La creatividad, el esfuerzo y la movilidad social encontraron su máxima expresión durante la ceremonia de entrega de la decimoctava edición del Premio Mario Hernández, uno de los reconocimientos más importantes para estudiantes y jóvenes talentos de las industrias creativas en Colombia. La gala, realizada en Bogotá, reunió a representantes de la academia, marcas aliadas y líderes del sector para celebrar el trabajo de cientos de jóvenes que ven en el diseño, la innovación y la creatividad una herramienta de transformación personal y profesional.
En esta edición, el certamen convocó a más de 3.500 estudiantes provenientes de universidades e institutos de educación superior de todo el país. Durante varios meses, la organización recorrió 14 ciudades y visitó 45 instituciones académicas, consolidando una plataforma de alcance nacional que busca identificar y potenciar a las nuevas generaciones de creativos colombianos.
La gran protagonista de la noche fue María Andrea Valbuena Cure, estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad de los Andes y oriunda de Valledupar, quien obtuvo el primer lugar con el respaldo de la marca padrina BonBonBum. Su proyecto destacó entre miles de participantes y fue reconocido por su capacidad para integrar creatividad, visión estratégica y ejecución, pilares fundamentales del concurso.
Sin embargo, más allá del reconocimiento académico, uno de los momentos más significativos de la ceremonia llegó con las palabras de la ganadora durante su discurso de aceptación. Valbuena recordó sus raíces familiares y el camino recorrido para alcanzar este logro. “Soy nieta de Noris Ariza, la señora que vende la lotería en Valledupar, y también soy hija de Elaine Cure, quien me ha dado todo y más para poder llegar a lugares que hace un par de generaciones nunca hubiéramos podido llegar”, expresó ante los asistentes.
Sus palabras sintetizaron el espíritu que ha acompañado al Premio Mario Hernández desde su creación: brindar oportunidades reales para que el talento colombiano pueda desarrollarse, sin importar su origen geográfico, social o económico.
El segundo lugar fue para Christian Camilo Aparicio, estudiante de Diseño de Producto de la Universidad Icesi de Cali, quien participó bajo el acompañamiento de la marca padrina Mario Hernández. Además del reconocimiento obtenido en el certamen, Aparicio recibió una de las distinciones más relevantes de la noche: una beca para cursar estudios en el Instituto Europeo di Design (IED), una oportunidad que le permitirá fortalecer su formación y proyectar su trabajo en escenarios internacionales.
Desde hace casi dos décadas, el Premio Mario Hernández ha evolucionado hasta convertirse en un referente del ecosistema creativo colombiano. A diferencia de otros concursos centrados exclusivamente en la estética o el diseño conceptual, esta iniciativa busca formar lo que su fundador denomina “creativos ejecutivos”: profesionales capaces de transformar una idea en un proyecto viable y de comprender tanto los procesos creativos como los desafíos empresariales y comerciales de la industria.
El certamen promueve una visión integral del talento, en la que la innovación, la estrategia de marca, la comunicación y la capacidad de ejecución tienen la misma relevancia que la creatividad.
Mario Hernández es uno de los empresarios más reconocidos de Colombia y una figura emblemática de la moda y la marroquinería latinoamericana. Fundador de la marca que lleva su nombre, construyó una de las compañías de accesorios de lujo más importantes del país, reconocida por sus productos en cuero y por su expansión en mercados internacionales.
A lo largo de su trayectoria, Hernández ha defendido la importancia de apoyar a las nuevas generaciones de profesionales colombianos, mediante el impulso de iniciativas educativas y programas de formación orientados al emprendimiento y la innovación. Bajo esa visión nació el Premio Mario Hernández, una plataforma que conecta a estudiantes con empresas, universidades y líderes de la industria creativa.
La edición 2026 dejó claro que el talento colombiano continúa encontrando nuevas formas de expresarse y competir en escenarios cada vez más exigentes. La diversidad geográfica de los participantes, provenientes de distintas regiones del país, evidenció que la creatividad no se concentra en un único territorio ni responde a privilegios específicos.
La victoria de María Andrea Valbuena Cure y el reconocimiento otorgado a Christian Camilo Aparicio representan dos historias distintas, unidas por un mismo denominador: la capacidad de transformar el conocimiento, la disciplina y la creatividad en oportunidades concretas de crecimiento.
Con dieciocho ediciones realizadas, el Premio Mario Hernández reafirma su papel como una de las principales vitrinas para descubrir y proyectar el talento emergente colombiano. Más que una competencia, el certamen se ha consolidado como un puente entre la academia y la industria, al demostrar que las nuevas generaciones tienen la preparación y la visión necesarias para liderar el futuro creativo del país.