El consumo de alcohol resulta muy perjudicial para la salud, especialmente si se hace en exceso, de manera habitual y durante períodos largos.
Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que el uso nocivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y afecciones del organismo. De igual forma, las estadísticas indican que cada año se producen tres millones de muertes en el mundo debido a lo mismo, lo que representa un 5,3 % de todas las defunciones.
Según la OMS, el consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. Entre las personas de 20 a 39 años, aproximadamente el 13,5 % del total de muertes es atribuible a este hábito.

Es muchas ocasiones, esta ingesta inicia a temprana edad, generando graves afectaciones en el organismo. Una investigación realizada por científicos de Australia y Reino Unido, publicada en la revista British Medical Journal, indica que existen diferentes etapas del ser humano en las que el cerebro se muestra más vulnerable ante el consumo excesivo de alcohol, por lo que se podrían generar daños irreparables.
Dados los efectos negativos que el consumo de alcohol tiene en el organismo, cada 15 de noviembre se celebra el Día Mundial sin Alcohol, promovido por la OMS, con el propósito de concientizar a la población acerca de los daños físicos y psicológicos que puede ocasionar. Para los expertos, esta fecha es una oportunidad para llamar la atención sobre la necesidad de evitarlo.

¿Qué pasa si se deja de tomar alcohol de repente?
Lo ideal, de acuerdo con los especialistas, es evitar el consumo de alcohol, pero si ya se tiene ese hábito, conviene minimizar su ingesta y con el tiempo dejar de consumirlo. Sin embargo, es importante tener presente que si se deja de beber alcohol de repente se pueden presentar algunos síntomas generados por la abstinencia alcohólica.
La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos asegura que, cuanto más frecuentemente beba la persona, será más propensa a tener síntomas cuando deje de tomar. Estas señales se pueden presentar ocho horas después del último trago, pero también días más tarde. Tienden a alcanzar su punto máximo en 24 a 72 horas, pero es posible que se mantengan durante semanas.

Los signos y señales más comunes incluyen:
- Ansiedad o nerviosismo
- Depresión
- Fatiga
- Irritabilidad
- Sobresaltos o temblores
- Altibajos en el estado de ánimo
- Pesadillas
- No pensar con claridad

Otros signos que son menos comunes, pero que también pueden evidenciarse, son los siguientes:
- Pupilas agrandadas (dilatadas)
- Dolor de cabeza
- Insomnio (dificultad para dormir)
- Pérdida del apetito
- Náuseas y vómitos
- Palidez
- Frecuencia cardíaca rápida
- Temblor en las manos y otras partes del cuerpo

Según American Addiction Centers, hay ocasiones en que las personas pueden presentar síntomas más graves, como fiebres altas, alucinaciones, convulsiones y confusión mental grave.
Los expertos aseguran que la abstinencia alcohólica grave o complicada puede ser mortal, y es posible que requiera un control médico para atender el desarrollo de los síntomas, además del uso de ciertos medicamentos sedantes (por ejemplo, benzodiazepinas) para minimizar los riesgos de convulsiones.
La desintoxicación médica puede ayudar a mantener a un paciente dependiente del alcohol lo más seguro y cómodo posible durante la abstinencia, lo que contribuye a prepararlos para trabajos adicionales de rehabilitación y recuperación.
Cuanto más alcohol consuma una persona, más probabilidades tendrá de experimentar abstinencia de alcohol y si bien esto es algo que ocurre con mayor frecuencia en adultos, los adolescentes también pueden estar en riesgo.
Ante esta realidad, los especialistas sugieren que la mejor decisión es evitar este hábito y de esta forma no solo prevenir afecciones en la salud, sino también la exposición a este tipo de situaciones.
