El mercado laboral en Colombia muestra una recuperación en los primeros meses de 2026, con una reducción en la tasa de desempleo y un repunte en la generación de empleo, según las Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá.
Sin embargo, detrás de estas cifras aparecen señales que abren el debate sobre la sostenibilidad de esta mejora.
En febrero de 2026, la tasa de desempleo nacional se ubicó en 9,2 %, frente al 10,3 % registrado en el mismo mes de 2025.
En las 13 principales ciudades, el indicador también descendió hasta 9,2 %, mientras que el desempleo ajustado por estacionalidad bajó de 8,7 % en enero a 8,4 % en febrero, lo que evidencia una dinámica favorable en el corto plazo.
El avance del empleo ha sido significativo. Solo en febrero, la población ocupada aumentó en aproximadamente 249.000 personas, lo que permitió reducir el número de desempleados en cerca de 82.000 y disminuir la población inactiva en alrededor de 164.000 personas.
Este comportamiento refleja un mercado laboral que no solo genera empleo, sino que también logra absorber a quienes ingresan nuevamente a la búsqueda de trabajo.
En el acumulado del primer bimestre de 2026, la creación de empleo alcanzó cerca de 474.000 nuevos puestos frente al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, una cifra concentra la atención: 208.000 de esos empleos equivalentes al 44 % fueron generados por el sector público.
Este fenómeno ha reconfigurado la estructura del empleo en el país. Por primera vez, la rama de administración pública, defensa, educación y salud superó los 3 millones de ocupados y se posicionó como el segundo mayor generador de empleo, desplazando a sectores tradicionales como la agricultura y la industria.
La evolución sectorial muestra contrastes marcados. Mientras el sector público registra un crecimiento de su actividad de 3,9 % en lo corrido del año a febrero, la industria apenas avanza 0,5 % y la agricultura presenta una caída del 2,5 %. Esto evidencia un mercado laboral con una recuperación desigual entre sectores productivos.
Además, el impulso del empleo público está asociado a un aumento en el gasto estatal. En el primer bimestre del año, el gasto en nómina del Gobierno Nacional Central creció 18% anual, influenciado tanto por el incremento del salario mínimo como por la mayor contratación.
Aunque los indicadores actuales se acercan a mínimos históricos, el reto principal está en la sostenibilidad. La mejora del empleo depende en buena medida del comportamiento de las finanzas públicas, que continúan enfrentando presiones.
El desafío no es solo mantener la tendencia positiva, sino consolidar una estructura de empleo más equilibrada y menos dependiente de factores coyunturales.