El líder de Renovación Popular a las elecciones generales en Perú, Rafael López-Aliaga, encabezó durante las últimas horas un plantón en los alrededores del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en la capital, Lima, desde donde ha dado un plazo de 24 horas a las autoridades para anular el proceso y ordenar su repetición, en el marco de sus denuncias sobre un fraude.
“Les doy 24 horas para que declaren nulidad absoluta de este fraude electoral”, dijo el exalcalde de Lima frente a la sede del máximo tribunal electoral. “Si mañana no se declara nulo, los convoco a nivel nacional”, pidió a sus seguidores, a quienes horas antes ya había pedido protestar.
Una misión de observadores de la Unión Europea informó que no encontró elementos que sustenten una “narrativa de fraude”.
Todo esto mientras el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, rebasaba a López-Aliaga dentro del escrutinio tras un avance inesperado en las urnas, luego de ir quinto en número de votos, para posteriormente avanzar hasta el segundo puesto, que le daría el paso a la segunda vuelta.
Al momento de la publicación, Sánchez supera a López-Aliaga por menos de un punto porcentual, con casi el 90 % de las urnas escrutadas, con lo que enfrentaría a Keiko Fujimori en el balotaje en junio.
Sánchez, psicólogo de 57 años y heredero político del expresidente Pedro Castillo (2021-2022), registró su mayor escalada el martes en el cómputo que lleva la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Los votos de fuera de Lima, la capital, han tardado más en ser procesados. En el sur andino y en zonas rurales se encuentra el electorado más firme del candidato.
“Vamos con tranquilidad, con serenidad, estamos confiados en el respaldo de nuestro pueblo [...] porque las actas no mienten”, dijo Sánchez en entrevista con la AFP el martes. “Estas elecciones se tienen que respetar”, agregó.
Unas proyecciones publicadas el lunes por la consultora Ipsos ya lo colocaban con las mejores posibilidades de acceder a una segunda vuelta.
Las presidenciales fueron afectadas el domingo por problemas en la distribución de papeletas de votación y ánforas, lo que motivó retrasos en la apertura de decenas de centros de votación en Lima. Unas 50.000 personas se quedaron sin votar, lo que obligó a las autoridades a convocarlos de nuevo el lunes.
Más de 27 millones de electores fueron llamados a elegir presidente y, por primera vez desde 1990, diputados y senadores. En julio se restablecerá un Congreso bicameral en Perú, donde el sufragio es obligatorio.
*Con información de AFP.