vida moderna

Los cines ahora alquilan sus pantallas para videojuegos

En Corea y Estados Unidos los gamers se divierten con el sonido de más de 60 altavoces y una imagen gigante por 100 dólares la hora.


En Colombia la cuarentena por la pandemia de la Covid-19 provocó el cierre de más de 105 salas de cine. Se apagaron más de 600 pantallas. Esto significa que de 60 millones de espectadores en el año 2020, pasaron a ser solo 810.000 en 2020.

En Estados Unidos, claramente las cosas no fueron mejores. Según estadísticas de CadBox (Colombian Adminission & Boxoffice Control) la baja de espectadores el año pasado fue del 81,6 por ciento.

Todo parece ser una película de terror. Pero la famosa reinvención llega a las 200 sillas numeradas de cada teatro. La propuesta es alquilar el lugar a la gran cantidad de aficionados a los videojuegos alrededor del mundo, que buscan vivir sus emociones en pantalla gigante y con el gran sonido que sale de los altavoces.

Esta fantasía la están experimentando los jóvenes de Corea del Sur, país en donde el negocio de la proyección de películas está reducido a la mitad. Antes de las 6:00 de la tarde, hasta cuatro personas pueden alquilar una pantalla, durante dos horas, por alrededor de 90 dólares. En la noche la tarifa sube a 135 y como es de suponer, los gamers deben llevar sus consolas, juegos y controles.

La “jugada de película” que la mayor cadena de cines de Corea del Sur, CGV, inició a mediados de enero, les ha dado resultado: muchos clientes, en su mayoría hombres de entre 30 y 40 años, ya han reservado más de 130 veces sus salas.

“La calidad del sonido es particularmente increíble”, comentó un joven coreano para un reportaje de la BBC. “El sonido y la imagen son tan reales que grité cuando un objeto voló en mi dirección”, agregó otro.

Pero este es apenas un capítulo aparte, ya que los ingresos generados no se comparan con las entradas a las salas con ocupación completa. Según la revista Variety el año pasado en el mundo se desplomaron las ventas de boletas en un 71 por ciento, es decir, se pasó de 42.500 millones de dólares en 2019, a 12.400 en 2020.

Por eso, la CGV de Corea no es la única cadena de cines que hoy reserva sus pantallas a pequeños grupos. La compañía estadounidense Malco Theaters, que cuenta con 36 salas con más de 371 pantallas, en seis estados, les siguió el juego: arman equipos de hasta 20 personas y les cobran 100 dólares por dos horas o 150 por tres.

Pero no todo es juego. Otras cadenas de Estados Unidos, como Cinemark y AMC, han abierto sus puertas para proyecciones privadas. Y en el Reino Unido, una sucursal de la cadena Odeon, en Buckinghamshire, se transformó en un centro temporal de vacunación de Covid-19.

En Colombia la opción de los autocines ha cambiado un poco el guion: como lo anticipó el año pasado, Ana Piñeres, presidenta de Gestión Colectiva de Derechos de los Productores Audiovisuales de Colombia (Egeda Colombia), antes de la pandemia este era un mercado inexistente, “pero es una gran oportunidad para que el público pueda ver y disfrutar de muchas de las películas colombianas que en su momento no contaron con el suficiente tiempo de exhibición”, le dijo a Dinero.

La industria necesita otra forma de reactivación. El auge de los videojuegos parece un buen camino, pero apenas da sus primeros pasos.