Con unos ingresos por 6,5 billones de pesos en 2025 y un crecimiento de 12 por ciento, Grupo Bios se consolida como uno de los jugadores clave en el desarrollo de nutrición animal y humana.

Cuenta, en nutrición animal, con marcas como Contegral y Finca; en el mundo de mascotas, con Ringo, Mirringo y Nutris, entre otras; y en nutrición humana, en pollo con Friko y Pimpollo; en pescados con Antillana, y es uno de los principales accionistas de La Fazenda, que produce y procesa carne de cerdo.

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Para Santiago Piedrahita, presidente de Grupo Bios, la volatilidad en el precio de los commodities hizo que los márgenes se contrajeran frente al periodo anterior. A pesar de ello, calificó 2025 como un año de “consolidación y crecimiento”. Y para este, estima un avance del orden de 10 por ciento.

“En los últimos años, la dinámica del sector agro ha tenido un protagonismo importante que redunda en un aumento de la liquidez en el campo, derivado de remesas, buenas cosechas cafeteras y aumento de los salarios. Y eso revierte en un incremento significativo de la producción pecuaria en la ruralidad”, agrega.

A ello se suma una tendencia relevante en el consumo de proteína que, en su concepto, “está de moda”. Considera que esta tendencia no es solo en Colombia y advierte que el consumo de proteínas es directamente proporcional al ingreso per cápita.

Sin embargo, hay algunas alertas. Aunque reconoce que la demanda “no está mal y se sigue comportando bien”, como cadena del mundo pecuario han estado enredados porque se ha generado un exceso de producción de proteínas: de huevo, de pollo y de cerdo.

“La demanda ha aumentado y eso ha tensionado las dinámicas de precios. A esto se suma un coctel de costos al alza, impulsado por los incrementos salariales, que ha sido difícil de trasladar al consumidor debido al exceso de oferta”, afirma Piedrahita. Agrega que se trata de un sector intensivo en mano de obra, especialmente en actividades como las que se realizan en los frigoríficos.

6,5 billones de pesos fueron los ingresos de Grupo Bios en 2025, lo que equivale a un crecimiento de 12 por ciento. Foto: Colprensa

¿Se desalinearon los astros? “Totalmente –dice el presidente del Grupo Bios–. La única proteína que no ha deteriorado sus precios, por ejemplo, es la res. Como tiene la posibilidad de exportación, cuenta con un amortiguador natural. El resto de las proteínas, especialmente pollo y cerdo, no tienen una buena válvula de alivio hacia las exportaciones. Apenas como país estamos empezando a tener admisibilidad sanitaria en algunos mercados y los volúmenes de exportación no son relevantes. Colombia necesita seguir trabajando en este tema”.

Agrega que, en materia laboral, no solo los ha impactado el aumento del salario mínimo. También han influido asuntos como la reforma laboral y la reducción de la jornada.

“Al reducirse la jornada semanal desde el año pasado, incluso hemos experimentado incrementos importantes en gente que tenemos que incorporar para no perder productividad en los frigoríficos. Y ese aumento de personal hoy nos está costando muchísimo. Frente a este escenario estamos diciendo: desescalemos un poco la producción, porque no podemos seguir incorporando más gente para continuar aumentando los problemas de costo, en un momento de falta de rentabilidad”, explica Piedrahita. “Los costos de las proteínas se elevaron mucho”, añade.

Sobre el desarrollo de su portafolio de carne de res, Piedrahita indicó que desde hace cerca de dos años el grupo entró al negocio de mejoramiento genético bovino y acaba de hacer una alianza con la ganadería Río Grande, de la fundación Grupo Argos, para la producción de toretes y novillas. “Estamos apostando muy duro como organización al mejoramiento genético bovino, que es el paso inicial para que Colombia se vuelva relevante en ganadería de res y desarrollar esa base exportadora”.

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La otra posibilidad de negocio en la que avanza es en el mercado internacional. En el segmento de nutrición animal y mascotas, realizaron una alianza con el grupo CMI de Guatemala para el desarrollo de un joint venture, con participaciones iguales para llegar a Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. La operación inició el año pasado con ventas cercanas a 8.000 toneladas de alimentos para mascotas en la región y se puede exportar desde Guatemala o desde Colombia.

