ÚLTIMA HORA flecha derecha

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

| 7/28/2018 5:30:00 PM

El guayabo del viajero

Recientes estudios muestran que el ‘jet lag’ es mucho más que un desfase en las horas de sueño. Afectaría a más órganos de los que se creía, desde el corazón hasta el intestino. Los expertos recomiendan qué hacer para mitigar sus efectos.

El desfase en las horas del sueño, conocido como 'jet lag', afecta la salud FOTO: 123RF - MONTAJE: SEMANA

Cuando viajaba a España, Gabriel García Márquez decía que “el cuerpo llegaba puntual, pero el alma unos días después”. Esa era la manera como el nobel de literatura describía ese desasosiego que los viajeros modernos sienten cuando cruzan husos horarios. Los expertos llamaron jet lag a esta experiencia fisiológica debido a que el ritmo circadiano solo logra ajustarse a la hora del lugar de destino solo unos cuantos días después.

Mientras eso sucede, la gente sufre un síndrome que muchos describen como un guayabo prolongado: mareo, sueño, cansancio, dolor de cabeza, desconcierto, irritabilidad, entre otros síntomas. Antes de los aviones era poco común sufrir de este tipo de fenómeno. Formas de transporte como el barco y el tren, mucho más lentos, permiten al cuerpo ajustarse al cambio de meridianos. Pero hoy un vuelo entre Bogotá y Madrid, por ejemplo, sale a las nueve de la noche del aeropuerto El Dorado y llega al de Barajas nueve horas después, es decir, a las seis de la mañana de Bogotá. Al bajarse del avión el pasajero encuentra una ciudad en pleno mediodía.

Los viajeros pueden tomar algunas medidas. Los expertos recomiendan hacer siesta antes de la travesía y procurar un régimen de exposición a la luz.

Según el neurólogo Miguel Dávila, “ese organismo tendrá que adaptarse a un día corto, de apenas 17 horas, y por eso es probable que a las once de la noche, cuando se vaya a dormir, no tenga sueño porque en Bogotá apenas son las cinco de la tarde”. En la dirección opuesta es aún mas extraño. El avión de Madrid despega hacia Bogotá a las dos de la tarde y nueve horas después llega a la capital, donde son las cinco de la tarde. Esos viajeros irán a dormir a las diez de la noche, exhaustos, como si vinieran de una gran parranda, pues su reloj interno está dando las cuatro de la mañana.

Puede leer: El jet lag social después de las vacaciones

Aunque ese descuadre en las horas de sueño no amerita consulta médica, el jet lag podría postergar por unos días el disfrute de las anheladas vacaciones. Incluso podría arruinarlas si el tiempo de estancia es corto, como le sucedió a Claudia Ortiz en sus vacaciones a Grecia en 2017. Ella y su esposo fueron a pasar 15 días con unos amigos italianos para conocer las ruinas de Atenas, y si bien planearon todo, no tuvieron en cuenta el efecto del jet lag. “Mientras mis amigos estaban descansados, nosotros vivíamos desesperados en las excursiones por la dificultad para poner atención al guía. Además, la falta de sueño nos puso bastante irritables a tal punto que no disfrutábamos nada”, recuerda.

Dávila señala que la adaptación a este cambio depende de cuántos meridianos se crucen, pero en promedio se calcula que el cuerpo necesita 15 días para estabilizarse. “Si ese momento coincide con el de volver, entonces una persona que se va de vacaciones por dos semanas vive un mes descuadrado”, dice.

Dávila señala que el jet lag afecta a todo el organismo, manifiesta síntomas que igualmente padecen los bebés y niños, como ansiedad, confusión, dolor de cabeza, irritabilidad, náusea, indigestión, sudoración excesiva e incapacidad para poner atención. “También hay dificultades en la coordinación, sensación de malestar e irregularidades en el ritmo cardiaco, así como una mayor susceptibilidad a las enfermedades por la baja de defensas”, dice Caroline Wellberry, médica de familia de la Universidad de Georgetown, quien publicó recientemente un artículo sobre el tema en el diario The Washington Post.

De hecho, Wellberry propone el ‘gut lag’ (el jet lag del intestino), pues aunque hay un reloj maestro en el cerebro, el tracto gastrointestinal y su microbioma tienen sus propios ritmos que se afectan con dichos viajes. El jet lag de todas esas bacterias podría causar la famosa diarrea del viajero, generar constipación o no sentirse hambriento en los momentos indicados.

