Un juez federal de Estados Unidos aprobó un acuerdo por US$1.500 millones, mediante el cual la empresa de inteligencia artificial Anthropic compensará a miles de autores y editoriales por haber utilizado copias pirateadas de sus libros para entrenar a Claude, su chatbot de IA.
La decisión, emitida por la jueza Araceli Martínez-Olguín, beneficia a los titulares de más de 482.000 obras. Según el acuerdo, por cada libro se recibirán cerca de US$3.000 y alrededor del 91 % de los autores y editoriales ya reclamó su compensación.

El origen del caso se remonta a 2024, cuando un grupo de autores presentó una demanda contra Anthropic al asegurar que la empresa había utilizado copias pirateadas de sus libros para entrenar a Claude. Durante el proceso judicial, la compañía buscó evitar que el caso llegara a juicio, pero las evidencias sobre la procedencia no autorizada del material utilizado terminaron siendo determinantes para el desenlace del litigio.
Aunque el caso representa una de las mayores recuperaciones económicas por derechos de autor en la historia, la discusión jurídica no terminó ahí. El juez William Alsup había determinado previamente que entrenar modelos de IA con libros protegidos puede constituir un uso legítimo (fair use) bajo la legislación estadounidense; también concluyó que Anthropic actuó de manera indebida al obtener millones de libros desde sitios piratas.

Para el abogado Juan Camilo Vargas, consultado por este medio, la principal enseñanza del fallo es que el origen de los datos utilizados para entrenar una inteligencia artificial es tan importante como el funcionamiento del modelo. “La finalidad tecnológica o la sofisticación que tenga un modelo de inteligencia artificial no justifica ni invalida la ilegalidad en la adquisición de los datos de insumo”, afirmó. Agregó que “el proceso algorítmico en términos jurídicos es distinto al mecanismo de captura de la información”.
Sobre las implicaciones para Colombia, explicó que el país no contempla la figura del fair use que existe en Estados Unidos. “Nuestro sistema jurídico es civilista y se rige por una lista cerrada y taxativa de excepciones. Para que un uso no autorizado sea legal en Colombia, tiene que estar explícitamente escrito en la ley”, señaló. Por ello, considera que el entrenamiento masivo de modelos de IA con libros protegidos “no encaja en ninguna de las excepciones que hay en Colombia”.

Vargas también sostuvo que las empresas tecnológicas deberían fortalecer los mecanismos para verificar el origen de la información con la que entrenan sus modelos. “Las empresas desarrolladoras que operen o comercialicen sus servicios en Colombia tienen la obligación legal de implementar protocolos de trazabilidad de datos”, indicó. Asimismo, advirtió que el uso de repositorios no autorizados “expondría a las compañías a demandas multimillonarias, mandatos de suspensión de operaciones y órdenes de destrucción de bases de datos”.
Finalmente, señaló que Colombia ya cuenta con herramientas para atender controversias de este tipo. Incluso, recordó que en abril de 2026 entró en vigencia un nuevo régimen de indemnizaciones por infracción a los derechos de autor, que facilita las reclamaciones de los titulares afectados.

Mientras Anthropic insiste en que el fallo respalda el entrenamiento de modelos de IA bajo la doctrina del fair use en Estados Unidos, el caso deja un mensaje claro para la industria: el uso de contenido obtenido de forma ilegal puede tener consecuencias económicas millonarias.
