El precio del dólar en Colombia continúa descendiendo y alcanzó un nivel que no se veía desde hace siete años. La tasa representativa del mercado (TRM) vigente entre el 11 y el 14 de julio de 2026 se ubicó en $ 3.248,87, frente a los $ 3.350,68 registrados el 7 de julio. Esto significa una caída de $ 101,81 en menos de una semana, por lo que una persona que compre 5.000 dólares pagaría cerca de $509.000 menos que hace pocos días.

Ahora, para la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, la decisión de comprar o vender dólares no debe depender únicamente de que la moneda esté “barata”, sino del uso que cada persona le dará a esos recursos.
Según el análisis de la institución, la fortaleza reciente del peso colombiano responde a una combinación de factores, entre ellos las altas tasas de interés en Colombia, una política monetaria menos restrictiva en Estados Unidos y las expectativas que existen frente al panorama político y fiscal del país.
En cuanto a esto, Lorena Gutiérrez, decana de la facultad, explicó: “El peso recibió una señal de menor riesgo político, pero esa confianza todavía tiene que pasar por tres filtros: escrutinio, gabinete económico y hoja fiscal”.

La universidad también recuerda que, aunque el Banco de la República mantiene su tasa de interés en 12 % y la Reserva Federal de Estados Unidos la ubica entre 3,5 % y 3,75 %, esa diferencia favorece los activos en pesos, pero no garantiza que el dólar continúe bajando. Además, la inflación anual en Colombia se situó en 6,14 % durante junio, por lo que aún existen riesgos que podrían modificar la tendencia.
Ante este escenario, los expertos plantean cinco recomendaciones para proteger las finanzas personales. La primera está dirigida a quienes tienen viajes, estudios o pagos en dólares. En estos casos, aconsejan comprar la divisa de manera gradual para reducir el riesgo de una mayor caída o de un eventual repunte del precio.
“El error sería creer que el dólar barato es permanente. Para una familia que viaja o paga estudios afuera, este es un buen momento para cubrir una parte del gasto, no para apostar todo a una sola tasa”, agregó Gutiérrez.

La segunda recomendación es aprovechar el dólar bajo para reducir deudas adquiridas en moneda extranjera. Con una tasa de cambio más favorable, se requieren menos pesos para pagar el mismo saldo, un beneficio que puede ser aún mayor si se trata de obligaciones con altos costos financieros.
En tercer lugar, quienes reciben remesas deben tener presente que cada dólar enviado desde el exterior ahora se traduce en menos pesos. Si es posible elegir el momento de convertir el dinero, hacerlo por partes puede ayudar a reducir el impacto de las variaciones del mercado, sin afectar los gastos inmediatos.
“Para el bolsillo, la regla es sencilla: quien tenga gastos en dólares debe presupuestar por escenarios; quien reciba remesas o facture afuera debe prepararse para menos pesos por cada giro”, indicó Gutiérrez.

La cuarta sugerencia es evitar endeudarse para comprar dólares con fines de ahorro. La universidad advierte que el costo de un crédito puede superar cualquier posible ganancia derivada de una futura valorización de la moneda estadounidense, por lo que esta estrategia solo tendría sentido como una forma de diversificar el patrimonio.
Finalmente, para quienes ya poseen dólares, la recomendación es no venderlos solo por la caída reciente del precio. La decisión debe responder a las necesidades de liquidez, no al temor de seguir perdiendo valor.
En conclusión, la institución señala que la mejor estrategia no consiste en adivinar el comportamiento del mercado, sino en tomar decisiones de acuerdo con los objetivos financieros de cada persona y evitar actuar por ansiedad o pánico.
