cuando un paciente ha llevado una vida sedentaria y ha tenido malos hábitos de alimentación, esto hará que sea más propenso a determinadas enfermedades.
Aunque este proceso es imposible de retrasar si se pueden tomar medidas para hacer que su paso sea más llevadero y menos traumático de afrontar; para ello, es primordial tener buenos hábitos de alimentación donde se priorice la ingesta de productos de origen natural y de proteínas magras, tales como el pescado, el pavo y el pollo.

Algunos profesionales de la salud mencionan que no hay nada de malo en darse un gusto de manera ocasional, pero la comida chatarra o ultraprocesada no de ser la comida habitual de ninguna persona en el mundo.
Luis López Tallaj, especialista en Medicina Antienvejecimiento y Longevidad y Catedrático del Máster en Medicina Antienvejecimiento en la Universidad de Sevilla, es contundente al respecto y da sus opiniones en medio de una entrevista para el medio digital Hola. “Claro que se puede retrasar. Los últimos estudios demuestran que nuestra herencia genética solo determina el 30 % de nuestro futuro en el momento del nacimiento. El 7 0% restante viene determinado por el estilo de vida y los hábitos más o menos saludables”, aclara por lo que hay esperanza para varios, todo dependerá de sus decisiones a la hora de alimentarse.

Para frenar el proceso del envejecimiento es crucial hacer cambios en los hábitos; el ejercicio físico debe ser algo que acompañe la vida de todo paciente hasta la muerte, los ejercicios variarán dependiendo de la edad y las condiciones de la persona. La ingesta de frutas y verduras es otro factor importante en medio de esto, estas deben ser ingeridas a diario y la recomendación es comerlas en su estado natural, sobre todo las frutas.
“La epigenética, que hace referencia a los factores externos y ambientales con capacidad para modificar la expresión de nuestros genes, es la clave. Pero para controlar el conjunto de influencias externas que pueden modificar la actividad de nuestro ADN debemos poner de nuestra parte. Frenar el proceso de envejecimiento obteniendo bienestar requiere emplearnos a fondo para resistir a las numerosas tentaciones que conspiran contra nuestra salud. No es fácil modificar nuestros hábitos con el bombardeo publicitario al que estamos expuestos por parte de la industria alimentaria y la tecnología”, enfatiza el profesional antes mencionado.

En medio de este proceso es crucial dormir el número de horas adecuadas para la edad y también es pertinente hidratarse con agua mineral a lo largo del día, dejando aún lado las bebidas gaseosas, jugos industrializados y de fruta.
Los profesionales de la salud mencionan que un paciente adulto debe ingerir de seis a ocho vasos de agua al día, lo que equivale a dos litros de este líquido incoloro; la cantidad puede variar dependiendo del peso del paciente y de su actividad física, por lo que se recomienda validar la cantidad exacta con un profesional de la salud.

El profesional menciona que en el proceso del envejecimiento, sobre todo en las mujeres, juega un papel importante el funcionamiento de las hormonas que son alteradas cuando estas cumplen los 40 años de edad, momento en el que las mujeres viven múltiples cambios.
“Le echamos la culpa a las hormonas porque su producción disminuye al llegar a los 40 años, y sobre todo en la mujer, porque fruto de este declive comienzan los síntomas de la menopausia. Las hormonas son los mensajeros químicos que transmiten o ejecutan órdenes para el correcto funcionamiento del organismo. Cuando merma su producción, se produce un envejecimiento paulatino que algunas mujeres refieren como repentino y molesto por su sintomatología ‘florida’ sobre la piel, la memoria, las mucosas, el sueño, la líbido, el cabello, los huesos, los músculos, el ánimo, etc., etc.”.

El profesional menciona algunas alternativas para evitar que las hormonas acaben con la longevidad de la persona y hace énfasis en que la llegada de la menopausia no es el fin, siempre y cuando se le dé el tratamiento pertinente desde que la mujer empieza a sentir los primeros síntomas.
“Cuando los ovarios dejan de producir la cantidad necesaria para el correcto funcionamiento del organismo femenino, debemos de reponerlas indefectiblemente con miras a la longevidad. La menopausia no es el final si es abordada desde los primeros síntomas.
Miles de estudios científicos coinciden en los importantes beneficios de la reposición hormonal sustitutiva con testosterona bioidéntica mediante el fito-implante derivado del ñame (se trata de una hormona de origen vegetal, 100 % natural, extraída de este tubérculo procedente de climas cálidos), que está avalado científicamente por la CE & FDA, que es nuestro tratamiento de elección para combatir los síntomas de la menopausia”.
