Según los investigadores si la tendencia continua en el futuro cuatro de cada diez adultos en el mundo serán obesos en 9 años. | Foto: Semana Sostenible

SALUD

La mente comelona: cómo la pandemia hace comer más a las personas

El estrés y otras emociones que han aflorado por el coronavirus están propiciando en el cerebro más ansias por la comida. Expertos explican por qué sucede y cómo controlarlo.

11 de noviembre de 2020

La pandemia por el coronavirus ha cambiado la vida de muchos. En medio de esos cambios y de la incertidumbre que han generado, las personas han tenido más síntomas psicológicos entre los que sobresalen el estrés, la tristeza, la ansiedad y la depresión. No es para menos. Muchos han visto cómo este bicho microscópico acaba con la vida de sus familiares, o genera despidos laborales, propicia divorcios o los aleja de la gente que más quieren.

Aunque no lo parezca, este tipo de emociones, sumado al sedentarismo, pueden estar contribuyendo a un aumento de peso.

El estrés crónico tiene efectos en el aumento de peso. En este estado de alerta, el hipotálamo envía una señal química que prepara al cuerpo para reaccionar ante el estrés. Se aumenta la presión arterial, incrementan los latidos y los músculos se cargan de energía gracias a las acciones de las hormonas del estrés.

Un reciente estudio hecho por investigadores de las universidades de Colorado y de Cincinatti, en Estados Unidos, encontró que al dar estas hormonas a ratones de laboratorio durante dos semanas estos incrementaron la masa de grasa corporal. Los ratones estresados, además, tenían una predisposición por la comida grasosa y por comer de más. Según los expertos esto se da porque las hormonas del estrés cambian el metabolismo del cuerpo. Así este acumula más grasa y genera la necesidad de comer alimentos con mayor valor energético. ¿La consecuencia? el sobrepeso o la obesidad.

Con los humanos sucede algo muy parecido. Muchos creen que el cuerpo les pide un determinado alimento. “Tengo ganas de un helado de arequipe”. Pero los expertos señalan que el cuerpo no pide nada especifico. Es simplemente que la mente esta condicionada a recibir ciertos alimentos, a veces por hábito, a veces por estas emociones, pero no por necesidad.

Cuando la persona está estresada, nerviosa o deprimida siente deseos de comer cosas como chocolates y helados, y otros alimentos de alto nivel calórico, porque como lo señala el médico Diego Ocampo, en medio de esa tristeza buscan compensar el dolor con el dulce. El dulce aumenta el nivel de serotonina, que es la hormona de la felicidad y “al consumirla tendré más liberación de dicho químico, lo que me generará más bienestar”, dice el especialista. De este modo la necesidad de azúcar no es producto de un proceso fisiológico del cuerpo, sino de la mente. “El cuerpo no necesita más del azúcar que ya viene en los alimentos naturales como frutas y verduras”, agrega.

En una publicación en la revista Obesity, investigadores de University College London encontraron que las personas con altos niveles de cortisol, la hormona que genera la cascada de procesos para preparar al cuerpo a actuar ante una amenaza, tienen mayor probabilidad de sufrir de obesidad pues en estas circunstancias el individuo tiene menos capacidad de resistir alimentos densamente calóricos y para decidir hacer ejercicio.

Según Verónica Vásquez, psicóloga clínica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición de Ciudad de México en las personas con ansiedad y depresión estas condiciones tienen impacto en sus decisiones de hacer dieta, ejercicio y en el cumplimiento del tratamiento para bajar de peso. Para contrarrestar esto, es importante que la gente con estos síntomas reciba atención psicológica y trabaje en el fortalecimiento de cuatro aspectos mentales: el autocuidado (cuidar su propio cuerpo), la búsqueda de ayuda (entender que solo no logrará salir de este problema), la aceptación de su condición y la decisión propia para que se responsabilice de su proceso. Según Vásquez, quien aprende a integrar estas instrucciones tendrá más control en sus decisiones sobre alimentarse en forma sana.

La pandemia no se irá fácilmente, por lo tanto, hay que tratar de manejar el estrés crónico. Los expertos recomiendan que una vez sepa que el estrés está influyendo en la subida de peso lo importante es tomar cartas en el asunto y mantener el consumo de alimentos en una cantidad normal y no exagerada. No hay por qué ceder frente a las peticiones de la mente. La otra forma de hacerlo es quemar la energía en alguna actividad física. El ejercicio ayudará a liberar la grasa acumulada, mejorar el tono de los músculos y a poner a punto el sistema cardiovascular. Pronto todo eso, igualmente, lo irá fortaleciendo para liberarse del estrés crónico.