crianza

!Permítales equivocarse! y otros consejos para ayudar a los niños a manejar la adversidad

Con la pandemia hay más ansiedad que nunca en la población infantil, según la psicóloga Annie de Acevedo. Los padres deben enseñarles cómo superarla con estos sencillos consejos.


En la actualidad es más importante que nunca enseñarles a nuestros hijos a manejar el estrés sostenido que ha generado la cotidianeidad de vivir en pandemia. Hoy en día hay más ansiedad que nunca en nuestra población infantil. Uno de cada 5 niños maneja una ansiedad alta y uno de cada 8 niños entre los 5 y 19 años tiene algún tipo de desorden emocional diagnosticado. En general, la ocurrencia de desórdenes emocionales ha crecido en un 50 por ciento desde 2010. A esta presión a la que están siendo sometidos nuestros niños y que incluye no solo el éxito escolar, matoneo, preocupaciones sobre la imagen física y baja autoestima, ahora se le suma, además, el encierro, el aislamiento, la falta de comunicación y el exceso de comunicación virtual.

Dadas estas condiciones es muy importante enseñarle a manejar la adversidad y el estrés a nuestra población joven. Este manejo se llama resiliencia, la habilidad para enfrentar una experiencia difícil y lograr salir de ella de manera exitosa.

La resiliencia se puede enseñar y modelar. Estas son diferentes técnicas que pueden usar los padres para desarrollarla en sus hijos y hacerlos más fuertes ante la adversidad.

1. Tenga tiempo individual con cada hijo. Este espacio debe estar libre de distracciones. Y debe ser así porque la resiliencia se forma al establecer relaciones interpersonales. Los niños necesitan ser nutridos emocionalmente y tener la presencia de una relación de apoyo es clave para que desarrolle fuerza psicológica. El tiempo individual puede ser compartido mientras el niño se baña, mientras toma algún alimento o en otra actividad. Aprenda en este punto a escuchar, hable de sus sentimientos y pregúntele al niño acerca de los suyos para que poco a poco pueda desarrollar un espacio y un vocabulario emocional para expresarlos confiadamente.

2. Un buen sueño también es importante. La falta de sueño puede desarrollar una falla emocional y tiene un efecto negativo en la memoria, la concentración y en general todas las funciones cognitivas. La manera mas rápida para mejorarla es limitar el tiempo al frente de una pantalla a la hora de acostarse. Estar sometido a la luz azul que emiten los aparatos digitales no le permite al niño producir la hormona melatonina, que es la encargada de dar la sensación de sueño. Resulta importante evitarle estar al frente de una pantalla 45 minutos antes de dormir para de esta manera lograr un sueño reparador y necesario para enfrentar exitosamente los problemas diarios.

3. El ejercicio también es una excelente actividad para botar corriente. El niño debe tener un espacio y un tiempo para hacer ejercicio de tal manera que pueda subir su estado anímico y resolver cualquier situación de estrés.

4. Enséñeles a posponer la gratificación. Hoy en día ni los niños ni los jóvenes pueden hacer lo que les gusta y mucho menos con compañeros de su edad. Ha sido muy difícil para esta generación que estaba acostumbrada a la gratificación inmediata. La pandemia con sus encierros y aislamientos les ha brindado la oportunidad de aprender a posponer todas las gratificaciones a las cuales estaban acostumbrados. Es posible que con esta lección tan fuerte, ellos aprendan a fortalecerse bajo estas circunstancias.

5. Comer bien implica una buena y balanceada dieta. Aunque no lo parezca, la dieta tiene un impacto significativo en la salud mental. Es necesario enseñarle a los niños a comer de manera sana pues así se sentirá menos ansioso y depresivo. Es importante regular la ingesta de azúcar debido a que los vuelve impulsivos. Es necesario comer lo más sano posible sin aditivos que impacten negativamente la salud física al igual que la mental. Es otra manera de equilibrar esa parte emocional de los niños.

6. Enseñar la gratitud. Esta es otra variable que ayuda no solo a posponer la gratificación sino a sentirse mejor psicológicamente. La mejor manera de enseñar gratitud es a través del ejemplo y de la práctica. Exprese siempre sentimientos de gratitud a su hijo. Él a su vez lo va a imitar y poco a a poco aprenderá a agradecer lo bueno que le pase. También sirve hacerle preguntas como “¿qué hizo alguien hoy para hacerte feliz?”, “¿qué hiciste tu para ser alguien feliz?” y “¿cómo lo agradeciste?”. Esto ayudará a volverlos cada vez mas conscientes de agradecer lo bueno y no pensar en lo negativo.

7. Permítale equivocarse, no lo rescate ni sea sobreprotector. Si es rechazado por algún motivo, haga una lluvia de ideas que le permitan salir del problema pero no vaya a solucionárselos. Déjelo que implemente poco a poco estrategias para enfrentar los problemas. En situaciones como esta, va a ser importante que su hijo sepa qué sentimientos lo acompañan al ser rechazado. Al tener la conciencia de los sentimientos negativos será posible manejarlos y cambiarlos.

Experiencias tan duras como la pandemia dejarán un impacto duradero en nuestros hijos y en nosotros. Ojalá logremos que sea lo más llevadero y empoderador posible.