Hace siete años que El Salvador dio un portazo a su historia moderna y eligió a Nayib Bukele como su presidente para un periodo inicial de cinco años. Sin embargo, desde la llegada al poder del joven líder, toda la política en el país centroamericano ha sido más que rocambolesca por la lucha contra las pandillas, la revolución económica y la altísima popularidad del mandatario de 44 años. Pero esto no ha acallado las denuncias sobre un patrimonio sospechosamente elevado de él y de su círculo cercano.
Nayib Bukele no proviene de una familia especialmente adinerada ni de una dinastía política. Aunque su padre fue empresario, varias de sus compañías atravesaron dificultades financieras e incluso quiebras. El mandatario tampoco enfrentó mayores estrecheces económicas durante su carrera política. Sin embargo, su salario presidencial ronda los 5.100 dólares mensuales —más de 16 millones de pesos—, por lo que llama la atención que su patrimonio haya alcanzado más de 4 millones de dólares durante su mandato.
Según datos públicos consultados por SEMANA, el patrimonio actual de Bukele asciende a 4.466.478 dólares, de acuerdo con el más reciente informe anual divulgado desde 2025 en cumplimiento de la nueva Ley Anticorrupción del Gobierno salvadoreño. La revelación ha desatado una ola de críticas, frente a las cuales el mandatario ha guardado silencio.
No es la primera vez que el mandatario salvadoreño enfrenta cuestionamientos. En 2024, una investigación de los medios locales Redacción Regional y Focos TV reveló que, durante su presidencia, Bukele y su familia adquirieron 34 propiedades de lujo, además de fincas cafeteras y cañeras valoradas en 9,2 millones de dólares. Los documentos involucraban a sus hermanos, su esposa y su madre, mediante empresas familiares que hasta entonces no registraban capacidad financiera para comprar esos inmuebles.
El rey Midas salvadoreño
Pero Bukele no es el único millonario en su gobierno; en la plataforma del Ministerio de Hacienda salvadoreño es posible verificar que al menos cuatro de sus funcionarios cercanos reportan altos patrimonios, según los registros de activos y pasivos disponibles públicamente.
Entre los funcionarios de su gabinete, el secretario de Prensa de la Presidencia, Ernesto Sanabria, registra un patrimonio superior a los 2 millones de dólares; este además ha llamado la atención por su ostentoso estilo de vida del que presume en redes sociales, aunque su sueldo es de solo 6.000 dólares (poco más de 19 millones de pesos colombianos). SEMANA se comunicó con Sanabria, pero no recibió respuesta.
Igualmente, la jefa de Gabinete de la Presidencia, Carolina Recinos, declara un patrimonio de 1,3 millones de dólares. El presidente del Banco Central de Reserva, Douglas Rodríguez, también reporta un patrimonio de 1,3 millones de dólares, con un salario mensual de 16.500 dólares. El secretario de Comercio e Inversiones, Miguel Kattán, tío del presidente, declara un patrimonio bruto de 3,9 millones de dólares, aunque una parte significativa de ese monto corresponde a un préstamo de 3,1 millones de dólares registrado como pasivo, más que a un incremento neto de activos libres de deuda.
Además, sorprende el acelerado aumento en el valor de sus patrimonios. Así lo revela también una reciente investigación publicada por El País de España. Según el reportaje, el propio mandatario vio crecer sus bienes en un 363 por ciento desde que inició su carrera política en 2012, cuando declaraba 964.546 dólares, hasta los 4.466.478 dólares que reporta actualmente.
El reportaje también identificó incrementos patrimoniales pronunciados entre funcionarios de su gabinete. De acuerdo con la investigación, el secretario de Prensa, Sanabria, pasó de declarar 269.884 dólares en 2019 a más de 2 millones en la actualidad; la jefa de Gabinete, Recinos, incrementó su patrimonio de 182.945 dólares a los mencionados 1,3 millones de dólares; y el presidente del Banco Central de Reserva pasó de 153.130 dólares a 1,3 millones, mientras su salario mensual subió de 8.043 dólares en 2020 a 16.500 hoy.
