El presidente estadounidense, Donald Trump, emprendió un conflicto inédito al criticar abiertamente al papa León XIV, su compatriota y líder de la Iglesia católica. Si bien es la primera vez que ambos se enfrentan en público, esta es una disputa que se venía calentando desde hace casi un año, cuando el sumo pontífice fue elegido para el cargo en el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco.
La ruptura se hizo pública el pasado domingo con el ataque del mandatario republicano al pontífice. “No soy un gran seguidor del papa León. Él es una persona muy liberal, y es un hombre que no cree en detener el crimen”, aseguró el presidente desde su red social, Truth Social, luego de que el papa pidiera públicamente el fin de la guerra en Oriente Medio. Pero esta fue la gota que colmó el vaso.
Así como Trump no es un seguidor del papa, él no lo es del magnate. Según registros públicos, Robert Prevost votó en las elecciones generales de 2024, las elecciones generales de 2018, las primarias republicanas de 2016, las elecciones generales y primarias republicanas de 2014 y las elecciones generales y primarias republicanas de 2012. Coincidencialmente, el pontífice dejó de votar por el Partido Republicano cuando Trump asumió el liderazgo del movimiento y del país.
Durante la primera y la segunda presidencia de Trump, sus críticas no cesaron y desde su cuenta de Twitter se hacía visible su molestia con el mandatario republicano. Constantemente reposteaba artículos de opinión en los que calificaba las políticas del presidente como racistas y discriminadoras, mostrando su apoyo a los inmigrantes ilegales y las luchas raciales dentro de Estados Unidos. Todas estas publicaciones fueron borradas cuando llegó al papado.
Pero la distancia ha sido más que evidente. A pesar de que León XIV es el primer papa nacido en Estados Unidos, Trump no lo ha visitado en persona en el Vaticano, a pesar de sus múltiples viajes a Europa durante este papado. En cambio, su vicepresidente, J. D. Vance, sí estuvo en el Vaticano con el pontífice luego de que fuera elegido. Allí, León XIV le pidió respetar el derecho internacional humanitario e intentar alcanzar una solución negociada en los conflictos que azotan al mundo.
Antes de la confrontación directa, hubo otra muestra evidente de las diferencias del papa con la Casa Blanca. Todo comenzó en enero. El pontífice pronunció su discurso anual, en el que criticó a los Estados que buscan conflictos en todo el mundo, a lo que Washington se sintió aludido, y el Departamento de Defensa invitó a una reunión al cardenal Christophe Pierre, enviado personal del papa León XIV a Estados Unidos, lo cual fue confirmado por The Independent.
En dicha cumbre se mostró la molestia del Gobierno Trump por las declaraciones del sumo pontífice, en un episodio calificado como “sin precedentes”, pues criticaba una declaración de León XIV que decía: “Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo reemplazada por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por individuos o grupos de aliados”.
Luego de dicha reunión, el papa rechazó la invitación del presidente Trump a fin de visitar Estados Unidos para los actos del aniversario 250 del país el 4 de julio. En cambio, el líder de la Iglesia católica irá a la isla italiana de Lampedusa, donde miles de africanos migran cada año buscando refugio en territorio europeo. A tal punto llegan las diferencias que se dice que León XIV no volvería a su país natal mientras el republicano siga en el poder.
“Con Estados Unidos ha habido tensiones más moderadas. Han existido diferencias, por ejemplo, con Juan Pablo II o con Francisco en temas como Irak, migración, capitalismo o control natal, pero rara vez han escalado a rupturas”, le aseguró Hernán Olano, doctor en derecho canónico y profesor de la Universidad Javeriana, a SEMANA sobre las tensiones históricas que ha tenido Washington con el papado, que nunca habían alcanzado los niveles actuales.
Una guerra abierta
Los ataques de Trump fueron más allá de afirmar que no era un gran admirador de León XIV. “No quiero un papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara a Venezuela, un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, que liberaba a asesinos, narcotraficantes y criminales en nuestro país”, dijo el mandatario. Le pidió “concentrarse en ser un gran papa, no un político”.
Aparte de esto, señaló que el papa estaba complaciendo a la izquierda radical y agregó que no quiere un pontífice que critique al presidente de Estados Unidos porque está haciendo “exactamente” las acciones por las que lo eligieron.
Además, dijo que la Iglesia puso al papa allí solo porque era estadounidense, y pensó que esa sería la mejor manera de lidiar con él. Aseveró que, “si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.
Esta declaración del presidente Trump no tiene sentido para Hernán Olano. “Atribuir la elección de un pontífice a un cálculo directo respecto de un gobernante específico es una simplificación excesiva. La elección papal en un cónclave responde a factores mucho más complejos. Hay, en primer lugar, un componente espiritual. Pero también influyen el perfil doctrinal del candidato, las necesidades internas de la Iglesia, los equilibrios geográficos y culturales, y la continuidad o corrección del pontificado anterior. Decir que León XIV fue elegido para llevarse bien con un presidente es más una lectura interesada o retórica que una afirmación demostrable”.
El papa no se quedó callado y le respondió al mandatario. “No tengo miedo de la administración Trump ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy aquí para hacer, lo que la Iglesia está aquí para hacer”, dijo el pontífice. También aclaró: “No soy un político, no tengo intención de entrar en un debate con él. El mensaje sigue siendo el mismo: promover la paz”.
Desde entonces, Trump y su círculo más cercano han mantenido sus críticas al papa. El mandatario, primero, se negó a pedir perdón por sus declaraciones. “No hay nada por lo que disculparse. Está equivocado”, dijo. Su vicepresidente, J. D. Vance, opinó: “Lo mejor para el Vaticano sería limitarse a cuestiones morales”, marcando aún el conflicto entre Estados Unidos y la Santa Sede.
Ante el escenario de una posible ruptura entre el Vaticano y Estados Unidos, Olano analizó para SEMANA lo que significaría. “Podría traducirse en el retiro del embajador estadounidense ante el Vaticano y del nuncio apostólico en Washington, así como en un enfriamiento de las relaciones y en declaraciones públicas críticas sobre temas como migración, bioética o libertad religiosa. También habría menor cooperación en asuntos globales como paz, pobreza o cambio climático”.
Por ahora, desde la Casa Blanca han enfilado las armas contra el Vaticano. El Miami Herald filtró que la administración Trump retiró los fondos de más de 11 millones de dólares a la organización benéfica Catholic Charities de Miami, que alojaba a niños migrantes, cortando una relación de más de 60 años, mientras sigue a diario arremetiendo contra el papa. El presidente estadounidense aseguró falsamente que León XIV estaba de acuerdo con que Irán tuviera armas nucleares.
El sumo pontífice, por su parte, volvió a hablar contra las guerras en el mundo, en un mensaje que, si bien no estaba dirigido a Trump, para los usuarios ha sido inevitable que se vea así. “¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el mismo nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la suciedad!”, dijo el papa León XIV desde sus redes sociales. Una tensión más en el complejo escenario global.Se dice que León XIV no volvería a su país natal mientras Donald Trump siga en el poder.