La sostenibilidad dejó de ser un componente complementario para convertirse en uno de los ejes del negocio del Banco de Bogotá. La entidad informó que su cartera sostenible alcanzó los 24,01 billones de pesos, equivalente al 25,5 % de su cartera total, impulsada por el crecimiento de la financiación de proyectos ambientales, sociales y de transición energética.

Este portafolio se divide entre una cartera verde de $7,19 billones, (que se ha multiplicado 2,7 veces en los últimos tres años), orientada a impulsar iniciativas que promueven eficiencia energética, infraestructura sostenible, construcción responsable, transporte limpio, economía circular, turismo sostenible y créditos de carbono sostenible, y una cartera social superior a $16,83 billones, enfocada en vivienda, pequeñas y medianas empresas, educación e inclusión financiera. La meta del banco para 2027 es llegar a $8 billones en cartera verde y $19 billones en cartera social.
En cuanto a esto, María del Mar Vélez Mejía, directora de Finanzas Sostenibles del Banco de Bogotá, insiste en la importancia de la estrategia de sostenibilidad: “Para nosotros hablar de sostenibilidad en el banco es uno de los pilares estratégicos; entendemos que si nuestros clientes no son sostenibles, el banco no va a ser sostenible.

Uno de los avances destacados es la consolidación de una metodología propia para evaluar el impacto ambiental y social de los créditos. Actualmente, el banco lleva a cabo análisis técnicos antes de desembolsar los recursos y hace seguimiento durante toda la vida del préstamo para verificar indicadores como reducción de emisiones, ahorro de agua o eficiencia energética. “Ya llevamos más de ocho mil operaciones de crédito y más de 7.2 billones de cartera financiada en tres años”, agregó Vélez.
Como parte de esta estrategia, el Banco de Bogotá anunció recientemente una estructura de financiamiento híbrido por US$150 millones con la Corporación Financiera Internacional (IFC), convirtiéndose en la primera entidad financiera de América Latina en desarrollar una operación bajo un marco público y verificado de transición energética. Estos recursos se destinarán a impulsar la construcción sostenible, apoyar a las pymes, promover la reconversión tecnológica empresarial y dinamizar la cartera verde.

Desde el banco, explicaron que la transición energética no se limita a financiar proyectos completamente verdes, sino también aquellas inversiones que permiten reducir progresivamente las emisiones de sectores productivos. “Somos un banco que entiende la seguridad energética del país y sabemos que no podemos migrar 100 % a energías limpias, pero queremos acompañar fuertemente a todos los proyectos de energías limpias: solar, eólica, geotérmica y las demás”.
La entidad también destacó proyectos financiados mediante su línea de desarrollo sostenible. Entre ellos figura un crédito por $400.000 millones para la construcción de la primera línea del Metro de Bogotá, infraestructura que movilizará alrededor de un millón de pasajeros diarios y permitirá reducir cerca de 171.000 toneladas de CO₂ al año.

También sobresalen iniciativas de modernización de alumbrado público mediante tecnología LED y proyectos de construcción sostenible con ahorros de hasta 45% en energía y 44% en consumo de agua.
En el componente social, el banco mantiene programas de educación financiera que desde 2012 han beneficiado a más de 3,7 millones de personas, además de iniciativas como la Tarjeta Débito Amazonía, con la que se dona el 1 % de las compras para reforestar los bosques, y la Tarjeta Débito UNICEF, cuyos aportes han contribuido a programas educativos para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
