Violeta Bergonzi ha construido una carrera que desafía las etiquetas. Presentadora, empresaria, creadora de contenido y personalidad de la televisión colombiana, la colombo francesa encontró recientemente una nueva audiencia gracias a su participación en MasterChef Celebrity, un programa que mostró una faceta distinta de una mujer que durante años había sido reconocida principalmente por su trabajo frente a las cámaras.
Sin embargo, lejos de asumir una nueva identidad como chef o empresaria gastronómica, Bergonzi parece tener claro dónde termina la pasión y dónde comienza el oficio. La creadora de contenido y empresaria conversó con SEMANA, habló sobre el lugar que ocupa la cocina en su vida, la influencia de su herencia francesa, la importancia de la familia y el papel decisivo que puede tener una pareja en los momentos previos al éxito.
Aunque la gastronomía ha ganado protagonismo en su vida pública durante los últimos años, Bergonzi insiste en que la cocina sigue siendo, ante todo, un espacio íntimo y familiar. Una extensión de sus recuerdos, de sus raíces y de una historia que comenzó mucho antes de la televisión.
Nacida en París y criada en Colombia, asegura que vive permanentemente entre dos culturas. Una de ellas se manifiesta especialmente en la cocina. “Yo vivo en los dos mundos. Empezando porque mi papá ni siquiera habla español, entonces no tengo forma de escapar. Tengo que visitar a mi familia cada año y cuando voy se despierta esa parte de mí que está ahí dormida. También lo sigo viviendo mucho a través de la cocina”.
Para Bergonzi, preparar crepes en casa representa mucho más que cocinar una receta sencilla. Es una manera de regresar a la infancia, de mantener vivo el vínculo con Francia y de transmitir esa herencia a sus hijos.
Ese legado cultural también se expresa a través del idioma. La presentadora procura hablarles francés a sus dos hijos, aunque reconoce que el proceso no siempre es sencillo. “Mi hija entiende absolutamente todo”, cuenta entre risas. Sin embargo, asegura que la niña decidió a los cuatro años que ya no quería hablar el idioma. Aun así, evita convertir el aprendizaje en una imposición. Su hijo menor también comprende francés, aunque, según ella misma admite, tiene una personalidad más rebelde.
La dinámica familiar incluso ha generado situaciones divertidas con su esposo, el ingeniero civil y empresario, Hernando Luque quien inicialmente parecía ajeno a esas conversaciones privadas entre madre e hijos. “Yo le decía a mi hija que habláramos francés para entendernos en secreto, pero ya me di cuenta de que mi esposo entiende todo”, comenta.
La cocina después de MasterChef
El paso por MasterChef Celebrity fortaleció una pasión que ya existía, pero no modificó sus prioridades profesionales. Bergonzi descarta, por ahora, convertirse en restaurantera o asumir responsabilidades dentro de una cocina profesional. Su visión parte de una idea sencilla: respetar el trabajo de quienes han dedicado años a perfeccionar ese oficio. “Zapatero a sus zapatos. Disfruto mucho cocinar y en mi casa sigo haciendo recetas ricas de vez en cuando. Pero de ahí a montar un restaurante y ponerme al frente de una cocina, no. Es un oficio que hay que respetar muchísimo. Tiene demasiado estudio, dedicación, esfuerzo y además es un negocio complicadísimo”, confiesa.
Lo que sí contempla son colaboraciones puntuales relacionadas con la gastronomía. Proyectos que le permitan mantener vivo el vínculo con ese universo sin abandonar las actividades que han definido su trayectoria.
En la conversación también reflexionó sobre el papel de las mujeres en las cocinas profesionales, un espacio que históricamente ha sido dominado por hombres. Aunque reconoce que todavía resulta más difícil encontrar referentes femeninos, destaca el trabajo de figuras como Leo Espinosa, Catalina Vélez y Luz Dary Cogollo conocida como Mamaluz. “Son tres mujeres absolutamente distintas y todas muy cracks”, afirma.
Para Bergonzi, el reconocimiento de estas cocineras es importante porque evidencia la complejidad de un entorno que describe como exigente y competitivo. “El ambiente en una cocina es bastante complicado, es pesadísimo”, señala.
