El impacto económico del sismo del 10 de agosto va más allá de los daños físicos en los negocios del suroccidente colombiano. Un diagnóstico de la Fundación WWB Colombia, realizado a 4.000 personas emprendedoras en 147 municipios, evidenció que el 48,7 % reportó una disminución en sus ventas y el 38 % una reducción en el flujo de clientes.
Por otro lado, el 76,2 % de los establecimientos consultados no operaba con normalidad y el 47,1 % había detenido sus actividades. Sin embargo, solo el 11 % de los locales fue considerado inutilizable, una diferencia que muestra cómo las pérdidas económicas pueden persistir incluso cuando la infraestructura permanece en pie.
Entre las principales afectaciones también aparecen pérdidas de inventarios o insumos (20,9 %), dificultades para conseguirlos (11,3 %) y daños en maquinaria y equipos (10,4 %).
El impacto llega a los hogares
La situación es especialmente relevante porque el 71,6 % de los emprendedores consultados desarrolla su actividad productiva dentro de su vivienda. Así, los daños en el hogar pueden convertirse también en pérdidas para el negocio. En algunos casos, la imposibilidad de habitar el inmueble implica también cerrar el espacio de producción o venta, lo que dificulta recuperar los ingresos.
La reducción de la actividad económica llega directamente a las finanzas familiares. El 60,4 % de los hogares tiene una limitación alta o moderada para cubrir sus gastos básicos. Para el 27,7 %, el emprendimiento dejó de generar lo suficiente para cubrir lo esencial, mientras que otro 32,7 % puede hacerlo con dificultad y reduciendo otros gastos.
La alimentación también está entre las necesidades afectadas. El 11,7 % de las personas consultadas manifestó necesitar apoyo alimentario y el 8,3 % accede a alimentos mediante ayudas o comedores comunitarios.
La emergencia también ha tenido efectos emocionales: el 81,4 % de los encuestados aseguró estar alterado o muy afectado emocionalmente. Esta situación se suma a la incertidumbre económica y a las dificultades para retomar las actividades productivas.
Capital, vivienda y apoyo para recuperarse
Frente a la recuperación, el 34,9 % identificó el capital para recuperar el negocio como su principal necesidad. Le siguieron el acompañamiento psicosocial (22,5 %) y la adecuación de la vivienda (21,7 %). A su vez, mencionaron la ayuda humanitaria (15,1 %) y la información y orientación (15 %).
El diagnóstico plantea que la recuperación no debe limitarse a reparar infraestructura, sino que también debe contemplar capital de trabajo, asistencia técnica, recuperación de clientes y mercados, abastecimiento y acompañamiento psicosocial.
Para los micronegocios que funcionan dentro de las viviendas, la Fundación WWB Colombia señala que la recuperación habitacional y la productiva están estrechamente relacionadas. En estos casos, volver a generar ingresos depende también de contar con un espacio seguro para trabajar.
“Lo que encontramos es que para muchas personas el problema no termina cuando pueden volver a entrar a su casa o abrir su negocio. Necesitan recuperar la posibilidad de vender, abastecerse y generar ingresos, mientras todavía enfrentan los efectos emocionales y familiares de la emergencia. Esa combinación es importante para pensar cómo acompañar la recuperación”, señaló Esneyder Cortés, director de Planeación y Estrategia de la Fundación WWB Colombia