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Los errores que cometen los padres por amor

La psicóloga Annie de Acevedo señala a los padres cómo criar a los niños con cariño, pero sin caer en la sobreprotección.


Los padres queremos a nuestros hijos, pero muchas veces cometemos errores precisamente por ese inmenso amor. No los queremos ver sufrir y por esta razón les damos todo lo que piden. Nos aterra que nuestro niño o niña tenga que pasar por dificultades y lo rescatamos antes de que esto suceda. Los amamos tanto que deseamos que solo tengan felicidades y nada de tristezas.

Ustedes saben que no es posible, pero la mayoría de los padres insisten en darles a los hijos todo lo que quieran. Son más bien permisivos, permitiéndoles casi todo y estableciendo pocos límites. ¿Por qué los padres lo hacen? Si es por amor, es un amor que para poco sirve, pues no ayuda en el largo plazo a que el hijo se convierta en una persona autónoma que sepa compartir con los demás.

Los niños que todo lo han tenido son insaciables. Para ellos nada será suficiente. Si consiguen una buena pareja, se aburren y empiezan la búsqueda de una mejor. Esto les pasa con el trabajo y los amigos.

Los padres son bien intencionados cuando rescatan y sobreprotegen, pero es importante supervisar y estar pendientes de este aspecto porque la sobreprotección es dañina. El niño sobreprotegido es un niño inseguro, pues se pregunta por qué necesita tanta protección. Se pregunta por qué no puede solo. También incorpora una sensación de miedo permanente, ya que el mensaje de la sobreprotección es la de un mundo hostil que ataca en cualquier momento. El rescate no le permite al hijo o hija aprender de sus errores, sino que, más bien, lo priva de esta oportunidad, volviéndolo débil e ignorante.

Otro error frecuente en el que caen los padres en nombre del amor es del hipercontrol, con el que los hijos se convierten en posesiones o cosas nuestras. Somos entonces los que decidimos e imponemos nuestros criterios siempre. Esto lleva a la rebelión y a los deseos de venganza.

Sí, querer a los hijos es normal. Quererlos sanamente es darles lo que necesiten, permitirles cometer errores, tener límites claros, cumplir las advertencias, aprender a escuchar. Esto es lo que llamamos un buen amor.

Cometer errores en la crianza es normal. No existen padres perfectos. La idea es que tengamos la meta de mejorar cada día. Al hacer conciencia de los errores podemos mejorar la calidad de vida de nuestros hijos y asegurarles un futuro mejor. Pero, ¡acuérdense que tampoco hay hijos perfectos! No pretenda tenerlos. ¡Quiéralos, pero fórmelos! ¡Lo uno no es incompatible con lo otro!

Para complementar esta columna, SEMANA ofrece los 5 errores más frecuentes que cometen los padres durante la crianza de sus hijos:

Los papás deben ser unos guías de sus hijos, pero deben enseñarles desde muy temprano a tomar decisiones y a ser responsables de sus actos.
Los papás deben ser unos guías de sus hijos, pero deben enseñarles desde muy temprano a tomar decisiones y a ser responsables de sus actos. - Foto: SEMANA
  • Tratar de controlarles todo: cuando los padres deciden cada aspecto de la vida de sus hijos sin tener en cuenta que ellos pueden hacerlo. Estos niños que crecen sin ese tipo de problemas experimentan problemas en el futuro con sus relaciones interpersonales.
  • No lo deja tomar decisiones: esto les impide desarrollar la independencia. Cada niño debe tener el derecho de hacerlo y los padres deben ser guías para ayudarles a tomar la mejor opción.
  • Les piden cosas muy difíciles de conseguir: estos altos estándares que imponen los padres pueden llevar a los niños a creer que son malas personas cuando fallan en dicho objetivo. Esto crea adultos depresivos y poco felices.
  • No le prestan atención a sus sentimientos: esa falta de atención de los padres en el futuro se transforma en malos comportamientos en el futuro. En el caso de los niños es posible que se comporten así con otras personas. En el de las niñas, el problema es que se verán en dificultad para construir relaciones románticas duraderas.
  • Minimiza sus sentimientos: cuando llora y los padres le dicen que eso no es nada, puede ser un grave error. De adultos, estas personas a quienes sus padres no les reconocieron esos sentimientos podrían llevarlos a ser miedosos a compartir sus emociones.