SEMANA: ¿Qué reflexión realiza sobre la investigación y lo que ha pasado ahora que se cumple un año del atentado contra Miguel Uribe Turbay?
Víctor Mosquera: Hace 30 años no se cometía un magnicidio y, en los que precedían, la Justicia había sido lenta y paupérrima. Con la ardua labor de la Fiscalía en acompañamiento de nosotros, como representantes de víctimas, se logró algo histórico. En los primeros seis meses se judicializaron a nueve miembros del grupo criminal que cometió el vil atentado; ya están judicializados y afrontando los procesos. Es importante que la ciudadanía conozca que la Fiscalía ha venido cumpliéndoles a las víctimas. En la investigación fue clave que su líder principal, alias el Viejo, aceptó responsabilidad, llegó a un preacuerdo y señaló a los miembros de la Segunda Marquetalia que dieron la orden, no como hipótesis, sino con elementos materiales probatorios. La Fiscalía está trabajando para juzgar a esos miembros de la Segunda Marquetalia en ausencia; eso es muy significativo porque durante años, en otros casos, ni siquiera se judicializaba. Estas personas no quieren comparecer, son prófugos de la Justicia, buscados con circular roja.
SEMANA: Los beneficios judiciales fueron vitales para desenredar el caso y llegar hasta la Segunda Marquetalia, pero ustedes cuestionan los otorgados al coordinador del crimen y jefe de la oficina de sicarios, alias el Costeño. ¿Por qué los rechazan?
V.M.: Nuestra solicitud es que sea llevado a juicio con los 175 elementos materiales probatorios que se tienen. Fue uno de los primeros capturados y el estructurador del magnicidio; su conducta ha sido dilatoria, de no querer colaborar ni ayudar a que se esclarezca la verdad. El beneficio que se le está dando excede la (poca) información que está entregando y no consideramos necesario darle este tipo de beneficios a semejante criminal.
SEMANA: ¿Por qué reclama en el caso del Costeño una condena ejemplar?
V.M.: Hay que mandar un mensaje contundente a la sociedad: una persona que articula un magnicidio, que lo hace para interferir en las elecciones, no puede ser condenada a una pena irrisoria, que, de aprobarse el preacuerdo, sería de 26 años. Pedimos una condena ejemplar de por lo menos 40 años. Él tuvo la oportunidad en reiteradas ocasiones dentro del evento del magnicidio de Miguel de evitar que se consumara: el día anterior al atentado estuvo haciendo un reconocimiento en el parque El Golfito; ahí podía haber tomado la decisión de apartarse.
El segundo punto: el sábado, el menor de edad no se presentó; tuvo la oportunidad de cancelar este homicidio, pero no se arrepintió. La tercera oportunidad fue en el trancón desde Las Américas hasta el parque El Golfito; en vez de cancelar, mantenía chats y conversaciones con los integrantes de esa organización criminal. Luego se encontró con el menor, le dio el arma, le dijo cómo disparar y no le importó. Tuvo por lo menos cuatro momentos para reflexionar, pero, en lugar de decir no, fue hasta el parque, observó todo, buscó desaparecer el arma, los celulares, las pruebas, para que no lo incriminaran.
SEMANA: Con el testimonio de alias el Viejo quedó clara la orden de la Segunda Marquetalia. ¿Quedan tranquilos o creen que hay autores políticos detrás?
V.M.: Por supuesto, creemos que la orden no se debió dar simplemente dentro de una estructura criminal al servicio de determinada ideología. ¿Por qué el Zarco tenía sus órdenes de captura pausadas? ¿Con quiénes se reunió? ¿Por qué la paz total entregó esos beneficios? Queremos identificar otras personas dentro de la Segunda Marquetalia, pero lo más importante es si hay otros determinadores, si fueron influenciados por la política o si lo han hecho a título propio, porque son unos sanguinarios, unos criminales. Esperamos que se identifique si la Segunda Marquetalia estaba haciendo el favor a alguien que le dijo que tenía que acabar con la vida de Miguel Uribe.
SEMANA: ¿Plantea, entonces, la posibilidad de que hubiera sido una orden con trasfondo político?
V.M.: No se descarta porque el atentado ocurrió con ocasión de la actividad política de Miguel; eso está más que probado. No fue una venganza personal. Miguel tenía una posición clara contra la Segunda Marquetalia y la paz total, pero su atentado fue cuando estaba disputando, digamos así, las primarias en el Centro Democrático. Nosotros aportamos a la Fiscalía encuestas que lo daban como ganador; este atentado tenía una motivación de índole político.
