Durante el Gobierno de Gustavo Petro, las utilidades de Ecopetrol han registrado una tendencia a la baja: en 2022, cuando llegó a la jefatura de Estado e hizo el empalme con Iván Duque, la petrolera alcanzó un máximo histórico de 33,4 billones de pesos, pero luego cayeron a 19 billones en 2023, pasaron a 14,9 billones en 2024 y en 2025 registraron 9 billones de pesos.
Juan Carlos Hurtado, presidente (e) de Ecopetrol, explicó que el comportamiento de dos elementos y su combinación han impactado los resultados: el precio del barril de crudo y la tasa representativa del mercado.
De hecho, la empresa, en su momento, calificó como “un entorno retador” el que enfrenta, marcado por menores precios del crudo, con una caída del 15 por ciento anual de la referencia Brent al cierre de 2025; de igual manera, presiones inflacionarias y revaluación del peso, cuyo impacto acumulado para el año pasado calculó en 7,2 billones de pesos. A ello se suman los eventos de orden público que hacen más compleja la operación.
Este año, el conflicto en Oriente Medio y las tensiones que se generaron tras los enfrentamientos entre Irán y las fuerzas de Estados Unidos e Israel han marcado el rumbo del crudo. Por el estrecho de Ormuz, ubicado en esa zona, circula el 20 por ciento del petróleo que se consume en el mundo y cualquier amenaza de bloqueo o conflicto en esa región reduce la oferta, lo que dispara los precios.
En este periodo, los precios han llegado a superar, en los momentos más altos de tensión, los 100 dólares por barril, pero volvieron a caer tras los anuncios de la firma de un acuerdo. Sin embargo, ahora retomaron la tendencia al alza tras la reactivación de los enfrentamientos bélicos, con valores cercanos a los 80 dólares por barril.
“En el primer semestre de este año, dada la condición en el estrecho de Ormuz, la situación es de precios altos”, dice Hurtado, pero con un factor complejo: el dólar está alcanzando mínimos históricos. “Desde hace muchos años no los veíamos por debajo de los 3.400 pesos”, señala.
Agrega que, en el segundo semestre del año pasado, cuando Ecopetrol estaba realizando su presupuesto para 2026, estimaron el precio del dólar sobre 4.100 pesos, mientras que el barril de crudo lo proyectaron entre 60 y 65 dólares. Sin embargo, el escenario cambió. El conflicto en Oriente Medio y la mayor fortaleza del peso colombiano han transformado las proyecciones.
“Somos una industria cíclica. Llevo 29 años en el sector y son temas de ciclos, de puntos altos y bajos. Obviamente, los escenarios de precios altos son positivos, en la medida en que podamos tenerlos por largo tiempo. Inicialmente, no habíamos previsto que subieran más de tres meses por efecto de las condiciones que se veían de posibles acuerdos en Oriente Medio, pero ya vimos que se han reactivado las tensiones. Hace una semana cerramos en 76 dólares por barril y ya esta semana está casi 10 dólares por encima, dada esta nueva condición”, señala Hurtado.
Además, hay otros factores que inciden. “Uno de ellos es el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). En el caso del diésel, un aumento de los precios elevaría el costo del subsidio que deberá compensarse. A esto se suman posibles medidas tributarias, como una sobretasa asociada a precios elevados”, añade.
Pero, más allá de una complejidad en los mercados, Ecopetrol está en el ojo del huracán por las críticas en torno a su administración, las denuncias ante la justicia por supuestos actos de corrupción, la pérdida de valor de la compañía por la dramática caída de sus utilidades y un gobierno corporativo roto.
Hurtado responde. Sobre el gobierno corporativo, advierte que “la empresa ha garantizado poder cumplir con las políticas del gobierno corporativo y seguir todos los procedimientos y normas que lo rigen en cabeza de la Junta”. Sobre los temas asociados a posibles denuncias, asegura que desde el área de cumplimiento y con las entidades correspondientes se viene avanzando en los procesos “para cerrar los mismos y poder tomar acciones si así se requiere”.