En total, el medio español analizó 75 declaraciones patrimoniales y concluyó que al menos 21 funcionarios han aumentado su riqueza hasta en un 713 por ciento durante la administración de Bukele. Ninguno de los funcionarios mencionados respondió a las solicitudes de explicación del medio.
¿Misterio o inocencia?
Las reacciones en El Salvador no se han hecho esperar. En diálogo con SEMANA, la periodista del medio opositor El Faro, Gabriela Cáceres, asegura que “existe un sector que cuestiona el incremento patrimonial de Bukele y su familia, especialmente después de que este año se hiciera público. Sin embargo, también está el discurso de sus seguidores, que sostienen que Bukele siempre fue millonario y que no necesita enriquecerse desde el poder”.
“Como periodista y como ciudadana salvadoreña, eso me genera muchas dudas. Venimos de una historia de expresidentes que incrementaron significativamente sus patrimonios durante el ejercicio del poder y que terminaron enfrentando acusaciones de corrupción”, asegura sobre las investigaciones en contra del mandatario. “No estoy afirmando que este sea el mismo caso, pero tampoco tenemos instituciones independientes que permitan disipar esas dudas. Bukele transformó la Corte Suprema y colocó personas afines en espacios clave, incluidos aquellos encargados de supervisar temas patrimoniales”, dice sobre la posibilidad de que se amplíen las pesquisas sobre el mandatario y su círculo.
En contraparte, el escritor y biógrafo del presidente, Geovani Galeas, defiende al mandatario ante las acusaciones en entrevista con SEMANA. “La familia Bukele ha estado vinculada al mundo empresarial desde hace décadas. Su padre, Armando Bukele, fue un empresario exitoso en sectores como los textiles, los medicamentos y los medios de comunicación. Nayib Bukele y sus hermanos crecieron dentro de ese entorno empresarial y administraron compañías familiares desde muy jóvenes. Hasta donde existe información oficial, no hay procesos judiciales ni resoluciones que acrediten un enriquecimiento ilícito”, asegura.
¿Reelección o dictadura?
La polémica por el patrimonio de Bukele y su círculo coincide con otro momento decisivo para el mandatario. El pasado 13 de julio, el partido oficialista Nuevas Ideas ratificó su candidatura para las elecciones presidenciales de febrero de 2027, en las que buscará un tercer mandato consecutivo. Bukele fue el único aspirante en las internas del partido y volverá a integrar fórmula con el vicepresidente Félix Ulloa.
La candidatura es posible gracias a una reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa, controlada por Nuevas Ideas, el 31 de julio de 2025, que eliminó el límite de dos mandatos consecutivos, amplió el periodo presidencial de cinco a seis años y suprimió la segunda vuelta electoral. La reforma ha sido calificada por la pequeña bancada opositora como una “muerte de la democracia”, y ha generado cuestionamientos de organismos internacionales.
Bukele se encamina hacia un tercer mandato sin oposición real que le dispute el poder. Sus seguidores, sin embargo, insisten en que su popularidad, sostenida por la caída histórica de la criminalidad, respalda la continuidad del proyecto político independientemente de las denuncias sobre enriquecimiento. Por ejemplo, Galeas asegura que “el respaldo que ha recibido Bukele proviene de elecciones que han sido reconocidas oficialmente y del apoyo de una amplia mayoría de salvadoreños. Quienes lo critican suelen enfocarse en la concentración de poder, mientras que sus simpatizantes destacan los resultados en materia de seguridad”.
Cáceres da un duro diagnóstico, al opinar que “hoy El Salvador vive una situación que ya puede calificarse como una dictadura. Hablar de una democracia plena cuando existe esta concentración de poder y este nivel de persecución resulta muy difícil”, asegura la periodista de El Faro, un medio de comunicación que abandonó el país por cuenta de lo que señalan como una cacería política desde el Gobierno Bukele.