Iván Barrientos Salas trabaja en comunicación y logística de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A. C., organización civil mexicana creada en 1986, tras el terremoto de 8,1 que azotó a México. La organización, que este año cumple 40 años, está certificada por el Insarag, el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate, una red mundial de más de 90 países y organizaciones bajo la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA. La organización a la que pertenece Barrientos ha participado en labores de rescate en Turquía, Nepal, Haití, Indonesia y recientemente en Venezuela.

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Desde su experiencia en rescates y en la formación de equipos voluntarios, Barrientos insiste en que la respuesta ante una catástrofe comienza mucho antes de que ocurra: conocer las estructuras de una vivienda, establecer rutas de evacuación, preparar una maleta de emergencia y saber cuándo y cómo actuar cuando hay niños, adultos mayores, personas con discapacidades y mascotas.

Derribando mitos

Durante décadas se han repetido recomendaciones que se convirtieron casi en reflejos colectivos: ubicarse debajo del marco de una puerta o de mesas, refugiarse en baños o intentar llegar rápidamente a un sitio específico. Barrientos advierte que muchas de esas instrucciones no pueden aplicarse de manera general.

“La regla general es que toda casa y toda habitación y toda oficina está hecha de forma diferente. Entonces, al estar hechas de forma diferente, tú no puedes estandarizar y decir: ‘No, es que las escaleras, los baños, las cocinas’. En realidad, todo esto tiene que ver con cómo construiste tu casa, y quien sabe cómo está construida tu casa es tu arquitecto”, afirma.

Colombia cuenta con alrededor de 23 grupos de Búsqueda y Rescate Urbano (Usar) acreditados a nivel nacional por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

Para el rescatista, la prevención no consiste únicamente en tener una lista de instrucciones, sino en identificar previamente las zonas que podrían ofrecer mayor protección. Allí cobra importancia el denominado plan familiar de protección civil, que debe permitir que las personas conozcan su vivienda y sepan cómo actuar.

La recomendación también desmonta otra idea extendida: la del llamado “triángulo de la vida”. Barrientos explica que la experiencia de los rescatistas ha permitido encontrar personas que sobrevivieron en espacios de distintas formas, por lo que no es posible reducir la supervivencia a una figura geométrica determinada. “En realidad, tiene que ver con el material. Las estructuras más fuertes son las que van a resistir. Estamos hablando de las trabes, de las vigas, de los muros de carga. Esas estructuras son a las que los seres humanos deberíamos replegarnos”.

La Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A. C. ha ayudado en Turquía, Nepal, Haití, Indonesia y recientemente en Venezuela. Foto: BRIGADA DE RESCATE TOPOS TLATELOLCO A.C

En contraste, existe la mampostería, que Barrientos define como una parte superficial cuya función es dividir y que no necesariamente tiene una función estructural. “Como rescatistas tenemos que saber, sobre todo, mucho de construcción y mucho de esto de ingeniería, porque sí tenemos que ver en dónde podrían estar las personas ubicadas que vamos a rescatar”.

La prevención también pasa por comprender que el momento del sismo no debe convertirse en una carrera contra un cronómetro. Barrientos cuestiona también el mito de los primeros 30 segundos y la idea de que existe un periodo exacto después del cual una persona estaría condenada. En edificios bajos, la posibilidad de evacuar debe estar previamente evaluada mediante simulacros. La pregunta no debería ser cuánto tarda el terremoto, sino cuánto tarda una persona en ponerse a salvo de acuerdo con las características de la edificación y los simulacros hechos previamente.

Saber ayudar

La prevención también debe pensarse desde las personas que requieren asistencia. En el caso de los niños, Barrientos recomienda: “Tengan cosas que puedan ayudarle al niño y, cuando ocurra un movimiento, traten de evacuar a los niños de la manera más tranquila posible porque no hay que estresar a los niños en cierta medida”.

Iván Barrientos Salas trabaja en comunicación y logística de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A. C. Foto: Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A. C.

En el caso de las personas con discapacidad o movilidad reducida, la prioridad es permanecer con ellas durante el movimiento y, una vez termine, proceder a la evacuación. “Regularmente no es fácil evacuarlas, pero te tienes que quedar con ellas de manera que puedas tranquilizarlas y, cuando pase el movimiento, tratar de evacuar lo más pronto posible”.

La misma lógica se aplica a los adultos mayores. “Identificar desde antes las rutas de evacuación y hacer ejercicios de evacuación para que estas personas puedan estar a salvo”.

Una herramienta básica para la preparación familiar es la maleta de emergencia. Barrientos menciona elementos que pueden resultar fundamentales durante las primeras horas posteriores a una catástrofe: radio, batería para el celular, documentos digitalizados, agua, dinero en efectivo, una cobija, lámpara y un silbato. “Si te quedas atrapado, es mejor conservar la energía y con un silbato puedes conservar mucha energía”.

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El experimentado rescatista asegura que la supervivencia tampoco depende de una posición corporal específica ni de una maniobra que pueda aplicarse a todos los casos. Rechaza también la idea de que subir al techo o terraza sea una estrategia segura. En medio de un terremoto, además del riesgo de colapso de la edificación, existen peligros asociados con vidrios, bardas, cables eléctricos y otros elementos que pueden desprenderse.

Con las mascotas, la recomendación parte de reconocer el comportamiento instintivo de perros y gatos de seguir a sus dueños. Barrientos considera que intentar perseguirlos durante el movimiento puede aumentar el riesgo para la propia persona. La recomendación va nuevamente a la prevención: collares con datos de contacto, maletas de emergencia con comida no perecedera para mascotas y medicamentos.

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Cuándo y cómo intervenir

En una catástrofe, la voluntad de ayudar puede convertirse rápidamente en un problema si no existe coordinación. Para Barrientos, el ciudadano que llega a una zona de desastre sin conocimientos de rescate debe seguir primero las instrucciones de las autoridades y ponerse a disposición de equipos profesionales.

El principio es sencillo: una persona que no tiene formación no debe exponerse intentando realizar maniobras para las que no está preparada. Si resulta herida, pasa de ser alguien que quiere ayudar a convertirse en otra persona que necesita ser atendida. “Si tú te sientes muy valiente y crees que puedes sacar a alguien y terminas siendo víctima, creo que entorpeces más la labor”.

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Esa idea atraviesa buena parte de la conversación: el voluntariado es necesario, pero debe estar acompañado. Para Barrientos, la historia de los Topos nació precisamente de la participación de grupos civiles voluntarios después del trágico terremoto de 8,1 en 1985. La existencia de voluntarios, por tanto, no es el problema. “Lo que no está bien es no profesionalizarse, no trabajar y estorbar”.

La profesionalización de la labor del rescatista también implica entender cómo funcionan los mecanismos internacionales de respuesta. Barrientos explica que Insarag establece mecanismos de evaluación para los grupos que buscan certificarse. Una de las exigencias que destaca es la autosuficiencia durante diez días. “La autosuficiencia significa que tú llevas tu propio alimento, tu propia agua, tu propia herramienta, tu propio transporte, todo”.

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La razón es que un equipo que llega a un país afectado no debería convertirse en una carga adicional para una población que ya enfrenta escasez. “Tú no vas a un país en desastre a pedir camionetas, herramientas o comida. ¿Cómo vas a ir tú a pedirle a una población afectada que te ayude a ti? Algo que no tienen y que les escasea y que obviamente también lo necesitan”.

Para Barrientos, acudir a una emergencia no consiste simplemente en llegar al lugar donde existen víctimas. También implica saber si la presencia de un equipo adicional realmente contribuye o, por el contrario, dificulta la coordinación.