SEMANA: Hay responsabilidad del Estado, que no le protegió la vida pese a decenas de solicitudes de protección. ¿Ese tema cómo va?
V.M.: La voz de auxilio más importante que se puede ver es cuando a Miguel Uribe le hacen un estudio de riesgo y le toman una entrevista. Él levanta una voz de auxilio, pide que se amplíe su esquema porque es deficiente y estaba en estado de vulnerabilidad. Explica que es precandidato presidencial, que es un líder de la oposición, que obtuvo la mayor votación al Senado y pide que esa seguridad se extienda a su familia. Lo paradójico es que no le amplían ni reconocen más hombres, pero sí extienden esa misma seguridad a su familia, lo que lleva a que su riesgo aumente porque le parten el esquema, que ya era insuficiente.
SEMANA: Augusto Rodríguez, director de la UNP, no reconoce errores y culpa a Uribe Turbay. ¿Qué responde ante esos señalamientos?
V.M.: El director de la UNP es un inepto. Su argumento siempre ha sido que firmó una resolución, pero que no tenía los soportes; es decir, un notario. Se le olvidó que es el director de una entidad que protege seres humanos, líderes sociales, líderes políticos. Dice que no le llegó toda la información, que adoptó la decisión porque el Cerrem (de la Policía) le dijo que había que adoptar la misma seguridad de los demás congresistas. ¿Acaso no sabía quién es Miguel, los antecedentes de violencia contra su familia? Es un inepto. La realidad es que hubo un crimen contra un líder opositor que no tenía la fuerza necesaria para repeler un ataque contra su vida. No tenía cómo hacer una avanzada; fuera de Bogotá tenía una seguridad deficiente y la respuesta siempre era la misma, que no podía viajar con sus escoltas porque no tenía un convenio interadministrativo.
SEMANA: ¿Han pensado en buscar una reparación del Estado?
V.M.: Mi labor es encargarme de que los responsables materiales, determinadores, instigadores y agentes del Estado que cometieron omisiones respondan ante la Justicia. Este tema de una eventual reparación directa todavía no se ha contemplado; ya será la familia la que determine.
SEMANA: Saliendo del debate penal, ¿hay responsabilidades del Estado, su política de paz total, el levantamiento de órdenes de captura, la impunidad?
V.M.: Total. Este hecho atroz tuvo instigación del Gobierno, de quien en este momento es presidente de la república, que lo señalaba continuamente. Fue capaz de ofender su memoria cuando pasó este hecho atroz; decir mal su nombre, no porque no se lo supiera, él lo tenía claro, era para reflejar que era una persona insignificante para él. Pero el asunto concreto es que la paz total generó un espacio para el Zarco Aldinever y la Segunda Marquetalia a fin de poder planear, ordenar y estar libres para cometer este crimen. Hay que revisar la responsabilidad del Estado de cara al derecho internacional penal, porque se generaron condiciones necesarias y favorables para que ese grupo operara sin ningún tipo de control estatal. También tiene responsabilidad el presidente Petro porque permitió que un bandido estuviera libre y pudiera dar esa orden.
SEMANA: ¿Quiénes más instigaron este magnicidio?
V.M.: Tenemos identificados inclusive influenciadores que, de forma cruel e inhumana, después del atentado, tenían teorizaciones de que era falso, que las balas eran de goma. Otro tipo, el embajador en Brasil (Alfredo Saade), salió a mostrar a Miguel como si estuviera vivo, en la Santa Fe, y que lo estaban encubriendo. Falta mucho por hacer, pero confiamos en el trabajo riguroso y arduo de la Fiscalía. Yo no puedo nombrar a esos fiscales porque los pongo en peligro, pero desde acá, y sé que la familia piensa igual, reconocemos que es un trabajo titánico que ha entregado los mejores resultados.
SEMANA: Usted ha estado al lado de la familia durante todo este año. ¿Cómo han vivido ellos esta situación?
V.M.: Ha sido difícil. Miguel Uribe era su centro, era un gran papá, hijo y esposo; no se merecía lo que le hicieron estos criminales. La familia ha sido resiliente, quiere que se dé justicia, pero, sin lugar a dudas, ha sido muy difícil afrontarlo. Por eso, la importancia de que se les entregue esa reparación. ¿Cuál reparación? El esclarecimiento absoluto de lo que sucedió. Esa es la forma de repararlos.