El terremoto del 10 de agosto no solo pasará a la historia del país por el nivel de destrucción y muertes, también porque ha sido el más intenso de las últimas cuatro décadas, según los registros del Servicio Geológico Colombiano (SGC): 7,4 de magnitud y una profundidad de 103 kilómetros.
Colombia es un país sísmicamente muy activo por cuenta de las placas tectónicas, enormes pedazos de roca que forman la parte exterior de la Tierra que se mueven constantemente. En esta zona del planeta hay una característica especial: está influenciada por la interacción de las placas Nazca, Sudamericana y Caribe.
Viviana Dionicio, sismóloga del SGC, explicó que cuando dos placas se chocan, se separan o se deslizan una junto a otra, pueden quedar trabadas durante un tiempo. Mientras siguen intentando moverse, se acumula energía en las rocas. Cuando la presión supera la resistencia de las rocas, estas se rompen o se deslizan bruscamente y liberan una energía que viaja en forma de ondas sísmicas y hace que el suelo se mueva.
En el caso específico del Pacífico colombiano, donde fue el epicentro del terremoto, la placa Nazca se hunde por debajo de la placa Sudamericana y en esa interacción se libera la energía. Eso pasó el 10 de agosto.
Las condiciones del país lo hacen sumamente activo. En promedio, cada mes, hay 2.500 sismos, pero no son perceptibles para las personas y solo son detectados por los sismógrafos, un instrumento científico diseñado para medir y registrar las vibraciones y ondas sísmicas en la superficie de la Tierra.
Las zonas con más alta amenaza de sismos están ubicadas en la región Andina y Pacífica. Es decir, los departamentos de Antioquia, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Tolima, Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó.
Dionicio indicó que el temblor del lunes ha sido el más fuerte de los últimos tiempos. En el radar se tiene el ocurrido el 23 de noviembre de 1979, con una magnitud de 7,2.
Para algunos ciudadanos, el tiempo del terremoto se convirtió en una eternidad, pero las estaciones de monitoreo más cercanas al epicentro del sismo de San José del Palmar registraron entre 30 segundos y 2 minutos de movimiento.
No solo fue el terremoto de las 7:34 de la mañana; también las réplicas que lo acompañaron han generado evacuaciones y temor entre la población del Pacífico y el Eje Cafetero.
La sismóloga del Servicio Geológico explicó que las réplicas son movimientos sísmicos de magnitud menor, posteriores a un sismo, que ocurren en la misma región y pueden presentarse durante días, semanas o incluso meses mientras las zonas cercanas al área de ruptura se reajustan.
Hasta este viernes, la entidad dio cuenta de la ocurrencia de 184 réplicas; de estas, 15 con magnitud mayor a 3,0 y 2 con magnitud mayor a 4,0.
El terremoto y sus réplicas han generado una ola de mitos y mentiras sobre la realidad sísmica. Las más frecuentes son que los temblores pueden anticiparse o que ahora hay más movimiento de la Tierra.
Dionicio detalló que aún la ciencia no cuenta con un método comprobado científicamente que permita predecir la ocurrencia de un sismo ni sus réplicas. Y que tampoco es que ahora haya más sismos, sino que la gente es más consciente por los recursos tecnológicos y herramientas para detectarlos y difundirlos.
En el caso colombiano, el SGC monitorea 24 horas, los siete días de la semana, la actividad sísmica del país a través de la Red Sismológica Nacional de Colombia, compuesta por más de 200 estaciones ubicadas a lo largo y ancho del país.