Los esposos, por lo general, provienen de diferentes culturas financieras. A veces puede haber parejas que son como el agua y el aceite en esta área. Unos son botaratas, otros ahorradores. Unos son tacaños y otros generosos. Por eso las finanzas son uno de los desafíos más grandes de las parejas, especialmente al comienzo, cuando hay más restricciones económicas, pero también en otros momentos de la relación cuando ya se ha alcanzado un patrimonio. Dicen los expertos que los pleitos más grandes en los matrimonios son por plata.
Tal vez por eso, el tema es uno de los capítulos del libro Amor Inquebrantable, de Freddy de Anda, un estadounidense que reside en Los Ángeles, California, y ha logrado convertirse en un influencer en la comunidad hispana en temas relacionados con el bienestar emocional y espiritual. En el texto dice que la economía es uno de los más delicados en la vida de una persona, no solo de la vida en pareja: “90% de los matrimonios tienen conflictos por esta razón, porque el dinero está ligado directamente a nuestro corazón y a nuestros valores. Si quieres saber qué es importante para una persona, toma nota en qué invierte o gasta su dinero, cómo se maneja financieramente”, dice en el texto.
Por eso, dice que si alguien quiere eliminar una fuente de dificultades en el matrimonio es importante tener un diálogo con la pareja y hacer juntos un presupuesto, ponerse de acuerdo y decidir qué harán para ganar dinero y en qué lo usarán. “Al hacerlo, ya no tendrán que estar consultándose o desgastándose cada vez que deban pagar algo.
Antes se creía que el esposo, por ser quien trabaja para el sustento de la familia, tenía el control del presupuesto del hogar, pero eso ya no es así y mucho menos si ambos trabajan. Si no hay un entendimiento en el tema, cada compra que cada uno haga podría ser una fuente de peleas. En el caso del autor, confiesa que él y su esposa toman las decisiones con total transparencia. “En el matrimonio, ambos se vuelven una sola carne, así que no debe haber nada oculto entre ambos. Los secretos son falta de confianza y no puedes vivir con una persona en quien no confías”. Si el esposo piensa que su ingreso no es asunto de la esposa, entonces ella comienza a tener “sus guardaditos”. De esa forma no es posible funcionar como pareja. De ahí que su primer consejo sea tenerse confianza.
Hay que tener en cuenta el patrón de crianza de ambos para encontrar la mejor forma de manejar las finanzas. ¿Cómo? Muy sencillo: a partir de un presupuesto con el cual ambos sienten que salen ganando porque es claro y equitativo. Hombre y mujer se convierten en uno solo cuando se casan, por lo tanto, el tema financiero es otro más que deben dialogar para ponerse de acuerdo.
Para solucionar todos los problemas de plata, el autor recomienda hacer un presupuesto para el hogar. Cuando se sienten a planificarlo, tendrán que hablar de su dinero y ordenarse para tomar decisiones. Así, el presupuesto toma las decisiones y habla por ustedes. “¿Quién va a hacer el presupuesto? Los dos, porque son socios”, dice.
Pasos para desarrollar un presupuesto básico:
1. Hagan una lista de sus gastos mensuales: alquiler de vivienda, pago de automóvil, seguros, alimentación, servicios básicos, gastos personales, gastos por recreación, transporte, estudios, ahorros, etc. Anoten todos sus gastos.
2. Sumen el total de esos gastos.
3. Hagan una lista de todos sus ingresos y súmenlos. Si el dinero que ganan es más de lo que gastan están en una buena posición.
4. Si sus gastos son más que sus ingresos significa que están gastando demasiado y deben hacer ajustes.
5. Hagan un análisis detallado de los gastos y decidan cuáles pueden recortar. Quizá por un tiempo deban limitar sus salidas a comer, cancelar cierta membresía o no puedan darse ese gustito del café favorito fuera de casa, pero son sacrificios que rendirán frutos.
Al final del primer mes que vivieron con un presupuesto, aparten tiempo para dialogar sobre el resultado y tomen decisiones sobre los ajustes necesarios, porque habrá que hacer ajustes. Puede ser que deban recortar más gastos o buscar otra fuente de ingresos. La idea es que ese presupuesto les ayude a visualizar el futuro para que ya no tengan que discutir constantemente sobre el dinero.
Si trabajan por comisión y reciben algún bono de temporada, sean sabios y previsores. Utilicen ese dinero en pagar deudas o ahorrar, no para gastar más.
Si notan que están gastando demasiado en algo, siéntense con tranquilidad y busquen soluciones juntos.
Cuando logren que sus ingresos sean más que sus gastos, ahorren todo el dinero extra para tiempos de necesidad.
Si continúan con un presupuesto fuera de balance, donde sus gastos son más que sus ingresos, deben decidir qué gastos recortar o cómo generar más ingresos, siempre enfocados en luchar juntos, no uno contra el otro. Si están pagando más del 30% de su ingreso en hipoteca o alquiler de vivienda, les recomiendo que busquen reducirlo alquilando o comprando un lugar más económico.
Nuestra segunda necesidad es el transporte que no debe significar un gasto que tome más del 15% del ingreso, lo que incluye el pago de la gasolina y el mantenimiento del vehículo. Si no tienen cuota de pago por la compra del vehículo, están en una muy buena situación.
Si el presupuesto lo permite, el 10% del ingreso debe ahorrarse. Si ahora están pagando deuda, cuando terminen de pagar, el ahorro debe ser prioridad.
Gastos mensuales de alimentación, recreación y entretenimiento, ropa, zapatos, vacaciones, servicios básicos, etc., deberían cubrirse con el 25% de los ingresos.
El presupuesto no se hace para esclavizarnos o dominarnos, dice . Al contrario, ya verás que al elaborarlo ambos comenzarán a sentir alivio porque encontrarán el camino a la libertad que necesitan y merecen, luego de superar la frustración de los problemas económicos que son lo que verdaderamente esclaviza. El presupuesto les dará la tranquilidad que están buscando.
