La confianza de los consumidores colombianos registró un fuerte repunte en junio de 2026, impulsada por una mejor percepción de las condiciones económicas actuales y por expectativas más favorables sobre el desempeño futuro del país y de los hogares.
Dicha confianza es un termómetro clave de la economía, pues permite anticipar las decisiones de los hogares en materia de gasto, ahorro y endeudamiento. De ahí que resulte llamativo que, en la más reciente medición mensual de Fedesarrollo, el indicador haya alcanzado su nivel más alto en 12 años.
En junio, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 24,3 %, lo que representa un aumento frente al 17,8 % observado en mayo y al 2,2 % de un año atrás. Cuando las personas se sienten optimistas sobre la economía, el empleo y sus ingresos futuros, suelen estar más dispuestas a comprar vivienda, vehículos o electrodomésticos, como lo evidencia la encuesta.
En el banco Itaú señalan que la mejora en la confianza de los consumidores es consistente con una dinámica resiliente del consumo privado y con la significativa apreciación del peso colombiano, que acumula una valorización del 14 % en lo corrido del año y se aproxima al nivel psicológico de 3.200.
Una visión similar tienen en Credicorp Capital, donde explican que la revaluación abarata significativamente los bienes importados y eso impacta el costo de vida, dado que un alto componente de la canasta familiar se trae del exterior.
César Pabón, director ejecutivo de investigaciones económicas de Corficolombiana, opina que la reciente mejora en este indicador está intrínsecamente vinculada con el panorama electoral.
“Un Gobierno más cercano al sector privado, que transmita confianza institucional, respeto por las reglas de juego y condiciones favorables para la inversión, naturalmente fortalece la confianza de los hogares. Eso es precisamente lo que está capturando la encuesta: no solo la percepción sobre la situación actual, sino, sobre todo, las expectativas frente a lo que pueda ocurrir en los próximos seis meses”, explica el experto.
Añade que ese mayor optimismo también se observa entre los inversionistas internacionales y se refleja en la caída del tipo de cambio y de la prima de riesgo país, dos indicadores que se han reducido de forma significativa en los últimos meses.
Las cifras de Fedesarrollo muestran, además, que en las cinco principales ciudades del país mejoró la confianza de los consumidores en términos anuales, aunque, frente a mayo, el aumento solo se registró en Bogotá y Medellín. En el caso de la capital del país, Pabón considera que el optimismo podría obedecer a las obras locales de infraestructura, las cuales están cambiando la percepción de los hogares, dado que generan más empleo y proyectan un mayor dinamismo económico.
Qué viene
La pregunta del millón es si el creciente optimismo de los consumidores podrá mantenerse. Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, señala que la mejora de este indicador inició casi a finales de 2024, lo cual se correlaciona con la caída significativa que tuvieron la inflación y las tasas de interés en ese momento; sin embargo, eso se está devolviendo recientemente y va a tener una incidencia en la confianza.
Pabón agrega que, además del ciclo de aumento de las tasas de interés, hay un contexto externo favorable, pero incierto. “No sabemos qué pasará con la guerra de Estados Unidos, que es algo que, sin duda alguna, nos pega en la economía local. A eso se suman los retos que va a tener el nuevo gobierno, pues de sus acciones y anuncios dependerá que se pueda materializar realmente una mayor inversión, más crecimiento económico y, en general, un mayor desarrollo de Colombia”, subraya.