Piedrahita anticipa el interés de incursionar en el mercado venezolano. Señala que Colombia no tiene aún mucha admisibilidad sanitaria para res, cerdo o huevo, y el país debe seguir trabajando en ello. Confía en lograr la admisibilidad sanitaria en Venezuela y ya con otros gremios de la producción están trabajando en esos trámites.

Frente a las tensiones geopolíticas globales, destaca que la exposición del negocio es muy alta y los efectos se sienten casi de inmediato. “No fue sino que pasara lo de Ormuz, y a los 15 días teníamos aumentos importantísimos en material de empaque, de casi 35 por ciento, y los costos de los fletes se dispararon, tanto los locales como los internacionales. Por eso, insisto, este año tiene unos retos enormes, más que de ventas, de rentabilidad”.

Aunque las exportaciones no funcionan como amortiguador ante la oferta creciente, la tasa de cambio sí representa hoy una buena noticia porque la cadena es una importadora neta de granos. Según sus cálculos, el país importó el año pasado un poco más de 8 millones de toneladas de granos, y solamente el Grupo Bios trajo más de 2 millones de toneladas, que equivalen a unos 800 millones de dólares.

El país importó el año pasado un poco más de 8 millones de toneladas de granos, y solamente el Grupo Bios trajo más de 2 millones de toneladas Foto: Getty Images

“Como importador neto, obviamente la tasa de cambio nos ayuda a amortiguar un poco esta vorágine de costos que tenemos. Al igual que hay que reconocer que los commodities también han tenido un buen comportamiento”, dice Piedrahita.

El ejecutivo reconoció que las tasas de interés sí están altas: “Sé que no suena bueno decirlo, llevamos tanto tiempo a este nivel que casi que nos estamos acostumbrando a él. Entonces, no nos podemos quedar quejándonos de que no hacemos inversiones porque las tasas están altas. Hay que seguir invirtiendo”.

El año pasado, el Grupo Bios invirtió más de 300.000 millones de pesos. “Independiente de lo que ha sido este ciclo político y de la incertidumbre derivada de las elecciones de mitad de año, estamos invirtiendo duro en los negocios, porque hay un compromiso con la seguridad alimentaria, con la cadena de proteína, con el largo plazo en la relación con nuestros clientes, y lo peor que puede existir en esta industria es no tener alimentos disponibles para abastecer. Este año estamos con unas inversiones récord de más de 350.000 millones para ampliar algunas operaciones y dar respuesta a esa dinámica de la proteína”, agrega Piedrahita.

De cara al entorno, le preocupa el tema de seguridad, que calificó como “la principal barrera hoy día de nuestro negocio”. Y agrega: “Cuando vamos a territorio, vemos que hay clientes bastante afectados por la inseguridad, algunos sectores están siendo extorsionados y hay otras zonas donde no se puede entrar”.

También advierte sobre los riesgos que genera la falta de seguridad jurídica y cita como ejemplo el caso de la altillanura. Junto con otros actores del sector, Grupo Bios impulsa la iniciativa Soya-Maíz, un proyecto que busca desarrollar siembras extensivas de estos granos agrícolas en esa región. “Pero la falta de seguridad jurídica en la altillanura hoy hace inviable que esa apuesta sea una realidad”, anticipa.

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Otra de sus inquietudes es el déficit fiscal del país y advierte que Colombia tiene que afrontarlo. “Hay dos formas de hacerlo: una es apretarnos el cinturón hasta el último hueco y generar dolores al restringir la demanda; otra es prender las locomotoras que habíamos apagado, que generan ingresos y riqueza. Me estoy refiriendo al petróleo, al gas y a la minería, que cuando se recuperen traerán ingresos rápidamente. Y vamos haciendo los ajustes que tengamos que hacer para que el único motor de crecimiento de este país no sea el consumo”.

Frente al próximo gobierno, Piedrahita señala que esta cadena agropecuaria integra cerca de 1,6 millones de empleos, en su gran mayoría formales. “El sector requiere muchas inversiones; por lo tanto, la confianza es muy importante. Tiene muchas oportunidades para insertarse en los mercados internacionales. Recuperemos como país la inversión, la esperanza y el optimismo”, puntualiza Piedrahita.