Los abogados del exdictador venezolano Nicolás Maduro y los fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos propusieron este martes 21 de julio una fecha de inicio del juicio para junio de 2027, en el proceso penal por cargos de narcotráfico y posesión de armas que se sigue en Nueva York.
La propuesta conjunta fue presentada en un escrito judicial horas antes de una audiencia programada para este miércoles a las 12:00 del día en el tribunal federal de Manhattan.
El cronograma contempla la entrega de evidencia por parte de la fiscalía al equipo defensor, dos rondas de mociones previas al juicio en las que Maduro buscará desestimar los cargos o limitar las pruebas que pueden usarse en su contra, y una moción del gobierno para usar evidencia clasificada durante el juicio.
En el escrito, los abogados de ambas partes propusieron que la primera ronda de mociones legales de Maduro para intentar desestimar el caso sea presentada el 2 de septiembre. Esa presentación incluiría probablemente una moción para desestimar el caso con el argumento de que debería gozar de inmunidad frente a la acusación por ser jefe de un Estado soberano. Maduro presentaría una segunda ronda de mociones el 11 de enero, después de que los fiscales entreguen cualquier evidencia clasificada para la revisión de la defensa.
El juez federal de distrito Alvin Hellerstein, quien supervisa el caso, deberá aprobar en última instancia el calendario. Las partes indicaron en el escrito que podrían solicitar cambios al cronograma.
El plan está descrito en una carta presentada por los fiscales federales de Manhattan el martes por la noche y constituye un borrador aproximado de los posibles próximos pasos en uno de los casos penales más trascendentales de la historia reciente de Estados Unidos.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn desde que fuerzas especiales estadounidenses los capturaron en Caracas el 3 de enero durante la Operación Resolución Absoluta. Ambos se declararon inocentes de los cargos en su contra.
Maduro se refirió a sí mismo como “prisionero de guerra” durante su comparecencia del 5 de enero. Ha acusado durante años a Estados Unidos de buscar su derrocamiento para obtener mayor control sobre las vastas reservas petroleras del país.
Estados Unidos califica a Maduro de dictador corrupto, sostiene que su mala gestión económica condujo a un colapso y lo acusa de amañar sus reelecciones en 2018 y 2024. El país norteamericano dejó de reconocerlo como presidente legítimo de Venezuela en 2019.
Maduro enfrenta cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas, entre otros. Está representado por el abogado Barry Pollack, quien ha defendido a figuras como Paul Manafort y Julian Assange.
La propuesta de una fecha en junio de 2027 implica que Maduro permanecerá en el MDC de Brooklyn al menos otros 11 meses antes del inicio del juicio, sumados a los seis meses que ya lleva detenido.