El fútbol colombiano ha encontrado en James Rodríguez una figura capaz de despertar extremos: admiración absoluta para unos, crítica permanente para otros. Desde Brasil 2014, cuando se convirtió en símbolo de una generación y en uno de los futbolistas más visibles del planeta, el volante cucuteño ha vivido entre el aplauso y el juicio constante.
Y justamente ahí, en esa dualidad, fue donde Simón Brand encontró el corazón de su nueva serie documental. El jueves 21 de mayo, Netflix estrenó James, una producción de tres episodios que sigue el recorrido del capitán de la selección Colombia desde sus inicios hasta el presente, marcado por el regreso al combinado nacional y la expectativa de un nuevo mundial en 2026.
La serie incluye testimonios de 23 invitados, entre figuras como Radamel Falcao García, Sergio Ramos, Carlo Ancelotti, David Ospina, Luis Díaz, José Néstor Pékerman y Néstor Lorenzo, además de imágenes inéditas que reconstruyen la vida del futbolista dentro y fuera de la cancha.Pero más allá de los goles o los títulos, Brand insiste en que el proyecto nunca quiso quedarse en la superficie del personaje.
En conversación con SEMANA, aseguró que siente “que es uno de los personajes más fascinantes de la última década de nuestro país. Es una figura que genera mucho debate, mucha polarización, mucho amor, pero también muchos odios. Como cineasta, esas son las historias más lindas de contar”.
La idea llevaba años rondando, aunque solo tomó forma definitiva hace tres, cuando Netflix dio luz verde a la producción. Desde el comienzo, el reto fue entrar en la intimidad de una figura acostumbrada a convivir con la exposición mediática permanente. Para Brand, la única manera de lograrlo era entendiendo quién era James lejos de las ruedas de prensa, de los estadios y de las discusiones eternas sobre su carrera.
Por eso, el proceso arrancó con conversaciones extensas entre ambos. Hablaron de su familia, de sus entrenadores, de Argentina, del Porto, del Real Madrid y de cada una de las personas que marcaron su camino. Así comenzó a construirse el mapa humano del documental. “Para mí era muy importante conocerlo, entender quién era él realmente como ser humano. Empezamos a entender cuáles eran esas facetas importantes de contar y quiénes eran las personas indicadas para narrar esa historia”, explicó Brand.La serie no fue escrita como un relato cerrado.
Según el director, el documental terminó tomando forma mientras convivían con el jugador y seguían sus tiempos, sus silencios y sus momentos más complejos. “Cuando haces un documental, no es un guion planeado. Tú estás acompañando a un personaje y viviendo ese arco con esa persona. Entonces todo es muy impredecible”, afirmó.
En ese proceso, el director caleño dice haber descubierto algo que terminó convirtiéndose en uno de los temas centrales de la producción: la presión que soporta James Rodríguez desde hace más de una década. Una carga que, según él, muchas veces el país no alcanza a dimensionar. “La gente no entiende la presión que siente él de todo un país. El fútbol es lo que nos une a todos y él es una figura central en esa unión. Por eso tanta crítica, tanta polarización, tanto hate”, señaló.
Y es esa idea la que atraviesa buena parte de la serie, la cual muestra cómo la carrera de James ha estado marcada no solo por el rendimiento deportivo, sino también por las expectativas que genera cada una de sus decisiones. Su salida de clubes europeos, las lesiones, las suplencias y las discusiones alrededor de su entorno aparecen como parte del conflicto permanente que rodea al jugador.Pero Brand evita entrar en el terreno del juicio; dice que la serie no pretende absolver ni condenar a James, sino observarlo desde otro ángulo. “La serie no juzga, simplemente muestra otra faceta que yo, como hincha, quería conocer”, aseguró.
El momento del estreno también alimentó especulaciones sobre un posible retiro del futbolista y la idea de que el documental funcione como despedida antes del Mundial de 2026. No obstante, el director descarta completamente esa lectura. “No tiene absolutamente nada que ver con su retiro. Este proyecto estaba planeado desde hace años. Si algo puede ser esta serie, es parte de su legado y de lo que ha hecho hasta ahora”, explicó.
La posibilidad de una segunda temporada tampoco está descartada, aunque dependerá del impacto internacional de la producción. Lo mismo ocurre con futuros documentales sobre otras figuras del fútbol colombiano. Aunque Brand evitó revelar nombres, sí admitió que le interesaría continuar explorando historias similares.
Eso sí, insiste en marcar distancia de la idea del homenaje. “Esto no es un homenaje. Es una docuserie, una visión personal de lo que para mí representa James como futbolista y como ser humano”, sostuvo. Uno de los aspectos que más llama la atención del documental es la franqueza con la que James habla sobre sí mismo.
En el segundo capítulo, por ejemplo, el jugador reconoce su terquedad y reflexiona sobre decisiones que marcaron su carrera. Según Brand, nunca hubo censura ni limitaciones frente a los temas incómodos. “Desde el comienzo hubo un acuerdo entre él y yo. Construimos una relación de mucha confianza y nunca me censuró absolutamente nada”, contó.El director asegura incluso que los episodios profundizan mucho más en los conflictos personales del jugador. La convivencia de tres años con James también terminó dejando enseñanzas personales para el propio Brand. Una de ellas surgió fuera del rodaje, en una conversación con su hijo menor después de un partido de fútbol.
“Mi hijo me decía que sentía mucha presión y que no quería volver a jugar. Yo le respondí que estuve tres años conviviendo con James y esa era exactamente la misma sensación. Lo que aprendí es que uno no puede dejar de ser quien es por las críticas o la presión”, recordó. Esa reflexión resume buena parte del espíritu de la serie. Porque, más allá de los goles, las estadísticas o las polémicas, James parece construirse alrededor de una pregunta más humana: ¿qué ocurre cuando un país entero deposita sobre un futbolista sus expectativas, frustraciones y esperanzas?
Y quizá ahí esté la razón por la que Simón Brand decidió contar esta historia ahora. No para cerrar la carrera de James Rodríguez, sino para intentar entenderla.