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Sal versus azúcar, ¿qué sustancia es más tóxica para el organismo y cómo dejar de consumirla?

Aunque ambas sustancias son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo de las personas, expertos recomiendan evitar su consumo en exceso.


En los últimos años se han lanzado advertencias acerca del consumo excesivo de la sal y del azúcar debido a las consecuencias que pueden tener en el cuerpo humano. De igual manera, los expertos afirman su importancia para la alimentación.

El azúcar, por un lado, ha llevado a que en muchos países se incrementen a un ritmo alarmante los índices de obesidad y diabetes entre niños y adultos.

Mientras tanto, el consumo no moderado de sal ocasiona problemas como la hipertensión arterial, denominada “el asesino silencioso”, pues pasa mucho tiempo antes de que desarrolle síntomas notorios. Puede causar la muerte por infartos y otros problemas cardiovasculares.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el elevado consumo de sodio, es decir más de dos gramos al día, o lo que equivale a cinco gramos de sal diarios, así como la absorción insuficiente de potasio, o sea menos de 3,5 gramos al día, además de hipertensión arterial, pueden aumentar el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular.

Datos de la OMS dicen también que la mayoría de las personas consume demasiada sal, entre nueve y 12 gramos por día en promedio, es decir, dos veces la ingesta máxima recomendada. No obstante, ingerir menos de los cinco gramos sugeridos para cada día puede generar una disminución de la tensión arterial y crece el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, un accidente cerebrovascular y un infarto de miocardio.

“El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la disminución de la hipertensión arterial”, dice la entidad. Con base en lo anterior, en 2020, los estados miembros de la organización llegaron a un acuerdo para reducir en un 30 % el consumo de sal de la población mundial de aquí a 2025.

“La reducción de la ingesta de sal se considera una de las medidas más costoeficaces que los países pueden tomar para mejorar la situación sanitaria de la población. Las medidas principales de reducción generarán un año más de vida sana a un costo inferior al ingreso anual medio o al producto interno bruto por persona”, aseguró la entidad en ese momento.

Con la medida, se podría evitar cada año que 2,5 millones de personas mueran.

Con respecto al consumo de bebidas azucaradas, la OMS insta a reducir su consumo desde 2016. Afirma que los impuestos a estos productos ayudan a reducir el consumo de estos productos y también la prevalencia de la obesidad, la diabetes de tipo dos y la caries dental.

El menor consumo de bebidas azucaradas se traduciría en una caída en la ingesta de azúcares libres y del consumo calórico total, una mejor nutrición, así como una disminución en el número de personas que presentan sobrepeso, obesidad, diabetes y caries dental.

Los azúcares libres son los monosacáridos (como la glucosa y la fructosa) y los disacáridos (como la sacarosa o azúcar de mesa) que añaden a los alimentos y las bebidas los fabricantes, cocineros y consumidores, así como a los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos (jugos) de frutas y los zumos a base de concentrado.

Según Douglas Bettcher, director del Departamento de prevención de enfermedades no transmisibles de la OMS: “La ingesta de azúcares libres, entre ellos los contenidos en productos como las bebidas azucaradas, es uno de los principales factores que está dando lugar a un aumento de la obesidad y la diabetes en el mundo. Si los gobiernos gravan productos como las bebidas azucaradas pueden evitar el sufrimiento de muchas personas y salvar vidas. Además, se reduciría el gasto sanitario y aumentan los ingresos fiscales, que se podrían invertir en los servicios de salud”.