El tatuaje ha dejado de ser exclusivamente una expresión artística para convertirse en una actividad económica que involucra estudios, artistas, proveedores e insumos especializados.
En Colombia se estima que se realizan alrededor de 3.000 tatuajes al día y que el 19 % de los adultos entre 18 y 65 años tiene al menos uno, según cifras de Tattoo Project Productions.
La tendencia también se refleja en las proyecciones del mercado latinoamericano. De acuerdo con el reporte Tattoo Ink Market, esta industria fue valorada en USD 39,85 millones en 2025 y podría alcanzar los USD 76,22 millones en 2035, lo que representaría un crecimiento de un 91,3 % en una década.
Pero detrás de cada tatuaje hay un negocio que debe cubrir gastos de operación, equipos, materiales y publicidad. Para Julio César Díaz, fundador de Store Tattoo, estudio que lleva 27 años en el mercado, la rentabilidad depende, entre otros factores, de la trayectoria del artista y su capacidad de adaptarse a los cambios en el comportamiento de los consumidores.
Según explica, las redes sociales transformaron la forma en que los clientes encuentran los estudios y eligen a los artistas. Mientras que antes la promoción dependía del voz a voz, las revistas y los eventos, ahora las fotografías, los videos y la publicidad digital tienen un papel determinante.
“Hoy en día las redes han cambiado las reglas del juego, son información, imágenes, movimiento del día a día, procedimientos que se suben y eso es lo que la gente evalúa”, señaló.
¿Cuánto cuesta montar un estudio de tatuajes?
La inversión inicial puede rondar los $ 25 millones, de acuerdo con los cálculos de Díaz, para poner en funcionamiento un establecimiento. En ese presupuesto se incluyen el arrendamiento, el mobiliario y los equipos necesarios para atender a los clientes.
Abrir el local es apenas el comienzo. En su establecimiento, Díaz calcula que invierte entre $ 5 millones y $ 6 millones mensuales en publicidad, principalmente en redes sociales, y alrededor de $ 5 millones en insumos, una cifra que depende del movimiento del negocio.
Estos gastos muestran que la actividad no depende únicamente de conseguir clientes y realizar los procedimientos. También exige mantener los equipos, adquirir materiales y destinar recursos a la promoción para competir en un mercado en el que la visibilidad puede marcar la diferencia.
¿Cuánto cuesta hacerse un tatuaje?
Las tarifas dependen del tamaño, el diseño, los colores y el tiempo de trabajo que requiera cada pieza. En el estudio de Díaz, la tarifa mínima es de $ 130.000, pero aclara que en promedio los trabajos pueden costar entre $ 250.000 y $ 300.000. Los tatuajes más elaborados pueden alcanzar los $ 800.000 o $ 900.000 por sesión e incluso superar esos valores.
“Nosotros manejamos una tarifa mínima de $ 130.000 en adelante, que es el costo básico al preparar una mesa de trabajo para un cliente”, explicó.
Aunque el tatuaje ha ganado aceptación social y visibilidad, Díaz advierte que el aumento de personas que ofrecen estos servicios también ha intensificado la competencia. A su juicio, hay una diferencia entre aprender los procedimientos básicos y desarrollar una carrera artística con conocimientos técnicos y creatividad.
“Hay demanda de clientes, hay mucha mano de obra, hay mucho tatuador. Artistas, muy pocos, eso sí lo aclaro; tatuadores, muchísimos, pero artistas del tatuaje... Las cifras sí son altas”, sostuvo.
Mientras el mercado continúa evolucionando, las redes sociales, los costos de operación y la competencia por los clientes seguirán siendo variables importantes para quienes buscan convertir el tatuaje en una actividad económica sostenible.