El ritmo circadiano regula el sueño y muchas funciones corporales en un ciclo de 24 horas. Gracias a esto el momento de sueño más profundo coincide con una disminución en la temperatura corporal, lo cual sucede dos o tres horas antes de que la persona despierte. Cuando alguien vuela hacia una nueva zona, su temperatura corporal no reconoce ese cambio y sigue bajando de acuerdo con el horario del sitio de despegue. Por eso, si despierta en el momento de la menor temperatura y expuesto a la luz, sentirá confusión y mareo. “Las señales conflictúan. La luz indica que hay que despertar mientras la temperatura le dice que va a comenzar el sueño más profundo de la noche. En ese momento se presentan los peores síntomas del ‘jet lag’”, explica Wellberry.

Le sugerimos: Bogotá uno de los mejores destinos para viajar según The New York Times

En la medida en que se ha facilitado viajar, el número de personas que experimenta el jet lag ha crecido. A diario hay aproximadamente 103.000 vuelos en el mundo, y según el National Air Traffic Services (NATS), en Reino Unido, en un solo día en 2013 más de 2.500 vuelos cruzaron el Atlántico norte entre Estados Unidos, Canadá y Europa. Si se tiene en cuenta que un avión transporta 200 personas en promedio, a diario se presentan alrededor de 500.000 pasajeros con jet lag solo en esas rutas.

La experiencia varía si la persona es madrugadora o trasnochadora. “A los primeros les da más duro ir a Europa; a los otros, devolverse”, dice Dávila. Estos efectos, además, se agudizan mientras más zonas horarias cruce el pasajero. “Ir de Bogotá a Brasil causa ciertos problemas, pero de Nueva York a Hong Kong o de Newark a Singapur, donde se cruzan 12 husos horarios en un solo vuelo, es mucho más drástico”, dice Dávila.

Los viajeros pueden tomar algunas medidas. Los expertos recomiendan hacer siesta antes de la travesía y procurar un régimen de exposición a la luz. En caso de viajar a Europa, debería evitar la luz del sol a la llegada con gafas oscuras, tapaojos o cerrando las cortinas del hotel para que el bajón en temperatura coincida con la oscuridad. Esto ayudará al cuerpo a sentirse descansado. Luego, a medida que la temperatura corporal sube, los expertos recomiendan buscar la luz para darle al cuerpo la señal de despertarse. En el caso contrario, de viajar este a oeste, la idea es buscar la oscuridad a partir de las cuatro de la mañana de Europa, alrededor de las diez de la noche en América, para lograr el mismo efecto. Sitios web como www.jetlagrooster.com ayudan a los viajeros a planear el número de horas que deben exponerse a la luz y a la oscuridad, según el lugar de origen y destino.

Le recomendamos: Cinco consejos para viajar por el mundo con becas

Lo anterior ayuda a minimizar los efectos del jet lag, pero nada puede evitarlo, salvo viajar en barco, como los antepasados. Pero en un mundo donde volar en avión es más fácil y rápido que nunca, todo indica que el ser humano deberá seguir lidiando con el molesto jet lag.

¿Dónde estoy?

Caroline Wellberry recomienda estos cinco puntos para mitigar el desconcierto y la desubicación generados por el ‘jet lag’.

1. Las siestas, de entre diez minutos y una hora y media, antes o después del viaje, ayudan. La idea es que sean cortas para que no interfieran con el nuevo horario.

2. Aguantar el sueño hasta la noche del lugar de destino es otra opción. Por ello hay que evitar consumir cafeína en el día. Aunque la bebida le ayuda a mantenerse alerta, podría interferir con la calidad del sueño de esa noche si la toma hasta ocho horas antes de dormir.

3. Los suplementos de melatonina ayudan a inducir el sueño y a prolongarlo. Hay que tomarlos tres días antes del vuelo en una dosis de tres miligramos cinco horas antes de dormir. También puede tomar este tratamiento cuando regrese del viaje. Los medicamentos para dormir no han demostrado beneficios para el jet lag.

4. Coma poco durante el viaje y sobre todo a horarios no habituales para evitar indigestarse. Hágalo antes de viajar. Una vez en el sitio, adapte las horas de comida para que el intestino se acomode al cambio.

5. Haga ejercicio y tome mucha agua.

EDICIÓN 0

PORTADA

¡Rebeldes con canas!

La estricta cuarentena para los mayores de 70 años tiene la rebelión de las canas al rojo vivo. ¿Había otra opción?

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1987

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.
paywall