El telón cayó sobre los actos públicos de campaña. Este domingo 14 de junio, con las últimas banderas agitadas y los últimos discursos encendidos, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda cerraron la etapa de plazas y tarimas antes de la segunda vuelta del 21 de junio.
A partir de este lunes, la ley electoral solo permite reuniones privadas, y el país entra en una semana donde el silencio de las esquinas contrasta con el ruido de fondo de las encuestas, las estrategias de última hora y una denuncia que sacudió la jornada de cierre: la presunta presión armada sobre comunidades del suroccidente colombiano.
La elección de escenarios para los cierres de campaña no fue casual. Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, escogió Buga, en el Valle del Cauca, ciudad peregrina del Señor de los Milagros. Antes del mitin multitudinario, el abogado pasó más de una hora en la Basílica del Señor de los Milagros en oración y pidió, ante sus seguidores, “la sabiduría necesaria para ser el presidente de todos los colombianos”.
El símbolo era doble: espiritual y estratégico. El Pacífico colombiano, donde Cepeda obtuvo cerca del 70% de los votos en la primera vuelta, es el territorio que de la Espriella necesita acercar. Buga, en el corazón del Valle, es una puerta hacia esa región que históricamente ha apostado por la izquierda. La “Patria Milagro”, uno de los lemas centrales de la campaña del Tigre, se encarnó en ese municipio del suroccidente como una apuesta simbólica.
A centenares de kilómetros, Iván Cepeda eligió el bulevar del barrio Los Robles, en Soledad, Atlántico, para su cierre en regiones. El municipio conurbado con Barranquilla es uno de los más poblados del país y un bastión electoral del Caribe, región donde Cepeda mantiene ventaja sobre de la Espriella. El candidato del Pacto Histórico cerró con un llamado a “no ceder ante el miedo ni el odio” y a defender el legado del gobierno Petro. El mismo domingo también habló en Bogotá.
Por su parte, los números de las últimas mediciones publicadas antes del cierre de la campaña pública apuntan en la misma dirección. Tres firmas encuestadoras coinciden en situar a de la Espriella por delante.
El promedio de estas mediciones señala una ventaja para el candidato de Defensores de la Patria de entre 3,9 y 7,8 puntos porcentuales. Un margen que, según los analistas, sería difícil de remontar en seis días, pero que en un país tan polarizado como Colombia nunca puede darse por definitivo.
La denuncia que sacudió el cierre de campaña
El momento más tenso de la jornada del domingo no fue un discurso de campaña, sino una denuncia. En medio de su acto en Buga, Abelardo de la Espriella alertó sobre presuntas amenazas de grupos armados ilegales contra sus votantes en más de 46 de los 64 municipios de Nariño y en más de 36 de los 42 del Cauca.
Según el candidato, las estructuras ilegales, que identificó como disidencias de la Segunda Marquetalia, el grupo denominado Mordisco, el ELN y los “Comuneros del Sur” en esas regiones, y las disidencias de Calarcá en Caquetá y Huila, estarían exigiendo a los ciudadanos fotografiar su tarjetón para demostrar que votaron por Cepeda, utilizando esa imagen como salvoconducto en retenes ilegales. El candidato denunció además amenazas de castigos colectivos a corregimientos enteros si aparecía algún voto a favor del Tigre.
La denuncia es políticamente sensible en varios sentidos. De la Espriella señaló que las amenazas coinciden con zonas donde en la primera vuelta Cepeda alcanzó resultados “atípicos”, con porcentajes de hasta el 95% en algunos municipios. El candidato del Pacto Histórico no se refirió directamente a las acusaciones en su cierre, pero su equipo las rechazó como parte de una estrategia de desinformación.
Lo que sí es claro es que la situación de orden público en el Pacífico y el suroccidente colombiano será uno de los temas centrales de la semana electoral. El Gobierno Nacional, la Registraduría y la Misión de Observación Electoral (MOE) tendrán bajo la lupa esas regiones el 21 de junio.
Con la fase pública de la campaña clausurada, ambos candidatos entran a la semana más sigilosa del calendario electoral: reuniones cerradas, negociaciones de apoyos, activación de maquinarias y trabajo territorial silencioso.
En el plano institucional, a partir de este lunes 15 de junio arrancaron las votaciones en el exterior. La Registraduría habilitó urnas en 67 países hasta el mismo 21 de junio.
Para el equipo de Cepeda, la semana tendrá un componente crucial: activar las maquinarias regionales, sobre todo en el Caribe y el Pacífico. El senador también buscará seguir consolidando su base en Bogotá, donde la diferencia con de la Espriella se ha ido recortando pero aún le favorece.
Abelardo de la Espriella, por su parte, tratará de mantener sus bastiones en Antioquia, el Eje Cafetero, Santander y Norte de Santander, donde saca distancias claras según las encuestas regionales.
¿Qué está en juego el 21 de junio?
La segunda vuelta del 21 de junio no es solo una elección presidencial. Es, en buena medida, un referendo sobre cuatro años de gobierno Petro y sobre la dirección que Colombia quiere tomar para el período 2026-2030.
Las diferencias entre los dos candidatos son especialmente marcadas en seguridad y paz. Cepeda defiende la continuidad de los diálogos con grupos armados, la llamada “Paz Total” del gobierno Petro, y una mayor presencia institucional en los territorios. De la Espriella propone poner fin a esa política, fortalecer a la Fuerza Pública y endurecer las acciones contra las estructuras criminales.
En salud, Cepeda respalda la reforma del gobierno y sus cambios al sistema; De la Espriella cuestiona el modelo y propone ajustes. En economía, el candidato de Defensores de la Patria promete un giro hacia mayor certeza jurídica para la inversión privada, mientras que Cepeda plantea profundizar las políticas de equidad y la reforma agraria del actual gobierno.
El país que emerja el lunes 22 de junio mirará hacia su nuevo presidente con uno de esos dos proyectos de nación. La pregunta que resolverán las urnas el domingo es cuál de los dos Colombia quieren ver al mando.