El terremoto que devastó zonas del estado venezolano de La Guaira el 24 de junio de 2026 alcanzó niveles extraordinarios de movimiento del suelo, según una investigación internacional que reconstruyó el fenómeno mediante grabaciones de cámaras de seguridad.

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El estudio, publicado en la revista científica The Seismic Record, situó el movimiento registrado en Caraballeda entre los tres más intensos documentados en mediciones instrumentales comparables.

La investigación adquirió relevancia porque en las inmediaciones de la ruptura no había instrumentos que permitieran medir directamente la intensidad del movimiento.

Ante esa ausencia, los científicos recurrieron a dos cámaras de vigilancia instaladas en un establecimiento comercial de Caraballeda, una de las localidades más afectadas por los sismos.

Los investigadores analizaron cuadro por cuadro el desplazamiento de un delineador de tránsito de plástico que se deslizó sobre el pavimento. También estudiaron la oscilación de un poste de alumbrado de aproximadamente 11 metros de altura.

Al combinar las imágenes con pruebas de fricción realizadas en terreno y modelos matemáticos, lograron reconstruir la velocidad y la aceleración del suelo durante el terremoto.

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Los resultados estimaron que la velocidad máxima del terreno alcanzó aproximadamente 202 centímetros por segundo. De acuerdo con la Universidad de Chile, solo dos registros del terremoto de Chi-Chi, ocurrido en Taiwán en 1999, superan ese valor dentro de la base de datos internacional NGA-West2.

La medición también superó los registros más intensos citados para el terremoto de Kobe, Japón, en 1995, y los sismos de Turquía de 2023.

El pulso principal duró menos de un segundo y se orientó principalmente de norte a sur. Las grabaciones mostraron, además, cómo ocho edificios comenzaron a colapsar prácticamente al mismo tiempo, al finalizar ese intenso movimiento.

El episodio sísmico del 24 de junio estuvo compuesto por dos terremotos consecutivos: uno de magnitud 7,2 y otro de 7,5, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El organismo señaló que ambos ocurrieron con pocos segundos de diferencia y estuvieron relacionados con el sistema de fallas tectónicas que atraviesa el norte venezolano.

La destrucción en La Guaira también abrió interrogantes sobre la resistencia de las construcciones. Una investigación de Associated Press publicada en octubre señaló que científicos e ingenieros habían advertido sobre los riesgos sísmicos de la franja costera y las características del suelo, factores que podían aumentar el impacto de un terremoto.

El análisis planteó preguntas sobre las decisiones de construcción y el cumplimiento de criterios de seguridad en la zona.

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Según la investigación científica, la intensidad del movimiento reconstruido superó ampliamente las estimaciones de algunos modelos de ingeniería y fue casi el doble de lo contemplado por la norma sísmica venezolana para un terremoto extremo en determinados periodos de vibración de edificios medianos y altos.

Los autores advirtieron que estos resultados son relevantes para revisar los métodos de evaluación del riesgo y el diseño de estructuras expuestas a movimientos extremos.

El estudio fue desarrollado por especialistas de la Universidad de Chile, la Universidad de Concepción, la Universidad de Stanford y City St George’s, University of London.

Además de aportar información sobre el desastre venezolano, la investigación demuestra que las cámaras de vigilancia pueden convertirse en herramientas científicas cuando no existen registros sísmicos convencionales cerca del epicentro.

Escombros después de los 2 terremotos de Venezuela. Foto: Getty Images

Los investigadores pusieron a disposición pública los videos analizados, los datos reconstruidos y los códigos empleados para calcular el movimiento del terreno.

El material permitirá que otros especialistas examinen los resultados y exploren nuevas aplicaciones de esta metodología en regiones con riesgo sísmico.

El hallazgo no significa que el terremoto venezolano haya sido el tercero de mayor magnitud de la historia, sino que el movimiento del suelo medido en Caraballeda figura entre los más intensos registrados en bases de datos comparables.

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Esta distinción resulta fundamental para comprender el alcance del estudio y sus implicaciones para la prevención de futuras tragedias.