La decisión de la administración de Donald Trump de enviar a Todd Blanche al frente de la delegación estadounidense que asistirá a la posesión de Abelardo De La Espriella marca uno de los gestos políticos más significativos de Washington hacia Colombia en los últimos años.
Blanche actualmente se desempeña como fiscal general interino de Estados Unidos y fue uno de los abogados más cercanos a Trump durante sus procesos judiciales antes de ingresar al Gobierno. Además, acaba de superar una votación clave en el Senado para convertirse de manera permanente en fiscal general, el cargo más importante del Departamento de Justicia estadounidense.
Su presencia resulta llamativa porque, tradicionalmente, las posesiones presidenciales latinoamericanas suelen contar con delegaciones encabezadas por secretarios de Estado, embajadores especiales o legisladores. La asistencia del jefe del Departamento de Justicia refleja el peso que tendrán los temas de seguridad, narcotráfico y cooperación judicial en la relación entre Washington y el gobierno entrante.
Junto a Blanche llegará una delegación compuesta casi exclusivamente por funcionarios vinculados a seguridad nacional, defensa, inteligencia y lucha antidrogas.
Entre ellos figura Mario Díaz-Balart, uno de los congresistas republicanos más influyentes en política hacia América Latina y un aliado histórico de las posiciones más duras frente a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Durante la transición colombiana fue uno de los principales defensores de De La Espriella en Washington.
También asistirá Sara Carter, directora de la Oficina Nacional de Política para el Control de Drogas de la Casa Blanca, organismo encargado de coordinar la estrategia antidrogas del gobierno estadounidense.
Otro de los nombres destacados es Terrance C. Cole, administrador de la DEA, cuya presencia subraya la importancia que tendrá la cooperación contra el narcotráfico en la nueva etapa bilateral. La DEA ha sido históricamente una de las agencias estadounidenses con mayor presencia operativa en Colombia.
La delegación incluye además a Joseph M. Humire, subsecretario adjunto de Guerra para Asuntos de Seguridad de las Américas. Humire ha sido una de las figuras más activas en el acercamiento entre el equipo de De La Espriella y el Pentágono y recientemente participó en las conversaciones preliminares sobre el denominado Plan Patriota 2.0.
A ellos se suman Kristopher D. Jarvis, jefe de Operaciones Internacionales de la Fuerza de Tarea Vulcan del Departamento de Justicia, una unidad creada para perseguir organizaciones criminales transnacionales, carteles del narcotráfico y redes de lavado de activos.
La delegación también incluye a Cliff Sims, asesor de seguridad nacional del vicepresidente estadounidense y uno de los hombres cercanos al círculo político de Trump. Sims ha ocupado cargos relacionados con inteligencia y seguridad nacional y participa en la coordinación de asuntos estratégicos dentro de la administración republicana.
Por parte del Departamento de Estado asistirá Viviana Bovo, subsecretaria adjunta interina para Asuntos del Hemisferio Occidental, dependencia encargada de la política de Washington hacia América Latina. Bovo ha trabajado en temas diplomáticos y regionales y actualmente forma parte del equipo que supervisa las relaciones con los países del continente.
Completa la representación estadounidense Hugo Guevara, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Bogotá y máxima autoridad diplomática de Washington en Colombia mientras se define la designación de un nuevo embajador. Desde junio de este año se encuentra al frente de la relación bilateral entre ambos países.