Las diferencias entre la junta directiva del Banco de la República y el Gobierno siguen siendo el principal foco de discusión en el ámbito económico nacional y, hoy, en el Congreso, fueron el eje de un debate de control político en la Comisión Tercera del Senado.
Luego de que Leonardo Villar insistiera en la necesidad de elevar las tasas de interés para contener las expectativas de inflación y defendiera con firmeza a su equipo técnico, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró que las tensiones entre el Ejecutivo y el banco central no obedecen a su retiro de la más reciente reunión de la junta directiva del Emisor.
“No es un problema de modales ni de comportamiento; es por la decisión de alto calado económico que se tomó. El Gobierno ya había advertido desde el mes de enero que era exorbitante la decisión de subir los primeros 100 puntos básicos, pero agregarle otros 100 puntos más a los dos meses ya era algo escandaloso”, dijo Ávila y agregó que, bajo ningún escenario de análisis económico, se justificaba ese incremento, el cual va a tener altos impactos en la situación económica nacional.
El jefe de la cartera de Hacienda señaló que, gracias a este debate, la política monetaria ya no solo se presenta en el escenario de un núcleo de miembros de una junta directiva, sino que se abrió al público.
Pese a que existen temores sobre qué pasará en la próxima junta del Emisor, programada para el 30 de abril, si el ministro de Hacienda no asiste, el funcionario explicó lo que puede venir en adelante: “Ante el comentario casi unánime de los honorables senadores en el sentido de que hay que buscar una alternativa, quiero manifestar que desde el Gobierno estamos abiertos a encontrar soluciones. Creemos que es necesario y conveniente mejorar la armonía de la relación entre el Banco de la República y el Gobierno”.
Precisó que, en ese sentido, el Gobierno está dispuesto a dar el debate necesario en la junta directiva, pero que también necesitan conocer si el gerente del Banco, el equipo económico y los miembros de junta están dispuestos a “reflexionar sobre las diferentes posiciones que se han presentado frente a la política económica”.
De otro lado, el ministro afirmó que las expectativas de inflación están altas porque el costo de vida va a subir en todo el mundo, no solo en Colombia, y de nuevo negó que internamente esa alza esté impulsada por la subida del salario mínimo decretada para este año. Según su interpretación, el Banco de la República estaría reaccionando a la decisión del Gobierno de impulsar un salario mínimo con enfoque de salario vital, mediante un ajuste que enfría la economía y limita ese objetivo redistributivo.
Pese a las declaraciones del ministro Ávila, un análisis reciente de Anif asegura que las categorías de la inflación intensivas en mano de obra están reflejando una “rápida transmisión del ajuste del salario mínimo” en el costo de vida. En particular, en Anif señalaron el encarecimiento de los servicios de restaurantes y hoteles, alojamiento y transporte.
En su discurso en el Congreso, Ávila también volvió a mencionar su propuesta de cambiar la meta de inflación del 3 % que tiene el país. Afirmó que no ha encontrado fundamentos teóricos para mantener esa meta y que Colombia solo la ha cumplido en tiempos de recesión económica, como durante el covid y a finales de los años 2000.
La idea de cambiar la meta de inflación no ha tenido apoyo entre los analistas financieros, mientras que el gerente Villar defendió el enfoque de inflación objetivo como una estrategia efectiva para reducir los precios.