El año pasado, Colombia obtuvo cerca de 9.300 millones de dólares mediante operaciones de financiación para las cuales entregó como garantía títulos de deuda pública valorados en aproximadamente 15.100 millones de dólares. Así lo sostiene el Informe sobre la deuda internacional 2026 del Grupo Banco Mundial, que advierte sobre los riesgos de este tipo de mecanismos, utilizados por varios países para conseguir financiación.
Las mencionadas operaciones realizadas desde la Dirección de Crédito Público, en ese momento en cabeza de Javier Cuéllar y conocidas como total return swaps (TRS), fueron bastante polémicas, pues algunos las calificaron entonces como una genialidad y otros como una jugada que le podía salir muy cara al país.
La idea era buscar una estabilización de la deuda, para que dejara de crecer y que le costara menos al país. En términos sencillos, consistía en conseguir dinero, comprometiendo activos cuyo valor supera el monto recibido.
Dichas transacciones tuvieron un plazo de un año y garantías equivalentes a cerca del 160 % de los recursos obtenidos. Esto significa que, por cada dólar de financiación, se comprometieron títulos por aproximadamente 1,60 dólares.
Aunque el gobierno Petro informó que los TRS fueron cancelados en su totalidad en mayo de 2026, antes de su vencimiento previsto para julio, la deuda bruta aumentó del 61,3 % al 64,4 % del PIB entre 2024 y 2025, mientras la neta descendió ligeramente al 58,5 %. La liquidación de estos contratos contribuyó a reducir las obligaciones financieras, pero el saldo de la deuda volvió a crecer después de mayo de este año.
El Banco Mundial señala operaciones similares en Argentina, Angola, Nigeria y Senegal. Aunque no concluye que Colombia enfrente problemas inmediatos de pago, advierte que estos mecanismos requieren especial atención por su complejidad y las obligaciones que pueden generar.
La deuda externa siguió creciendo
El documento también revela que la deuda externa total de Colombia aumentó 13,8 % durante 2025 y alcanzó los 255.956 millones de dólares, frente a los cerca de 224.900 millones registrados un año antes.
De ese total, 156.533 millones de dólares corresponden a deuda pública y 79.276 millones pertenecen a obligaciones privadas. Otros 20.148 millones corresponden a deuda de corto plazo.
La deuda externa colombiana ya equivale al 57 % del ingreso nacional bruto y representa el 315 % de las exportaciones anuales, indicadores que permiten dimensionar las obligaciones del país frente a su capacidad de generar ingresos.
Además, el costo de los nuevos préstamos obtenidos de acreedores privados fue, en promedio, del 7,6 %, frente al 4,7 % de los recursos provenientes de organismos y prestamistas oficiales.
Entre los mayores emisores de deuda
Colombia también figuró entre los países que más acudieron a los mercados internacionales para conseguir financiación. Según el Banco Mundial, fue el tercer mayor emisor de bonos públicos entre las economías de ingresos bajos y medios analizadas, con desembolsos por 27.500 millones de dólares durante 2025.
Solo fue superado por México, con 42.000 millones de dólares, y Turquía, con 27.700 millones.
Paralelamente, Colombia ocupó el segundo lugar en operaciones de recompra de deuda, por 6.600 millones de dólares, detrás de México, que realizó transacciones por 17.600 millones.
Estas recompras permiten retirar anticipadamente bonos existentes y reemplazarlos por nuevas obligaciones, buscando mejorar los plazos de pago o reducir los costos financieros.
El informe señala que, aunque los países emergentes recuperaron el acceso a los mercados internacionales, conseguir crédito sigue siendo costoso. El desafío no consiste únicamente en obtener recursos, sino en evitar que su pago comprometa una proporción cada vez mayor de los ingresos públicos.