El presidente de Argentina, Javier Milei, firmó la noche del miércoles un polémico Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que autoriza la expulsión de extranjeros que promuevan, inciten o difundan mensajes considerados de odio, discriminación o violencia contra el país, sus ciudadanos o sus símbolos nacionales.
La medida alcanza a los migrantes que, mediante manifestaciones orales o escritas, agredan, insulten o inciten mensajes ofensivos contra Argentina o los argentinos.
“Prohibición de ingreso y de expulsión del territorio nacional a todo extranjero que dirigiere o incitare mensajes de odio, discriminación y/o violencia contra el pueblo argentino o sus ciudadanos por razón de su nacionalidad”, señala el decreto publicado por la Presidencia a través de su cuenta oficial en X.
La decisión se conoció semanas después de la final del Mundial de la Fifa, en la que Argentina perdió 1-0 frente a España.
Durante el torneo, especialmente en las fases de eliminación directa, las plataformas digitales se convirtieron en escenario de constantes enfrentamientos entre aficionados de distintos países.
En ese contexto, circularon numerosos videos y publicaciones con insultos, burlas y descalificaciones dirigidas tanto a la selección argentina como a sus seguidores, lo que alimentó una intensa discusión sobre los límites de la rivalidad deportiva.
Uno de los episodios que más reacciones provocó fue la semifinal entre Argentina e Inglaterra, un partido marcado por la histórica rivalidad derivada de la guerra de las islas Malvinas.
Antes, durante y después del encuentro, aficionados de distintas nacionalidades protagonizaron fuertes cruces en redes sociales, donde abundaron los mensajes ofensivos y las provocaciones.
El comportamiento de algunos jugadores e hinchas argentinos también alimentó la controversia. Mientras una parte de los usuarios defendía esas actitudes como una expresión del estilo competitivo o de la denominada cultura “canchera” del fútbol argentino, otros consideraron que sobrepasaban los límites del respeto deportivo.
La discusión se mantuvo durante una buena parte del campeonato y volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la libertad de expresión, la rivalidad en el deporte y los discursos de odio.
“Frente a las recientes manifestaciones de hostilidad contra la República Argentina y los argentinos, el Gobierno nacional reafirma que la defensa de la nación, de sus ciudadanos y de sus símbolos no es negociable. Quien ataque a la República Argentina no es bienvenido en nuestro país”, cerró el decreto.