El pasado fue uno de esos años que pocas veces se dan en la historia”. Así resume 2025 el presidente de Davivienda, Javier Suárez Esparragoza. Según el directivo, no solo fue un año clave por la creación de DaviBank, tras la integración con Scotiabank, sino porque marcó el fin de dos años difíciles, en los que los resultados de la entidad se vieron golpeados por múltiples factores. En 2025, afirma, lograron un despegue económico, con una dinámica positiva de crecimiento, recuperación de márgenes y mayores utilidades, que se reflejaron en ganancias por 1,83 billones de pesos.
El entorno macroeconómico del país contribuyó con los resultados de este banco, pues el año pasado bajaron las tasas de interés y la inflación cedió. A eso se suma una reconversión del negocio, que les permitió convertirse en un banco más resiliente con menor dependencia de los movimientos de las tasas. “Y eso es el producto de un trabajo interno de todo nuestro equipo. Si bien contamos con unos vientos a favor en los años 2024 y 2025, creo que además nuestra nave estuvo mucho mejor organizada para aprovecharlos”, explicó Suárez Esparragoza.
El ejercicio de recuperación económica que se dio en 2025 se viene consolidando en 2026, un año “positivo en términos de confianza y de futuro. Creemos que este país va a entrar en una senda de crecimiento, de educación e inversión importante. Y eso finalmente va a jugar también a favor de toda esta operación en la que estamos avanzando”.
Y aunque en 2026 los términos macroeconómicos desmejoran frente a 2025 –las tasas de interés comenzaron a subir–, la preparación del banco para enfrentar diferentes escenarios les permite navegar sin mayores contratiempos, pese a un fuerte oleaje provocado por retos fiscales e incrementos de salario mínimo. Así, consideran que el primer semestre fue muy positivo y siguen siendo optimistas para lo que resta del presente año.
Para el presidente de Davivienda, el país se encuentra en un ‘cambio de tercio’, en donde los mercados ven con optimismo los resultados de las elecciones. Y puede darse una dinámica favorable, sin desconocer que la situación fiscal es difícil. “En este punto creo que el tema de confianza es fundamental y creo que estamos viendo un rebote en ese indicador”.
Sobre la dinámica del crédito, reconoce el crecimiento de la cartera de consumo, aunque considera que todavía se mantiene sana. Su principal preocupación está en la cartera comercial de sectores como salud y energía, que atraviesan situaciones complejas. Confía, sin embargo, en que el nuevo Gobierno contribuya a su recuperación y asegura que Davivienda quiere acompañar a estas empresas en ese proceso.
Otro sector en la mira de este banco es el de vivienda, que se ha visto afectado ante la eliminación de los subsidios y por la subida de las tasas de interés de largo plazo. “Es una actividad a la que hay que buscar cómo inyectarle recursos por su efecto multiplicador en la economía”, señala Suárez Esparragoza.
También anuncia un espaldarazo a la infraestructura, que irá de la mano con la confianza que generen las reglas de juego por ser proyectos de largo plazo. “En la medida en que exista un marco que respete la institucionalidad y abra nuevas oportunidades, por supuesto que queremos participar en proyectos de infraestructura, no solo vial, sino igualmente energética. Ojalá el país aproveche, además, el potencial que ofrece el desarrollo de data centers”.
No tan rentables
Y aunque la creencia popular es que los bancos obtienen grandes márgenes de rentabilidad, la realidad es que el sector financiero nacional es uno de los que registra menores rentabilidades patrimoniales en América Latina, por la carga tributaria y algunos temas regulatorios, como la tasa de usura y el 4 x 1.000. “El marco institucional limita la dinámica del sector financiero”, reitera el empresario.
Para el presidente de Davivienda, una banca competitiva atrae capital y permite ampliar las carteras de crédito, claves para acompañar la inversión en proyectos. “Una política que ve al sector financiero como una fuente de rentas tributarias inagotable limita su capacidad para apoyar el crecimiento económico, sin el cual no vamos a salir de la dificultad fiscal”.
La promesa de la reforma tributaria de eliminar la obligación de marcar las cuentas de ahorro para quedar exento del 4 x 1.000 –y, en su lugar, calcular el cobro con base en el total de transacciones de cada persona– se convirtió en un dolor de cabeza para el sector financiero. La medida fue diseñada sobre una plataforma interoperable que aún no arranca plenamente. Según la regulación, todas las entidades deben participar de manera simultánea, “porque si eso no ocurre, termina habiendo un riesgo de que no recaudemos el impuesto que corresponde y nosotros tenemos esa responsabilidad frente a la Dian”, explicó el líder bancario.
Con la llegada de Bre-B, el sistema interoperable de pagos instantáneo que maneja el Banco de la República y que sí funciona, se ha cuestionado más lo que ha pasado con el reporte del 4 x 1.000. Para el presidente de Davivienda, esta falla se podría resolver por decreto, pero más allá de su ajuste, su pedido, como el de todos los actores financieros, es que se elimine ese gravamen. Su expectativa es que el nuevo Gobierno sea creativo y encuentre mecanismos tributarios para desmontar el 4 x 1.000 y que el recaudo que se obtiene por esa vía se consiga de otra forma.
La puesta en marcha de Bre-B ha facilitado la bancarización, que es justo una de las banderas de Davivienda con DaviPlata.
Suárez señala que esta plataforma, que cumplió 15 años, dejó de ser solo una herramienta para enviar y recibir dinero y se convirtió en un neobanco, con cuentas remuneradas, tarjetas débito, tarjetas de crédito y productos de ahorro y financiación. Más de un millón de pequeños comercios usan DaviPlata para recibir pagos, y la entidad quiere que esa base sirva también para ampliar el crédito a micronegocios y personas que no han tenido historial financiero formal.
La apuesta por inclusión financiera de la Casita Roja también está en su operación conjunta con DaviBank, gracias a la cual manejan la tarjeta de Crédito Fácil Codensa, que, en palabras de Suárez, es hoy el mayor programa de bancarización del país en crédito. “Es un programa magnífico en términos de llegar a quienes lo necesitan, justo porque maneja unos parámetros diferentes en términos de información”, explica el alto ejecutivo.
El directivo también destaca la evolución de DaviPlata, que ya cuenta con más de 20 millones de clientes. A cerca de un millón de ellos les han otorgado créditos, en su mayoría a pequeños comerciantes. La plataforma también ha trascendido fronteras: gracias a la incursión de Davivienda en Centroamérica, ya opera en El Salvador.
En el frente internacional, Davivienda ve avances en Centroamérica y Miami. En Honduras y El Salvador, las operaciones siguen creciendo, mientras que en Panamá y Costa Rica avanza el proceso de integración con DaviBank. Sobre Venezuela, la entidad reconoce que todavía existen restricciones regulatorias y sanciones que limitan su operación, pero asegura que ya estudia oportunidades, especialmente en comercio binacional y en el acompañamiento a clientes colombianos que buscan volver a ese mercado.
El mensaje de fondo de Suárez Esparragoza es que el país tiene una oportunidad, pero también grandes desafíos. “Colombia puede retomar una senda de crecimiento basada en confianza, inversión y responsabilidad macroeconómica. No será un camino fácil ni inmediato, y probablemente exigirá sacrificios”, advierte, al tiempo que señala que si se recupera la confianza y se fortalece la capacidad del sistema financiero para irrigar crédito, el país podrá transformar el optimismo actual en crecimiento sostenible.