La glucosa es una sustancia clave para mantener los mecanismos del cuerpo funcionando de manera óptima. Cuando sus niveles son adecuados, no genera complicaciones al organismo, pero si se elevan, las condiciones pueden ser bien diferentes.
Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el azúcar elevado con frecuencia se presenta en personas que padecen de diabetes. Si la glucosa se sube es porque el cuerpo produce muy poca insulina o no la administra de manera adecuada.

Sin embargo, mantener el nivel de azúcar en la sangre dentro del límite recomendado puede suponer un desafío, según lo advierte el instituto de investigación Mayo Clinic. Esto se debe a que muchas cosas hacen que los valores de esta sustancia en la sangre cambien y en muchas ocasiones de manera repentina, por ello hay que adoptar estilos de vida saludables que permitan hacerle frente a esta situación y evitar el desarrollo de afecciones como la diabetes.
La mencionada institución indica que la alimentación saludable es la piedra angular de una vida sana, tanto si se tiene diabetes como si no; pero si se padece esta enfermedad se debe ser más riguroso pues hay diversas formas en que los alimentos afectan los niveles de glucosa en la sangre, pues no solo es el tipo de comida que se consume, sino también cuánta se ingiere y las combinaciones que se hacen de ella.

Así las cosas, un primer método efectivo para regular la glucosa es la dieta y, por ello, en la medida de lo posible se debe planificar que cada comida incluya una buena mezcla de almidones, frutas y verduras, proteínas y grasas. Es importante prestar atención a los tipos de carbohidrato, pues algunos de ellos como las frutas, las verduras y los cereales integrales, son mejores que otros.

Ejercicio regular
La actividad física es otro aspecto importante en el plan de regular el azúcar en la sangre. Cuando la persona realiza ejercicio, los músculos utilizan el azúcar (glucosa) para obtener energía. La actividad física regular también ayuda al cuerpo a usar la insulina de manera más eficiente.
Estos factores trabajan juntos para reducir el nivel de glucosa en la sangre. Cuanto más vigorosa sea la actividad física, más tiempo durará el efecto, precisan los especialistas. Pero incluso las actividades livianas, como las tareas domésticas, la jardinería o estar de pie durante largos periodos, pueden ayudar.

Controlar el estrés es otro método que incide de forma positiva en el control del azúcar. Si la persona está estresada, las hormonas que produce el cuerpo en respuesta a esta situación pueden causar aumento en la glucosa. Además, es posible que sea más difícil continuar con atención el control de rutina de la diabetes, cuando se padece, si se está bajo mucha más presión.

De igual forma, es clave evitar el alcohol. El hígado normalmente libera el azúcar almacenado para contrarrestar la caída de los niveles de glucosa en la sangre, pero si este órgano está ocupado metabolizando el alcohol, es posible que el nivel de glucosa en la sangre no reciba la señal hepática que necesita. El alcohol puede provocar un bajo nivel de glucosa en la sangre poco después de beberlo y hasta 24 horas después.
Así las cosas, es clave adoptar estrategias que ayuden con el control de esta sustancia y de esta forma evitar afecciones mayores en órganos como los ojos, los riñones y el corazón; pues el exceso de glucosa en la sangre puede dañar los nervios de muchas partes del cuerpo.
Referencias:
