Colombia es hoy el único país de América Latina que cuenta con una metodología capaz de medir a detalle cuánto y cómo invierten las empresas privadas en el bienestar social y ambiental del país. Se trata del Índice de Inversión Social y Ambiental Empresarial (IISAE).
El índice nació en 2017, cuando el Banco Mundial llegó a Colombia con un cuestionario de más de 200 preguntas que resultó tan extenso que casi ninguna empresa lo respondió. El consultor Jaime Arteaga lo rediseñó y lo redujo a cerca de 80 preguntas, la mayoría de respuesta simple (Si o No), lo que permitió que las compañías participaran de forma voluntaria. En su primer año, apenas 27 empresas se midieron; en 2026, la cifra llegó a 315.
El IISAE no solo pregunta cuánto invierten las empresas, sino qué tan estratégica y transparente es esa inversión. Para eso usa cinco ejes: El primero es Alineación, que revisa si la inversión social y ambiental está integrada al negocio, con comités de sostenibilidad y políticas claras. El segundo es Gestión, que analiza si las empresas planean, miden y reportan sus resultados.
El tercero es Esfuerzo Financiero, que compara la inversión de cada empresa frente a sus utilidades y le permite a las compañías medianas y pequeñas destacarse si su esfuerzo es proporcionalmente alto. El cuarto es Sinapsis, que mide las alianzas que las empresas construyen con otras compañías, con el Estado, con la cooperación internacional y con las comunidades donde operan. Y el quinto es Reconocimiento, que evalúa qué tan bien valoradas están las empresas por su propio sector y por los premios recibidos en temas como sostenibilidad, diversidad e inclusión.
En cuanto a cifras del IISAE, Los resultados de la edición 2026 muestran que la sostenibilidad ya no es un tema marginal en las empresas colombianas. Más del 94% de las compañías consultadas tiene políticas de inversión social y mecanismos de seguimiento, y ocho de cada diez cuentan con áreas especializadas de sostenibilidad.
Sin embargo, hay una brecha importante entre gestionar la sostenibilidad y demostrar que realmente funciona: solo el 36,5% de las empresas hace evaluaciones de impacto, y apenas el 15,7% usa metodologías especializadas, como el Retorno Social de la Inversión (SROI), para medir los beneficios concretos de sus proyectos.
En cuanto a esto, Jaime Arteaga de Brigard, director de Arteaga Latam explicó que “La sostenibilidad empresarial en Colombia está entrando en una nueva etapa. El desafío ya no consiste únicamente en invertir más o reportar mejor, sino en demostrar con evidencia qué transformaciones están produciendo esas inversiones en las personas, los territorios y el ambiente”.
En lo social, los recursos se concentran en educación, desarrollo socioeconómico y programas para niños, jóvenes, mujeres vulnerables y comunidades rurales, mientras que poblaciones como migrantes, personas cuidadoras y comunidad LGBTIQ+ reciben mucha menos atención. En lo ambiental, hay avances en cambio climático, agua y reducción de emisiones, pero la biodiversidad sigue rezagada, algo llamativo para uno de los países más biodiversos del mundo.
El estudio también encontró que menos de una tercera parte de las empresas aprovecha incentivos tributarios del Estado, como Obras por Impuestos o CoCrea, para financiar proyectos sociales.
Los resultados completos del IISAE 2026 y el ranking de empresas se conocerán en la 5ª Cumbre de Inversión Social y Ambiental Empresarial, que se realizará el 23 y 24 de julio en el Hall74 de Bogotá, bajo el lema “Mejor es posible”. Al evento asistirán representantes de compañías como Coca-Cola Colombia, Nestlé, Postobón, PepsiCo y Natura, junto con gremios regionales y organismos internacionales como la OIM y la Embajada de Suecia. El cierre incluirá el lanzamiento del Ranking de Gestión de la Inversión Privada 2025.