En una audiencia que se realizó de forma reservada por petición de la Fiscalía General, el juzgado 53 de control de garantías de Bogotá ordenó enviar a la cárcel a Leonel Enrique Llanos Paternina, primer detenido por el doble homicidio del empresario Gustavo Aponte y su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, en hechos registrados el pasado 11 de febrero.

Crimen de Gustavo Aponte: hombre detrás de la moto utilizada en el ataque estaba en la cárcel por tráfico de drogas

Aponte, un reconocido empresario del sector arrocero, fue atacado cuando salía de un gimnasio en la calle 85 con carrera séptima, en el nororiente de Bogotá.

La investigación indica que Llanos Paternina habría realizado labores de seguimiento, vigilancia y coordinación logística previas al crimen.

Una fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá le imputó los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas, cargos que no fueron aceptados.

Fuentes cercanas al proceso le revelaron a SEMANA que en los próximos días se realizarán otras capturas de personas relacionadas con la logística del atentado sicarial.

Un error

En uno de los principales puntos de la imputación de cargos se revela que la banda encargada de ejecutar el atentado que acabó con la vida del empresario habría incurriro en un “error” garrafal.

Gladiadores: el grupo de WhatsApp detrás del crimen del empresario Gustavo Aponte. Sicarios lo confundieron

Así se corroboró tras revisar el cruce de mensajes del grupo de WhatsApp “Gladiadores”, por medio del cual se coordinó la logística del atentado.

Los sicarios habían recibido información para atentar contra un empresario de piedras preciosas, como oro y esmeraldas.

Acá es donde se presentó una serie de lamentables coincidencias: similitudes físicas y salida del gimnasio a una hora similar en la registrada en los seguimientos que se habían llevado a cabo.

La investigación dejó al descubierto que días atrás los sicarios habrían seguido al hombre en el gimnasio, en su oficina y en su casa. La inteligencia que le hicieron los criminales llegó al punto de detectar que tenía esquema de seguridad.

Sin embargo, los sicarios detrás de este ataque habrían terminado confundiendo ciertas similitudes físicas del hombre objetivo con las del empresario arrocero Gustavo Aponte, quien finalmente se convirtió en la víctima fatal de ese atentado que, según la Fiscalía, iba dirigido al comerciante de esmeraldas y oro.