Frente a las afirmaciones de la pérdida de valor de la compañía, Hurtado señala que si se mira el valor de la acción, que considera un parámetro “bien importante”, desde el último trimestre del año pasado y con lo que ha ocurrido recientemente en el contexto global, “el valor de la acción ha venido oscilando, pero hacia el alza”.
Y agrega: “Lo que nosotros valoramos es que la compañía es una compañía sólida con desarrollos tanto en el país como en el exterior, lo que nos garantiza sostenibilidad y futuro para la nación”.
Sobre las perspectivas de Ecopetrol, señala que la compañía prevé invertir este año entre 5.000 y 7.000 millones de dólares en hidrocarburos, recursos destinados a exploración, producción, transporte y refinación. Y a eso se suman las apuestas que se están haciendo en el exterior, como el campo Permian en Estados Unidos y en Brasil, donde la inversión de la empresa es de 1.200 millones de dólares. También incluye las energías para la transición y el negocio de transmisión y vías que consolida con ISA.
En el primer trimestre se ejecutó cerca de la cuarta parte del presupuesto anual y el 70 por ciento de esos recursos se destinaron al sector de hidrocarburos.
Frente a las posibilidades de desarrollo de Ecopetrol aparece una clave: Venezuela. Para Hurtado, es una oportunidad, pero hay que establecer las condiciones. “Debemos asegurar que tengamos los permisos y las licencias para poder entrar; es una oportunidad en el sector de hidrocarburos. Pero no solo allí, también con nuestra filial ISA y con nuestra línea de negocios de energías. ¿Por qué no aportar dentro del restablecimiento del sistema energético, especialmente eléctrico, en Venezuela?”, se pregunta.
Un tema controversial ha sido el Permian. Se trata de una inversión que tiene Ecopetrol junto con Oxy, para el desarrollo de hidrocarburos no convencionales (fracking). El gobierno del presidente Petro no ha visto con buenos ojos esta técnica y, por eso, impulsó proyectos de ley para prohibir su desarrollo en Colombia.
En algún momento, el jefe de Estado manifestó que era necesario salir de ese activo. Incluso, una interesante posibilidad de negocio para ampliar la participación en esa cuenca se frustró, al parecer, por la negativa del mandatario nacional.
“Nosotros establecemos siempre año a año un plan de trabajo con nuestro socio operador, que es Oxy. También definimos el número de equipos que tenemos en el área para poder manejar el pozo. De acuerdo con ese plan, fijamos un nivel de inversión y podemos asegurar la sostenibilidad de ese activo en Estados Unidos”, señala Hurtado.
Frente a la posibilidad de salir de ese activo, Hurtado explicó que, dentro del plan financiero, están la proyección y los niveles de inversión que tienen acordados con su socio.
De otro lado, uno de los temas críticos tiene que ver con el déficit de gas natural que afronta el país y que ya está llevando a que se importe cerca del 30 por ciento de la demanda interna.
En ese escenario, Ecopetrol es clave por dos temas: uno, avanzar y poner en producción pozos tanto onshore –por ejemplo, en el Piedemonte–, como offshore, con apuestas como Sirius, con la que Colombia recuperaría su autosuficiencia en gas, pero solo entrará en operación en 2030.
Y, en segundo lugar, viabilizar las plantas de regasificación que permitan importar gas en el corto plazo, especialmente ante la llegada del fenómeno de El Niño en el segundo semestre. Evitar un racionamiento eléctrico exige preservar el agua de los embalses y, por tanto, aumentar la generación térmica. La única planta regasificadora que opera hoy es SPEC en el Caribe para atender la demanda térmica, pero como han estado apagadas, ese gas se ha dirigido a las necesidades de hogares, vehículos e industria. Pero si se encienden las térmicas, ese combustible será para esas plantas. ¿Entonces, con qué se atenderá la demanda interna?
Para varios analistas, si no entran al menos dos plantas regasificadoras este semestre, habrá dificultades en materia de gas. Hurtado afirma que vienen en camino dos regasificadoras: una en Pacífico, que entrará en noviembre, y otra en el Caribe (Puerto Bahía), prevista para enero del próximo año.