El uso de software libre se ha convertido en una pieza central de las aplicaciones corporativas y de las infraestructuras de inteligencia artificial, pero también plantea nuevos retos para las empresas en materia de seguridad, trazabilidad y cumplimiento normativo.
Según la información divulgada por TrendAI, más del 90 % de las aplicaciones e infraestructuras modernas de IA se construyen sobre librerías de código abierto. Sin embargo, muchas organizaciones no tienen identificado de manera permanente qué componentes de este tipo están integrados en sus sistemas, lo que puede convertirse en un riesgo para la gestión de sus cadenas de suministro digitales.
El tema cobra relevancia ante nuevas exigencias regulatorias. La Ley de Ciberresiliencia de la Unión Europea (CRA) contempla obligaciones relacionadas con la trazabilidad y el reporte de incidentes, así como la elaboración de una Software Bill of Materials (SBOM), un inventario de los componentes de software utilizados.
De acuerdo con la información suministrada, el incumplimiento de estas disposiciones o la permanencia de componentes vulnerables no identificados puede derivar en sanciones de hasta 15 millones de euros, equivalentes a más de $53.000 millones, o el 2,5 % de los ingresos anuales globales de una compañía.
A esto se suma el impacto potencial de los ataques a la cadena de suministro de software. Datos citados del Cost of a Data Breach Report de IBM señalan que las brechas relacionadas con este tipo de compromisos pueden tardar, en promedio, 267 días en ser contenidas y representar un costo medio de US$4,91 millones por incidente.
Ante este escenario, TrendAI plantea que las empresas deberían avanzar hacia un inventario dinámico de sus componentes tecnológicos, que permita actualizar en tiempo real las dependencias de código y los modelos de IA utilizados. También propone contextualizar las vulnerabilidades según su impacto sobre el negocio y reforzar los controles sobre la integridad de las librerías que alimentan los sistemas de inteligencia artificial.
El desafío, según la compañía, no está en restringir el software libre, sino en conocer y administrar los componentes que forman parte de la infraestructura digital. La creciente incorporación de nuevas versiones, dependencias y modelos de IA hace que la trazabilidad de la cadena de suministro pase de ser un asunto exclusivamente técnico a convertirse también en un elemento de gestión del riesgo, cumplimiento y continuidad empresarial.
“Gobernar la cadena de suministro digital será tan relevante como gobernar los datos, los modelos de IA y la infraestructura que los soporta. Las organizaciones que logren incorporar visibilidad continua, análisis contextual y capacidad de respuesta estarán mejor preparadas no solo para cumplir con las nuevas exigencias regulatorias, sino para avanzar en innovación con mayor confianza y menor exposición al riesgo”, concluyó Jhonnatan Zapata, Regional Account Manager en TrendAI.