El nuevo jefe de misión diplomática de Estados Unidos para Venezuela, John Barrett, arribó al país caribeño, anunció el jueves la embajada estadounidense en Caracas en medio del restablecimiento de relaciones entre los países desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en la capital venezolana.
Estados Unidos y el gobierno interino de Delcy Rodríguez acordaron restablecer relaciones diplomáticas y consulares a principios de marzo, tras la captura del dictador chavista en una incursión militar estadounidense en enero, que también terminó con la detención de su esposa y primera dama, Cilia Flores. Ambos son procesados por delitos ligados al narcotráfico.
“Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases de Donald Trump y del secretario Marco Rubio, y ofrecer resultados para la gente de nuestros países”, dijo Barrett en español.
“Es un honor representar a los Estados Unidos en este momento histórico de nuestras relaciones con Venezuela”, agrega el mensaje del nuevo agregado diplomático en la capital venezolana.
La saliente Laura Dogu informó la semana pasada de la designación de Barrett como el próximo encargado de negocios, la mayor autoridad de una representación diplomática después de un embajador.
Washington y Caracas acordaron restablecer relaciones tras siete años de ruptura, cerrando así sus misiones diplomáticas en suelo venezolano tras las elecciones del 2019, en las cuales el líder del régimen fue reelecto sin opositores visibles, siendo estos vetados de cualquier oportunidad de participar en la contienda democrática.
La embajada estadounidense en Caracas reanudó sus operaciones a finales de marzo, al tiempo que Venezuela tomó nuevamente posesión de su embajada en Washington. Barrett se desempeñaba como encargado de negocios estadounidense para Guatemala desde enero de 2026. Ha servido en Panamá, Perú y Brasil.
Tras el derrocamiento de Maduro, Rodríguez gobierna bajo fuertes presiones de Washington, que afirma estar a cargo del país caribeño, a pesar de las fuertes negativas del gobierno a dichas declaraciones dadas por el presidente Donald Trump.
La mandataria interina impulsó una reforma petrolera y una nueva ley de minas con miras a abrir el país con las mayores reservas probadas de crudo globales a inversores extranjeros, esto en concordancia con las exigencias que le había hecho Estados Unidos, que asegura buscar una transición hacia unas elecciones democráticas.