Aunque las mujeres son mayoría en la educación superior en Colombia, los resultados académicos siguen mostrando una desigualdad estructural.

Así lo revela un informe de la Universidad Icesi, que advierte que el acceso no se ha traducido en igualdad de desempeño ni en las mismas oportunidades profesionales.

De acuerdo con el estudio, en 2024, las mujeres representaron el 56 % de quienes presentaron las Pruebas Saber Pro, principal medición de calidad en la educación superior.

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Sin embargo, solo el 14 % alcanzó un logro académico integral, frente al 18 % de los hombres, una brecha de cuatro puntos porcentuales que se ha mantenido estable en los últimos cinco años.

El análisis, elaborado por el Observatorio de Realidades Educativas (ORE) y el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), evalúa el desempeño simultáneo en lectura crítica, razonamiento cuantitativo, competencias ciudadanas y comunicación escrita.

Más allá de los puntajes individuales, se identifican patrones estructurales que afectan las trayectorias educativas y laborales de las mujeres.

“La desigualdad ya no se expresa principalmente en el acceso, sino en el desempeño y en las oportunidades que se abren a partir de esos resultados”, explicó Juliana Ruiz Patiño, quien lideró el estudio.

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Uno de los hallazgos más relevantes se concentra en el área de razonamiento cuantitativo, donde se registra la mayor brecha: mientras el 55 % de los hombres obtiene resultados adecuados o sobresalientes, solo el 35 % de las mujeres alcanza ese nivel.

Esta diferencia de 20 puntos es crítica, dice el estudio, ya que estas competencias están asociadas a carreras técnicas y científicas, que suelen tener mayores niveles de ingreso.

En contraste, las mujeres presentan mejores resultados en comunicación escrita y niveles similares en lectura crítica, lo que sugiere que la brecha no responde a capacidades, sino a desigualdades específicas dentro del sistema educativo y social.

La brecha de género en educación superior se ha mantenido estable en los últimos cinco años. Foto: Getty Images

Según Natalia Escobar Váquiro, investigadora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres, el problema no es académico, es estructural. Las áreas más valoradas en el mercado laboral son justamente aquellas donde persisten mayores brechas.

También se evidencia una segregación por áreas de estudio. Las mujeres siguen concentradas en programas como Psicología, Enfermería y Ciencias Sociales, mientras su participación es menor en Ingenierías y Economía.

Esta distribución, según las investigadoras, responde a procesos de socialización y estereotipos de género que se construyen desde etapas tempranas.

Lo más preocupante es que la brecha se mantiene en el tiempo. Entre 2019 y 2024 no se registran mejoras significativas, lo que confirma que se trata de un problema estructural más que coyuntural.

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El informe concluye que cerrar la brecha no depende únicamente de ampliar el acceso a la educación superior, sino de intervenir factores como las cargas de cuidado, las condiciones socioeconómicas y los sesgos culturales que condicionan el desarrollo académico de las mujeres.

Sin estos cambios, advierten, la desigualdad seguirá reproduciéndose en el sistema educativo y en el mercado laboral.