La llegada de la prima de mitad de año representa uno de los momentos más esperados para millones de trabajadores formales en Colombia. Sin embargo, para una parte importante de los hogares, este ingreso adicional termina desapareciendo rápidamente sin generar mejoras reales en sus finanzas personales.
De acuerdo con un sondeo realizado por Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera entre 600 de sus clientes que reciben esta prestación, el 42 % reconoce que termina despilfarrando la prima, una cifra que refleja las dificultades que aún enfrentan muchas personas para planificar el uso de ingresos extraordinarios.
La relevancia económica del beneficio es considerable. Según las estimaciones citadas por la firma, cerca de 10,8 millones de colombianos con empleo formal recibirán la prima durante esta mitad de año, una prestación equivalente a 15 días de salario por semestre trabajado, es decir, aproximadamente el 50 % de un sueldo mensual.
La discusión adquiere especial relevancia en un contexto donde el costo de vida, las tasas de interés y el endeudamiento continúan presionando el presupuesto de los hogares.
Para Luis Benítez, director de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, la prima no debería interpretarse como dinero disponible para gastos impulsivos, sino como una oportunidad para fortalecer la salud financiera familiar.
Uno de los principales destinos recomendados para este ingreso son las deudas de alto costo. Tarjetas de crédito, créditos de consumo y otras obligaciones financieras suelen generar intereses que afectan el flujo de caja mensual de los hogares. Reducir parte de esos saldos mediante la prima puede disminuir pagos futuros y liberar recursos para otros objetivos financieros.
Para quienes tienen una situación financiera más estable, la firma recomienda considerar instrumentos de inversión conservadores. Entre las alternativas mencionadas aparecen los Certificados de Depósito a Término (CDT), especialmente para personas que planean realizar gastos importantes durante los próximos meses y buscan proteger su dinero frente a la inflación.
Otra prioridad identificada es la construcción de un fondo de emergencia. Según el análisis, quienes aún no cuentan con ahorros equivalentes a por lo menos tres meses de gastos básicos deberían destinar parte de la prima a crear un colchón financiero capaz de responder ante desempleo, emergencias médicas o imprevistos familiares.
También se alerta sobre algunos de los errores más frecuentes. Entre ellos aparecen las compras impulsivas de tecnología, los viajes financiados sin respaldo financiero y los gastos de lujo realizados mientras existen deudas pendientes o presupuestos familiares comprometidos.
Como fórmula de equilibrio, los expertos proponen aplicar la regla del 70/30: destinar el 70 % de la prima a ahorro, inversión o pago de deudas, y utilizar el 30 % restante para bienestar personal o disfrute familiar.
En un escenario donde millones de hogares siguen buscando estabilidad financiera, la diferencia entre gastar o planificar puede determinar el impacto real que tendrá este ingreso extraordinario durante el resto del año.