CENSURA

La censura al pezón femenino: un debate que se fortalece gracias a las redes sociales

La escritora María Bastarós publicó una columna en el diario ‘El País’ de España en la que analiza el debate sobre la muestra del pezón femenino y cómo ha evolucionado con los años.

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9 de enero de 2022 a las 1:15 p. m.
Los pezones femeninos siguen en la palestra púbica por la censura en redes sociales.
Los pezones femeninos siguen en la palestra púbica por la censura en redes sociales. Foto: Getty Images/iStockphoto

Recientemente, según contó la escritora María Bastarós en el diario El País de España, se abrió el debate sobre el cartel de la película de Pedro Almodóvar Madres paralelas, que mostraba un pezón femenino goteando leche con una estética referente a Hitchcock o Buñuel y que fue admitido por Instagram.

Sin embargo, según aseguró la escritora, la razón por la cual la red social admitió la imagen, creación de Javier Jaén, es porque le imprimía un carácter artístico, lo que pone en la palestra pública qué tan delgada es la línea entre la censura y la aceptación de la desnudez femenina y, en específico, el pezón.

El pezón femenino, y en particular su exhibición, ha tenido diferentes connotaciones con los años. La recordada Venus de Willendorf fue la primera muestra de un torso femenino que data del año 28.000 A. C. y cuya imagen fue censurada por Facebook en 2018.

Civilizaciones posteriores, como la egipcia o el arte precolombino, están plagadas de estatuas y esculturas del torso femenino y masculino también, sin connotaciones de censura o sexualidad; simplemente, como una expresión del cuerpo humano tal y cual fue creado, cuenta la escritora.

Venus of Willendorf mostraba el torso femenino en su máxima expresión
La Venus de Willendorf muestra el torso femenino en su máxima expresión. Foto: Getty Images/Dorling Kindersley

Más adelante, hacia la época del Renacimiento, el pezón femenino también era protagonista hasta de las obras religiosas, en las cuales la lactancia se mostraba como una actitud natural de la mujer que muestra su instrumento, su herramienta, para darle de comer a su bebé.

Según explica Bastarós en su columna para El País, en su momento, la imagen del pezón de la mujer tenía una connotación más de pureza y virginidad, que de un tema relacionado con el sexo o actos impúdicos. “Y sin embargo parece que, en la extensa horquilla que abarca los siglos entre la Edad Antigua y el siglo XV, el pezón femenino no superaba el insípido rango de protuberancia, incluso en el contexto de la imagen religiosa”, dijo en su texto.

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Pese esto, llegó un momento de la historia, hacia el siglo XVI, en el cual la connotación de la virginidad pasó al plano sexual; las esculturas de hombres y mujeres fueron sexualizadas y se llegó al punto de buscar la censura, así como de destacar los valores, la sobriedad y la llamada moral, dice la escritora.

En ese proceso hay una división fundamental —explica— y es que al pezón femenino se le comienza a llamar una “tentación”, mientras que al del hombre no. Esta tendencia ya se veía venir desde el siglo XVII, cuando los corsés (prendas que resaltaban los senos de las mujeres) empezaron a ser más ajustados y cerrados, como una forma de controlar a la mujer.

Los corsés eran sinónimo de sensualidad
Los corsés eran sinónimo de sensualidad Foto: Getty Images

“Y es ese control, al margen de la parte anatómica escogida para cristalizarlo, el que hoy lleva a pixelar pezones y considerar ofensivos pedazos de piel a priori inocuos”, dice la escritora en el diario El País.

La tendencia al puritanismo siguió, por ejemplo, en Estados Unidos, donde la censura se convirtió en protagonista; la práctica del topless, o andar por las playas tomando el sol con el torso desnudo, pasó a ser prohibida por ley y las mujeres podían ser arrestadas por incurrir en una conducta indecente.

Y esta batalla empieza a pasar a todos los planos existentes; la lactancia en público se convierte en algo mal visto, un acto de la naturaleza humana que debe hacerse en privado y por el cual la mujer debe sentirse avergonzada.

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De acuerdo con la escritora, en Estados Unidos se estableció por ley que la mujer puede amamantar en público siempre y cuando use una prenda que cubra el pezón y ningún transeúnte pueda verlo.

Esto, inevitablemente pasó al plano de las redes sociales, donde cada vez más crece la censura; se cierran y suspenden cuentas que muestran algo de piel y, en especial, el temido pezón. De acuerdo con la escritora, el desnudo integral que ha inundado las revistas como Playboy desde los años cincuenta ahora es un elemento de prohibición en redes.

Hoy existen varios movimientos como Free The Nipple que buscan acabar con esa censura al pezón femenino, que además se deriva al plano de la sexualización y la violencia, en los que también se pueden ver casos de bullying.

Finalmente, la escritora reflexiona sobre las visiones que existen entre el pezón femenino y el masculino. Si bien son partes del cuerpo iguales en los dos géneros, que un hombre los muestre es normal mientras que en la mujer está mal visto, lo que legitima el control de la mujer y su imagen como objeto en la sociedad.