Lo que no se ve de Violeta
En una época dominada por las redes sociales, Bergonzi considera que existe una enorme distancia entre lo que el público ve y la realidad cotidiana. Mientras millones de personas siguen sus proyectos profesionales, ella asegura que una parte fundamental de su tiempo está dedicada a su familia, especialmente al cuidado de su madre.
La escena que describe está lejos de cualquier fotografía perfecta: una madre en silla de ruedas, un niño haciendo pataleta en un centro comercial, una hija reclamando atención y un computador que deja de funcionar en el momento menos oportuno. “Son momentos caóticos en los que uno se pregunta en qué momento saca el celular para mostrarle al mundo lo que está pasando”, dice.
Más allá de los proyectos laborales, considera que su faceta menos conocida es precisamente esa dedicación silenciosa. “Mucha gente piensa que todo el tiempo estoy ocupada trabajando, pero en lo que más invierto mi tiempo es en ocuparme de mi mamá. Mientras yo la pueda tener viva, estable y rodeada de amor, lo voy a hacer”.
De la cocina a la moda
Recientemente la presentadora, modelo y empresaria realizó una colaboración en la industria de la moda que aparece como una extensión natural de una identidad pública que la presentadora ha construido durante años frente a las cámaras y que terminó de consolidarse con su paso por MasterChef Celebrity. El resultado fue la colección Violeta en su salsa.
Lejos de describir el proyecto únicamente desde la moda, Bergonzi explicó que la iniciativa con Tania nació de una idea que durante mucho tiempo mencionó casi como una broma. “Yo me acuerdo que entre chiste y chanza decía: ‘Bueno, cuando tenga mi colección en Tania, cuando saque mi colección en Tania’, hasta que ya la conversación empezó a ponerse seria”, relató.
A partir de ese momento comenzó un proceso creativo que se extendió por cerca de un año y en el que participó en la selección de conceptos, colores y referencias visuales vinculadas a elementos que forman parte de su personalidad y de la conexión que ha construido con su audiencia.
La presentadora explicó que una de las principales motivaciones fue alejarse de los estereotipos tradicionales de belleza y pensar en prendas que dialogaran con la diversidad de mujeres colombianas. “No lo hicimos pensando en modelos tipo Victoria’s Secret ni en estereotipos, sino en las siluetas reales de mujeres reales”, señaló.
En la misma línea, aseguró que la intención era transmitir seguridad y autenticidad. “Qué lindo que la prenda se convierta en parte de nuestra propuesta hacia el mundo. Que no estemos cerradas a lo mismo ni a uniformarnos, sino que podamos mezclar estas prendas con jeans, camisetas o shorts y hacer nuestra propia propuesta”, afirmó.
Más allá de la colección, el proyecto refleja una etapa en la que Bergonzi ha trasladado aspectos de su historia personal, su lenguaje cotidiano y su visión sobre la feminidad hacia nuevos escenarios creativos.
La conversación cerró con un tema que recientemente ha generado interés entre sus seguidores: la importancia de apoyar a la pareja en los momentos previos al éxito. Lejos de ofrecer una visión romántica o idealizada, Bergonzi plantea una reflexión basada en su propia experiencia. “Tu pareja puede ser el motor o el fin. Así de sencillo. Te puede destruir, cortarte las alas y dejarte tirada en el piso, o puede impulsarte y mostrarte lo alto que puedes volar”.
Reconoce haber vivido relaciones difíciles, pero asegura que hoy atraviesa una etapa distinta. Habla de un esposo que no la llena de aplausos, pero sí de retos permanentes. “Me motiva y me reta constantemente. Y ese es el mejor motor que uno puede tener”, afirma.
Quizás por eso, cuando recuerda su paso por MasterChef, lo hace también desde el humor y la complicidad. Entre risas, admite que hubo momentos en los que estuvo a punto de rendirse. Sin embargo, encontró una razón para seguir adelante. “Yo en MasterChef no solté la toalla porque, si no, ese man no me deja entrar a la casa”, finaliza entre risas.