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Lumbalgia: ¿cómo detectar los síntomas?

Este es un dolor localizado en la parte inferior o baja de la espalda.


Una lumbalgia se presenta cuando hay dolor localizado en la parte baja de la espalda, que se da por lo general con la estructura músculo-esquelética de la columna vertebral.

Al respecto, el director del Departamento de Fisioterapia de la Universidad de Valencia, José Casaña Granell, en diálogo con el portal CuídatePlus, explicó que: “La lumbalgia se define como dolor muscular en la zona lumbar (L1-L5), que conlleva un aumento del tono y de la rigidez muscular”.

Este tipo de afección impacta tanto a personas jóvenes, como adultas y mayores, y se presentan no sólo en profesiones que requieren un alto nivel de esfuerzo físico, sino que también en aquellos que son sedentarios.

De igual manera, el National Institute for Occupational Safety and Health (Niosh) dice que aparece con mayor frecuencia en acciones que requieren movimientos de flexión o la combinación de flexión con torsión del tronco, pero también se da en aquellos trabajos en los que hay movimientos repetitivos.

Cerca del 80 % de la población ha padecido esta afección en algún momento, o la tendrá, a lo largo de su vida, y hasta el 70 % de los jóvenes que no han cumplido los 16 años han experimentado este dolor en algún momento.

Anteriormente se creía que esta afección se daba por alguna alteración de la estructura de la columna vertebral, como la escoliosis o la hernia discal, aunque la Fundación Kovacs aclaró que es una percepción falsa.

Desde la fundación se afirma que este se da por un mecanismo neurológico que impulsa la activación de los nervios que transmiten el dolor y el desencadenamiento de la contractura muscular y la inflamación. En algunas ocasiones, puede conllevar la compresión de la raíz nerviosa.

A su vez, Andrés Ariza, reumatólogo del Hospital General de Ciudad Real, dijo que posiblemente una de las razones es la hernia de disco en la zona lumbar, pero no necesariamente sucede con todos los casos.

Respecto a las prácticas para prevenir este problema, Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs dice que: “Para evitar el dolor de espalda es recomendable hacer ejercicio o, en todo caso, mantenerse físicamente activo, evitar el sedentarismo, adoptar una actitud mental valiente ante el dolor y cumplir las normas de higiene postural destinadas a realizar las actividades cotidianas de forma que la espalda soporte la menor carga posible”.

“Desde la fisioterapia se plantean diversas acciones para evitar posibles recidivas (o recaídas). Entre las medidas, primero se corrigen las posturas o gestos que hayan producido la lesión. En este sentido, al paciente se le educa de las correctas normas de higiene postural y ergonomía, con el objetivo de mejorar sus posturas al sentarse, tumbarse, subir o bajar escaleras o al cargar objetos”, según contó Casaña.

Es importante también realizar auto estiramientos y ejercicios de fortalecimiento para tener un mayor control sobre la postura y así evitar que estos problemas vuelvan en algún momento.

Entre los tratamientos para evitar que esto ocurra, se recomienda disminuir al mínimo posible el reposo en la cama, y de ser necesario, este debe ser lo más rápido posible.

Así mismo, se sugiere mantenerse tan activo como sea posible, sumado a tener “higiene postural”, que se refiere a evitar la sobrecarga de la espalda. También se recomienda aplicar calor o frío en la zona afectada.