La próxima decisión del Banco de la República, prevista para el 30 de abril, llega en un momento crítico para la economía colombiana.
Con una inflación que volvió a repuntar, expectativas desalineadas y un contexto internacional más exigente, el mercado anticipa un nuevo ajuste en la tasa de interés.
Según el más reciente informe de Radar Bancolombia, la junta directiva incrementaría la tasa de política monetaria en 75 puntos básicos, llevándola de 11,25 % a 12,00 %, en lo que sería una señal clara de endurecimiento.
El trasfondo es una inflación que no cede. A marzo de 2026, el indicador anual se ubicó en 5,56 %, tras subir 27 puntos básicos, mientras que la inflación básica se mantiene por encima del 5,4 %, evidenciando rigidez en los precios.
Además, la inflación acumulada entre enero y marzo fue de 3,07 %, el cuarto registro más alto para un primer trimestre desde 2010.
A esto se suma un deterioro en las expectativas: para finales de 2026, los analistas las ubican alrededor de 6,34 %, muy por encima de la meta del 3 % del banco central, lo que refleja un anclaje incompleto.
El problema no es solo coyuntural. Factores estructurales como la indexación de precios, el impacto del salario mínimo sobre los costos y los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre alimentos y energía siguen presionando la inflación al alza. En otras palabras, el margen para relajar la política monetaria sigue siendo limitado.
Pero el verdadero cambio frente a decisiones anteriores está en el frente externo. En las últimas semanas, los mercados internacionales han ajustado sus expectativas hacia un escenario de tasas altas por más tiempo, especialmente en Estados Unidos.
Esto implica condiciones financieras más estrictas para economías emergentes como Colombia, elevando la sensibilidad del mercado local frente a choques globales.
En ese contexto, la decisión de abril no solo responde a la inflación interna, sino a la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica en un entorno global más incierto.
Más allá del ajuste inmediato, el mensaje es que el ciclo restrictivo no ha terminado. Bancolombia proyecta que la tasa de interés podría subir hasta 12,75 % en los próximos meses, lo que implicaría un nivel más contractivo que el inicialmente previsto a comienzos de año.
En paralelo, la economía muestra señales mixtas. El crecimiento del ISE fue de apenas 1,6 % anual en febrero, mientras que el desempleo urbano se ubicaría cerca de 8,9 % en marzo, lo que evidencia una actividad moderada en medio del endurecimiento monetario.
A pesar del debate reciente sobre la participación del ministro de Hacienda en las reuniones de la junta, el informe señala que no se esperan cambios en la independencia del banco central ni disrupciones en la toma de decisiones.
El reto para el Banco de la República ahora no es solo subir tasas, sino sostenerlas. La evidencia reciente con inflación persistente y expectativas elevadas sugiere que un recorte prematuro podría comprometer la convergencia hacia la meta.